Más vidas perdidas mientras Sudán se prepara para marcar 1000 días de guerra
Kielce Gussie – Ciudad del Vaticano
Sudán se aproxima a un trágico hito: este viernes 9 de enero se cumplirán 1.000 días desde el inicio del conflicto en la nación africana. La violencia continúa intensificándose y los ataques no cesan, incluidos recientes bombardeos con drones contra aldeas en distintas zonas del país. El pasado 6 de enero, trece personas -entre ellas niños- murieron tras un ataque en la región sudanesa de Kordofán del Norte.
El portavoz de las Naciones Unidas, Stéphane Dujarric, afirmó que los últimos ataques están colocando a la población civil en una situación de “riesgo extremo” y provocan nuevos desplazamientos, mientras las familias huyen de la violencia en un intento por protegerse.
Un país dividido
Sudán está sumido en la violencia desde abril de 2023, con fuerzas militares rivales enfrentadas por el control del país. La milicia de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés) ha ido ganando terreno en el oeste y el sur, mientras que el ejército sudanés mantiene el control de la mayor parte del este, incluida la capital. Esta confrontación ha profundizado la división del país.
Una situación desesperada
Tras una serie de ataques con drones durante el fin de semana, el número de víctimas ha aumentado, ya que los bombardeos alcanzaron también el “epicentro de la crisis de hambre en Sudán, Darfur del Norte”, según informó la ONU. En diciembre de 2025, UNICEF llevó a cabo una encuesta nutricional en una ciudad de ese estado -una de las zonas más devastadas por el conflicto- y descubrió que más de la mitad de los niños menores de cinco años padecen desnutrición aguda.
El panorama resulta aún más grave si se observa el número de personas obligadas a abandonar sus hogares a causa del conflicto interno. La Organización Internacional para las Migraciones reportó que casi 1.000 personas se vieron forzadas a huir de una ciudad en Kordofán del Sur entre el 31 de diciembre y el 4 de enero. Otras 2.000 fueron desplazadas de una localidad en Kordofán del Norte el 5 de enero.
En un período de apenas dos meses -desde finales de octubre hasta finales de diciembre- unas 65.000 personas han tenido que abandonar la región de Kordofán. En medio de una violencia persistente, alimentada por influencias externas y que ha provocado la desestabilización de varios países vecinos, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) ha identificado a Sudán como escenario de una de las mayores crisis de desplazamiento del mundo, con más de 12 millones de personas desplazadas.
Trabajar para mejorar la vida de la población
Dujarric reiteró el llamado a un cese inmediato de la violencia y urgió a garantizar la protección de los civiles, así como un acceso rápido, seguro y sostenido a la ayuda humanitaria.
Mientras tanto, varias agencias de la ONU han unido esfuerzos para mejorar las condiciones de vida de la población en la capital, Jartum, después de que el gobierno retomara su control el año pasado.
Por ejemplo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y sus socios trabajan en la retirada de escombros, la creación de oportunidades para la población local y el apoyo a la distribución de medicamentos. En la ciudad de Ed-Damer, este mismo programa ofrece asistencia psicosocial a las mujeres.
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