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El Papa en Bamenda, ciudad en el noroccidente de Camerún El Papa en Bamenda, ciudad en el noroccidente de Camerún

El Papa en Bamenda, rezando por el don de la paz y la reconciliación

León XIV visita las comunidades de la región devastada por la violencia entre la población anglófona y las fuerzas gubernamentales, pero también por una pobreza extrema. La población espera con gran expectación un mensaje de unidad y renovación, necesarios para la pacificación. Pina Uwimana, del Movimiento de los Focolares: rezaremos con él para que Camerún sea un solo pueblo y un solo corazón

Francesca Sabatinelli – enviada especial a Bamenda

La esperanza y la alegría que la llegada del Papa trae al pueblo de Camerún se multiplican para los habitantes de Bamenda, capital de una de las dos regiones anglófonas del noroeste y suroeste del país. León XIV llega hoy, 16 de abril, «después de todo lo que hemos pasado», dicen los habitantes, tras unos 10 años de sufrir el conflicto entre las fuerzas del Gobierno central de Yaundé y los grupos separatistas de la República de Ambazonia, como la guerrilla ha rebautizado a las regiones, un Estado independentista no reconocido a nivel internacional. Una violencia que comenzó en 2016, con miles de muertos y unos 700 000 desplazados, impulsada por la aspiración de los llamados «Amba Boys» de poner fin a lo que consideran una marginación por parte del Gobierno central francófono.

La renovación

La llegada del Papa es un gran consuelo para todos, esperado con los brazos abiertos por quienes se dicen dispuestos a cuidar la semilla de esperanza que el Pontífice dejará para que germine. Todos se sienten llamados a ser protagonistas de la renovación, y este «es el momento perfecto», dicen, fuertemente animados por la tregua de tres días anunciada por los separatistas. Un gesto dictado por la «profunda importancia espiritual» de la visita papal y por la necesidad de salvaguardar la vida de los civiles, que se desplazarán para participar en el momento tan esperado, el encuentro por la paz en la catedral de San José con toda la comunidad, compuesta por diferentes religiones, francófonos y anglófonos.

Un nuevo comienzo

Este será el comienzo de una nueva era, según la convicción de muchos, porque será la «mesa del encuentro», donde podremos mirarnos a los ojos para decir juntos que es el momento de superar las barreras, por un Camerún verdaderamente unido y pacífico. La presencia del Papa, se espera, será precursora de todo esto; nadie esperaba que llegara a Bamenda, y ahora se considera que esta visita es la «señal de que es Dios mismo quien nos visita».

Pobreza y crisis humanitaria

La esperanza es que sea también un nuevo comienzo para vencer la pobreza y la dramática crisis humanitaria que asolan la zona. «Aquí —explica Pina Uwimana, del Movimiento de los Focolares en Bamenda— se han refugiado todos los que han huido de sus aldeas, personas que han escapado sin nada, que han venido a vivir aquí y que aquí no han encontrado nada. Muchas veces falta la luz, falta el agua, pero sobre todo falta el trabajo». La gente de Bamenda, explica, son personas de fe, que esperan con impaciencia el encuentro con León XIV, «dicen que él viene a rezar para obtener los dones de la paz, de la reconciliación, el don de la vida». Todos creen en algo en Bamenda, y ahora su fe «se dirige hacia el Papa que viene a fomentar el diálogo». Porque un aspecto fundamental que Uwimana subraya es que la religión nunca es el punto de ruptura, sino que «es solo una cuestión de idioma».

La huida de los jóvenes

El reto más importante será el de después, pero las palabras del Papa serán escuchadas, afirma convencida la mujer, porque «yo escucho a quienes hablan en los taxis, en los autobuses, en los mercados, y todos esperan sus palabras. Esta crisis no ha puesto en duda su fe, todos siguen rezando y confiando», a pesar de la violencia. Y, al igual que en el resto del país, el problema sigue siendo la huida de los jóvenes, muchos de los cuales quieren abandonar el país impulsados por el deseo de tener una vida un poco más digna. Sobre todo las mujeres «que sufren más, que desde muy jóvenes ya no pueden ir a la escuela ni tener un oficio, y que a menudo tienen hijos de padres diferentes», su destino está marcado por la soledad y la pobreza. Y es a ellas a quienes se dirige en gran medida la acción del Movimiento de los Focolares, con la reapertura de casas que puedan acogerlas también para enseñarles un oficio.

«Esperamos al Papa —concluye Pina Uwimana—, que viene a rezar con nosotros y nosotros estamos con él en la oración, para invocar este don de la paz, de la esperanza y para alcanzar este don de la reconciliación. Para que Camerún sea un solo pueblo y un solo corazón».

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16 abril 2026, 10:30