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El arzobispo Ettore Balestrero, observador permanente de la Santa Sede ante la Oficina de las Naciones Unidas y las Instituciones Especializadas en Ginebra y la Organización Mundial del Comercio. El arzobispo Ettore Balestrero, observador permanente de la Santa Sede ante la Oficina de las Naciones Unidas y las Instituciones Especializadas en Ginebra y la Organización Mundial del Comercio. 

Balestrero: en el ámbito laboral, el uso de la IA debe centrarse en las personas

El observador permanente de la Santa Sede ante la ONU y otras organizaciones internacionales en Ginebra, en su intervención de hoy, 5 de junio, en la 114.ª Sesión de la Conferencia Internacional del Trabajo, expuso algunos aspectos clave del uso de la inteligencia artificial en el ámbito laboral.

Vatican News

En el mundo laboral, ante las «nuevas formas de esclavitud deshumanizante», es fundamental «proteger la dignidad humana y adoptar un enfoque centrado en la persona». Así lo destacó el arzobispo Ettore Balestrero, Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales en Ginebra, quien asistió hoy, 5 de junio, al 114.º período de sesiones de la Conferencia Internacional del Trabajo.

En su intervención, el arzobispo señaló los cambios que la Inteligencia Artificial (IA) está generando en diversos ámbitos, incluido el laboral, donde siempre debe utilizarse «como herramienta para el bien de la humanidad, no para menoscabarla ni para sustituirla». Por lo tanto, es imprescindible considerar aspectos éticos desde las primeras etapas del desarrollo de cualquier modelo de IA y verificarlos antes de que se hagan públicos.

Distribuir equitativamente los beneficios de la IA

Para el observador permanente, al trabajar con IA, un enfoque centrado en el ser humano debe enfocarse en cinco aspectos clave. En primer lugar, los beneficios de la IA deben distribuirse equitativamente, ya que la brecha digital persiste y se amplía, no solo en términos de infraestructura, sino también en términos de habilidades, y debe superarse mediante esfuerzos cooperativos basados ​​en la solidaridad.



Identificar los valores en los que basar la IA

En segundo lugar, según Balestrero, es fundamental identificar y considerar cuidadosamente los «valores» que se incorporan a los modelos de IA desde sus etapas iniciales. Si la IA se evalúa en función de criterios de productividad y reducción de costes, se genera una concepción distorsionada y mercantilizada del trabajo.

En cambio, los marcos éticos deberían estar alineados con estándares compartidos de justicia social. De lo contrario, como escribe León XIV en la encíclica Magnifica Humanitas , quienes controlan la IA impondrán su propia visión moral, que se convertirá en la infraestructura invisible de los sistemas. Esto conduciría a una concentración de poder sobre las principales aplicaciones de IA en manos de unos pocos, lo que plantea importantes preocupaciones éticas.

Protección de los trabajadores

En tercer lugar, necesitamos una «protección sólida de los derechos de los trabajadores» que acompañe al progreso tecnológico. Por ello, el Papa, en Magnifica Humanitas, nos exhorta a partir siempre de «la dignidad del trabajador, el derecho a una remuneración adecuada y la posibilidad efectiva de participar en la vida social» al considerar «diversas formas de precariedad», la «fragmentación de las trayectorias profesionales» y la «automatización».

Además, el diplomático vaticano subraya otra cuestión urgente planteada por el Pontífice: «Debemos abordar el hecho de que los trabajadores a menudo se ven obligados a adaptarse a la velocidad de las máquinas, en lugar de que las máquinas estén diseñadas para ayudar a los trabajadores».

Atención a los trabajadores más vulnerables

Por último, en cuarto lugar, «debe prestarse mayor atención a los trabajadores más vulnerables y a sus condiciones», teniendo en cuenta que existen más de 150 millones de «trabajadores de datos» en todo el mundo, según el Grupo del Banco Mundial. Por este motivo, se debe fomentar la creación del Comité para el Establecimiento de Normas.

Aprovechar los beneficios de la IA

Finalmente, en quinto lugar, es necesario aprovechar los beneficios reales de la IA, reduciendo así la exposición de los trabajadores a tareas peligrosas, degradantes o monótonas, reforzando la seguridad y protegiendo mejor la salud laboral. El arzobispo Balestrero señala que los sistemas de IA no son completamente neutrales y pueden fomentar la participación y promover la justicia, pero también aumentar la desigualdad, el control y la exclusión. Por lo tanto, deben existir sistemas de protección social adecuados, que incluyan niveles mínimos integrales de protección social, así como programas de desarrollo profesional y reciclaje laboral.

Un diálogo social para las decisiones de IA

Hoy, la responsabilidad consiste en garantizar que el futuro del trabajo esté al servicio de la persona humana y no al revés, concluye el observador permanente, reiterando la esperanza del Papa León XIV de que se desarrolle una gestión coordinada, tanto a nivel local como global, de la IA, basada en el reconocimiento compartido de la dignidad inherente y las libertades fundamentales de la persona humana, mediante un auténtico diálogo social, teniendo en cuenta el impacto de las decisiones relativas a la IA en todos los pueblos. Para el diplomático vaticano, en este sentido, la Conferencia Internacional del Trabajo puede aportar una contribución significativa.

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05 junio 2026, 15:53