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Algunas de las inscripciones a la entrada de la Villa de los atletas en los Juegos del Mediterráneo de Tarento. Algunas de las inscripciones a la entrada de la Villa de los atletas en los Juegos del Mediterráneo de Tarento.

Juegos del Mediterráneo, el mural que habla de paz y amistad

En la entrada de la Villa de la competición que se celebra en Tarento, y en la que también participa Athletica Vaticana, hay espacios donde los atletas escriben pensamientos inspirados en la unidad y la reconciliación, especialmente aquellos procedentes de países escenario de tensiones.

Giampaolo Mattei

Hay quienes han tratado de tú a tú con la guerra y hoy, en Tarento, durante los Juegos del Mediterráneo -junto a 4.000 atletas de 26 países- se preguntan cómo puede alguien pensar en disparar o bombardear. Hay quienes han recorrido -o todavía están recorriendo- caminos de renacimiento con el paso de la resiliencia. Hay quienes proyectan el futuro, plasmándolo en el estilo del diálogo y la amistad con personas de culturas diferentes. Este es el perfil de los 4.000 atletas que, en representación de 26 comités olímpicos, están compartiendo la experiencia -no solo deportiva- de los Juegos del Mediterráneo.

Muchas lenguas, valores compartidos

En la entrada de la Villa que los reúne hay murales en los que se puede escribir de puño y letra un pensamiento: «paz», «unidad» y «amistad»-escritas en las distintas expresiones lingüísticas- son las palabras más recurrentes que comparten los atletas de todas las procedencias. Y son los deportistas de Siria, Líbano y Kosovo (estos últimos especialmente entusiasmados porque en 2030 organizarán la próxima edición de los Juegos) quienes participan más activamente en comunicar sentimientos «deportivos» de esperanza, renacimiento y resiliencia. Junto a ellos, se percibe también el entusiasmo de los atletas italianos, españoles, franceses, portugueses, croatas, eslovenos y de todos los demás países participantes.

La «profecía» de paz

Athletica Vaticana -presente con cuatro atletas en pádel, esgrima y ciclismo- está compartiendo esta «profecía de paz y fraternidad», como la definió León XIV durante el Ángelus del pasado 16 de agosto. Así lo señala el cardenal José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación, al que está confiado el deporte en nombre de la Santa Sede:

«Athletica Vaticana participa en los Juegos del Mediterráneo con un gesto de fraternidad deportiva de gran significado, siguiendo el camino trazado por el Santo Padre León XIV también durante su reciente visita a Lampedusa (4 de julio), para contribuir a construir relaciones de paz y fraternidad entre los pueblos que se asoman al mar Mediterráneo. Buscando juntos, también a través de la experiencia deportiva, caminos de vida y esperanza, con un estilo de inclusión solidaria y de atención a los más frágiles, en las dimensiones fundamentales de la cultura y la educación, tal como propone el Papa en la Carta “La vida en abundancia” sobre el valor humano del deporte», publicada el pasado 6 de febrero con motivo de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno de Milán-Cortina.


Un equipo que incluye

Y así, en Tarento -hoy más que nunca, encrucijada y faro para las culturas y los pueblos del Mediterráneo-, Athletica Vaticana vuelve a impulsar el testimonio del Papa, haciendo suyas -y tratando de vivirlas fraternalmente con los «compañeros de viaje»- sus palabras en la Carta La vida en abundancia:

"Practicado de manera adecuada, abre espacios de participación para personas de cualquier edad, condición social y habilidad, convirtiéndose en instrumento de integración y dignidad

En esta perspectiva se sitúa la experiencia de Athletica Vaticana. Creada en el 2018 como equipo oficial de la Santa Sede y bajo la guía del Dicasterio para la Cultura y la Educación, da testimonio de cómo el deporte puede ser vivido también como servicio eclesial, sobre todo hacia los más pobres y los más frágiles. Aquí el deporte no es espectáculo, sino proximidad; no es selección, sino acompañamiento; no es competición exasperada, sino camino compartido".

El signo de este testimonio es la Cruz de los Deportistas, que desde el viernes 21 de agosto se encuentra en la catedral de Tarento. Es un punto de referencia para todos desde los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Londres 2012, con un impulso especial en París 2024 y Milán-Cortina 2026. Está formada por quince piezas de madera cuidadosamente seleccionadas y procedentes de distintas zonas del mundo: en primer lugar, Tierra Santa, y después África, Asia, Oceanía, América y Europa.

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26 agosto 2026, 16:10