León XIV lleva un mensaje de reconciliación al corazón herido de Camerún
Sebastián Sansón Ferrari, enviado especial a Yaundé
Tras la apoteósica explosión de alegría al llegar a Camerún, el Papa León XIV comienza una intensa jornada marcada por encuentros y gestos cargados de significado. Entre danzas, cantos y una multitud volcada en las calles, el Pontífice es recibido como un mensajero de paz y esperanza.
En este clima de entusiasmo, se reúne con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático, donde subraya la importancia del diálogo y la responsabilidad común en la construcción de la paz.
Pero es en el orfanato Ngul Zamba donde su visita adquiere un tono más íntimo. Allí, entre niños marcados por historias difíciles, deja un mensaje claro: Dios no abandona, especialmente en medio del sufrimiento, y en su familia nadie queda excluido.
La jornada lo conduce luego hacia Bamenda, en el norte del país, una región profundamente herida por la violencia desatada durante la denominada crisis anglófona. En este contexto, su presencia se convierte en un llamado concreto a la reconciliación, en un país que busca caminos para reencontrarse, sanar y seguir adelante.
Entre los momentos más destacados del día figuran también la celebración de la santa misa en el aeropuerto de Bamenda y su regreso a Yaundé, donde continúa su intensa agenda de actividades.
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