El Papa almuerza con los pobres: la fragilidad fortalece las comunidades
Antonella Palermo – Ciudad del Vaticano
Esperanza, acogida e inclusión. Estos son los deseos que han animado a los organizadores de la iniciativa «Almuerzo con el Papa», que se celebrará el 11 de julio en los jardines de Castel Gandolfo, donde doscientas personas (35 niños) en situación de vulnerabilidad —acompañadas por la Diócesis de Roma y las asociaciones que orbitan a su alrededor— pasarán una jornada entera marcada por la belleza y por una espiritualidad vivida dentro de un lugar maravilloso.
«Este lugar tan valioso, porque estuvo cerrado al mundo durante 400 años y luego fue abierto por el papa Francisco y hoy ampliamente abierto por el papa León, acoge así a estas personas que para nosotros son los invitados de honor», subraya Donatella Parisi, coordinadora de comunicación del Centro de Alta Formación Laudato Si'.
La misa de la mañana será presidida por el cardenal Fabio Baggio, director general del Centro de Alta Formación Laudato Si'; concelebrará el prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, monseñor De San Martín. Después habrá un refrigerio y una visita guiada por los operadores de Borgo Laudato Si' para estos invitados.
La Iglesia es una familia, abierta a todos
Borgo Laudato Si' «cuenta mucho de la historia de Roma con los restos de la villa de Domiciano, de la historia de los Papas que desde el siglo XVII vienen aquí a descansar y luego, inmersos en la belleza de la naturaleza, con un jardín botánico de más de 4.000 plantas de 300 especies diferentes», un cofre de magnificencia y armonía que abre sus puertas para simbolizar una Iglesia sin barreras.
«Sí, el mensaje es también que la Iglesia esté cada vez más abierta a todos, sobre todo a quienes viven una periferia existencial. Esto el papa León lo repite varias veces y también nosotros leemos este acontecimiento como una etapa que sigue a la del viaje a Lampedusa, donde precisamente el Pontífice llevó la atención del mundo hacia esa pequeña isla en el centro del Mediterráneo, que se ha convertido en testigo involuntario de miles de muertes en el mar, de personas que buscan un futuro mejor huyendo a menudo de guerras, pobreza e injusticias sociales.
Así, hoy aquí estamos en la víspera de un acontecimiento —prosigue Parisi— que se confirma como una ocasión para reafirmar que la Iglesia está abierta a cualquiera y es familia, comunidad y refugio seguro para quien más lo necesita en este momento».
Son los pobres quienes hacen cambiar la perspectiva
La idea es que cada año este evento acoja a personas procedentes de una diócesis diferente. El año pasado le tocó a Albano; este año, a Roma.
«Habrá refugiados, madres solas con niños, personas que han seguido en el Borgo un curso de formación laboral y regresan para celebrar un camino que hoy mira con renovada confianza hacia la integración y la obtención de un empleo. Hay personas con diferentes capacidades; estará representada esa parte de la sociedad y de la Iglesia que a menudo es considerada como "los que tienen necesidad".
En realidad, nosotros experimentamos cada día aquí en Borgo Laudato Si' que son precisamente esas mismas personas las que dan, y dan más, dan mucho, y enriquecen al Borgo y, me atrevería a decir, a toda la Iglesia con su presencia y con su petición de una visión diferente de la sociedad, un punto de vista que haga precisamente de la fragilidad una nueva fuerza para nuestras comunidades».
El almuerzo ha sido ofrecido con mucha generosidad y espontaneidad por un restaurante de Roma, L'Isola della Pizza; el refrigerio de la mañana, por el Bar Duomo de Albano, muy implicado en el proyecto de Borgo Laudato Si'. «Es un testimonio muy hermoso de atención hacia una iniciativa como esta», dice Parisi.
El menú será de cocina italiana, con sensibilidad también hacia quienes llegan de otros contextos y otras culturas.
Criaturas entre las criaturas
La iniciativa se enmarca en la gran consideración que el Papa tiene por este lugar.
«El Santo Padre ama muchísimo los jardines pontificios y sigue de cerca este proyecto», confirma Parisi, quien recuerda la audiencia en el Vaticano del pasado 19 de junio al concluir los dos días de los Borgo Dialogues, que reunieron a representantes de numerosas realidades industriales y empresariales de ámbito internacional para reflexionar conjuntamente sobre cómo hacer que los procesos productivos y los ambientes de trabajo sean más sostenibles, de modo que seamos «cada vez más responsables y cada vez menos dominadores».
La inspiración, ya presente en las encíclicas de Francisco y reafirmada en Magnifica Humanitas, sigue siendo la de percibirse como «criaturas entre las criaturas».
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