Tagle: La pobreza honesta vence a la riqueza corrupta
Edoardo Giribaldi – Ciudad del Vaticano
«¿Qué elegiremos?» Es una pregunta sobre el futuro, respondida en el presente. ¿Enriquecernos mediante la corrupción o permanecer pobres pero honestos? ¿Vestir a la moda o revestirnos de la caridad y la sencillez de Jesús? ¿Confiar en su promesa o perseguir el efímero anhelo de popularidad y seguidores? ¿Creer en las armas de la guerra en lugar de la paz? Estas son las preguntas que planteó el cardenal Luis Antonio Gokim Tagle, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización – Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares, en su homilía durante la Misa de beatificación del Venerable Siervo de Dios Francisco Javier Trương Bửu Diệp, que presidió hoy, 2 de julio, en el Santuario de Tac Say, en Cà Mau, en representación del Papa León XIV.
La naturaleza del mártir
En su homilía, el cardenal reflexionó sobre el martirio del sacerdote vietnamita, brutalmente maltratado y asesinado por odio a su fe en 1946, a la edad de 49 años: "¿No sería más lógico llamar a un mártir infeliz o desafortunado, en lugar de bienaventurado?". La respuesta de Tagle se basó en las enseñanzas del Evangelio, según las cuales la persecución sufrida por causa de Jesús es "la clave de la bienaventuranza". Una carga que solo pueden llevar quienes le pertenecen profundamente, custodiando su palabra "y no las mentiras que difunde el mundo".
Sigue a Jesús con alegría, mansedumbre y valentía
El ejemplo del beato Francisco Javier Trương Bửu Diệp se convierte así en una exhortación a elegir a Jesús y aferrarse a Él en la vida diaria, dando testimonio de Él. Este es el significado del martirio, que no solo se asocia con el sufrimiento y la muerte, sino también con ser «misioneros por excelencia», conservando la alegría, la mansedumbre y la valentía. Tal como lo hizo el sacerdote, que «jamás vaciló» al dar testimonio de la caridad y la justicia, incluso hacia los no cristianos.
El mundo puede olvidar, Jesús no
Tagle concluyó que el verdadero mártir ayuda al «mundo confundido a descubrir la verdad de Jesús», contrarrestando al «creciente número de mensajeros de mentiras, odio, división y violencia». Porque el mundo, en efecto, «puede olvidarnos», pero Jesús resucitado no lo hará.
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