La Santa Sede en la ONU: "No existe una solución militar a la crisis de Oriente Medio"
Davide Dionisi - Ciudad del Vaticano
«No existe una solución militar a las crisis en Oriente Medio», declaró la delegación de la Santa Sede durante el debate público del Consejo de Seguridad de la ONU sobre «Mantener la paz y la seguridad internacionales. Promover soluciones políticas en Oriente Medio: Mediación y diálogo para una paz duradera».
«El continuo sufrimiento de la población civil, la destrucción de hogares y lugares de culto, los daños a la infraestructura esencial, así como la grave situación humanitaria, lo evidencian dolorosamente», subrayó la delegación, precisando que «estas condiciones exigen esfuerzos renovados para un cese inmediato de la violencia y un marco político creíble capaz de responder a las legítimas aspiraciones de todos los pueblos involucrados. Todos los Estados, especialmente aquellos con influencia en la región, tienen la grave responsabilidad de apoyar la distensión y una resolución pacífica».
Región marcada por la violencia y el sufrimiento
Recordando que Oriente Medio es una región rica en historia, cultura y fe, y que sus pueblos han contribuido inconmensurablemente a la civilización humana, la delegación vaticana especificó que «esta región incluye Tierra Santa, con Jerusalén en su centro, tierra sagrada para cristianos, judíos y musulmanes, con un significado espiritual que trasciende con creces la propia región. Sin embargo», añadió, «hoy la región sigue marcada por la violencia, el miedo y el sufrimiento humano. La paz debe construirse siempre mediante el diálogo, la confianza y el respeto a la dignidad que Dios ha otorgado a cada persona. Como enfatizó el Papa León XIV: La paz no es la ausencia de conflicto: es la fuerza apacible que repele la violencia».
No existe una solución militar a las crisis en Oriente Medio
La delegación ofreció entonces tres puntos para la reflexión: «Primero, no existe una solución militar a las crisis en Oriente Medio. Como recordó recientemente el Papa León XIV: “Las armas pueden imponer un silencio temporal, pero jamás podrán construir una paz genuina y duradera”». El continuo sufrimiento de la población civil, la destrucción de hogares y lugares de culto, los daños a la infraestructura esencial, así como la grave situación humanitaria, lo evidencian dolorosamente. «Estas condiciones», subrayó, «exigen esfuerzos renovados para lograr un cese inmediato de la violencia y un marco político creíble capaz de responder a las legítimas aspiraciones de todos los pueblos involucrados. Todos los Estados, especialmente aquellos con influencia en la región, tienen la grave responsabilidad de apoyar la distensión y una resolución pacífica».
Coraje político y la persona en el centro
Una segunda sección se centró en la diplomacia preventiva y la mediación, que, según se enfatizó, «requieren paciencia, valentía política y voluntad de compromiso. El costo del diálogo puede parecer alto; el costo de su ausencia es inevitablemente mayor. De hecho, la mediación no es simplemente una cuestión de gestión de crisis, sino más bien el trabajo paciente de reconstruir relaciones y restaurar la confianza».
Finalmente, toda solución política debe situar a la persona humana en el centro. «Los acuerdos políticos no pueden perdurar si no responden a las esperanzas y necesidades legítimas de los pueblos. La paz se sustenta no solo en las instituciones, sino también en comunidades capaces de confiar, solidarizarse y tener esperanza. Por lo tanto, es esencial apoyar a los organismos e instituciones de las Naciones Unidas que brindan educación, atención médica y ayuda a las personas desplazadas y a las comunidades de refugiados».
Paciencia y diligencia en la búsqueda de una paz mundial y duradera
La Santa Sede hizo un llamamiento para que se resuelvan todos los conflictos en curso en Oriente Medio. «La Santa Sede insta a que cese de inmediato la escalada militar en el Líbano y pide esfuerzos conjuntos, paciencia y diligencia para lograr una paz integral y duradera, incluyendo la solución de la situación con Irán. Además, es imperativo que cesen todas las formas de agresión, que se aborde la dramática situación humanitaria en Gaza y que se trace un camino hacia una solución de dos Estados.
Los pueblos de Oriente Medio», concluyó la Delegación, «merecen algo mejor que permanecer atrapados en un ciclo de crisis recurrentes. Merecen un futuro basado en la justicia, la seguridad, la reconciliación y la esperanza».
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