La Santa Sede ante la OEA: Apoyo a los haitianos y promoción de la estabilidad del país
Vatican News
La Santa Sede subraya la importancia de que cualquier respuesta a la crisis en Haití siga promoviendo «un enfoque verdaderamente centrado en el ser humano, que respete la dignidad de cada haitiano y fomente soluciones duraderas». Así lo afirmó el arzobispo Juan Antonio Cruz Serrano, Observador Permanente ante la Organización de los Estados Americanos, durante la última sesión del Consejo Permanente.
El desarrollo integral del país
En esta ocasión, se presentó información actualizada sobre las actividades relacionadas con Haití. «Asimismo», enfatizó el arzobispo Serrano, «la Santa Sede alienta los esfuerzos para mejorar las condiciones de seguridad y consolidar un entorno que permita el desarrollo integral del país, reconociendo que la estabilidad institucional y democrática, la paz social y el fortalecimiento del estado de derecho son elementos inseparables del bienestar de la población».
El observador permanente ante la OEA agregó: «Para ello, considera esencial seguir trabajando juntos para atender las necesidades del pueblo haitiano, promoviendo el diálogo, la reconciliación y el bien común. La Santa Sede reafirma su cercanía al pueblo haitiano y su constante apoyo a los esfuerzos para promover la estabilidad y la paz».
Una crisis prolongada
Desde 2021, Haití enfrenta una crisis sin precedentes vinculada a la violencia de pandillas. En 2025, la economía se contrajo por séptimo año consecutivo, con una caída del PIB real del 2,7% en todos los sectores, según datos del Banco Mundial.
La inflación promedio fue del 28,3%, un empeoramiento con respecto al 25,8% del año anterior. La situación social es igualmente alarmante. Se estima que el 49% de la población vive con menos de tres euros al día. 1,4 millones de personas han sido desplazadas por la violencia de pandillas que ha asolado el país durante años.
Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, solo en 2025, más de 5.500 personas fueron asesinadas y más de 2.600 resultaron heridas.
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