Mil días de conflicto en Sudán: una devastadora crisis humanitaria
Kielce Gussie - Ciudad del Vaticano
Este viernes 9 de enero de 2026, Sudán, que afronta una de las crisis humanitarias más graves del mundo, ha marcado un hito doloroso: 1.000 días de conflicto. En el país, más de 33,7 millones de personas viven con una necesidad urgente de asistencia humanitaria, “prácticamente dos de cada tres personas, y donde la hambruna ha sido declarada dos veces en menos de un año”, según informó Caritas Internationalis.
Años de crisis
La violencia persistente ha provocado el colapso de los servicios y del trabajo, ya que alrededor del 70%-80% de los hospitales y centros de salud han quedado fuera de funcionamiento, dejando a cerca del 65% de la población sudanesa sin acceso a la atención médica.
A esta falta de atención sanitaria se suma que casi 21,2 millones de personas en el país africano afrontan altos niveles de inseguridad alimentaria aguda, una de las mayores crisis alimentarias del mundo. Más de 15 millones de personas desplazadas desde el estallido del conflicto en 2023 se ven obligadas a vivir en refugios y asentamientos superpoblados e inseguros, donde el hambre y las enfermedades se propagan sin control.
Alistair Dutton, secretario general de Caritas Internationalis, explicó que “la brutalidad y la inhumanidad del conflicto en Sudán son espantosas y la hambruna ha sido declarada por segunda vez en menos de un año”.
La situación se ha visto además agravada por los severos recortes de la ayuda exterior, que han limitado tanto la cantidad como el acceso de la asistencia humanitaria que puede llegar a quienes la necesitan en Sudán. La reducción de fondos ha dejado a programas esenciales sin los recursos necesarios para ayudar a las personas a alimentar a sus familias, obtener agua potable y acceder a atención médica básica.
En medio del conflicto constante, la violencia contra las mujeres ha aumentado. Desde diciembre de 2023, Caritas Internationalis informó que la demanda de servicios para mujeres se ha disparado en un 288%. Las sobrevivientes necesitan con urgencia atención médica y apoyo psicológico. Aunque existen programas dirigidos por mujeres para mujeres, estas iniciativas reciben “menos del 2% del críticamente infrafinanciado Fondo Humanitario para Sudán (SHF)”.
Urgente necesidad de ayuda vital
Caritas y sus socios también han sentido el impacto de los recortes de financiación a nivel mundial. Antes, la organización brindaba apoyo para el acceso a agua potable segura, higiene y protección a medio millón de personas desplazadas en el estado del Nilo Blanco, con la ayuda de una subvención del ACNUR.
Dutton subrayó que los socios locales de Caritas en Sudán enfrentan “peligro, sufrimiento y necesidades crecientes cada día que resultan inconcebibles para el resto de nosotros. Cuando Sudán alcanza los mil días de guerra, la comunidad internacional debe actuar con urgencia para poner fin a la violencia”.
Ante este sombrío aniversario, Caritas Internationalis expresó su apoyo a la campaña #KeepEyesOnSudan, destinada a llamar la atención sobre la situación del país y sobre los esfuerzos para proporcionar ayuda y bienes básicos a quienes los necesitan.
Caritas también hizo un llamado a recaudar fondos para poder ofrecer atención sanitaria básica y agua limpia a la población sudanesa.
Asimismo, la organización publicó un comunicado de prensa con recomendaciones a los gobiernos, respaldadas por otras agencias humanitarias, sobre cómo ayudar al pueblo sudanés. Entre ellas figuran el aumento de los esfuerzos diplomáticos, incluso a través del Consejo de Seguridad de la ONU; la protección de la población civil, de los trabajadores humanitarios y de los primeros respondedores locales; el acceso rápido y seguro de la ayuda humanitaria en todo el país; el incremento de la financiación, en particular para las organizaciones locales; y el impulso y apoyo a una respuesta regional al conflicto.
La comunidad internacional debe actuar ahora, como subrayaron Caritas Internationalis y otras agencias de ayuda, “para evitar una catástrofe aún mayor en Sudán”.
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