Bienal de Venecia: en el jardín de Hildegarda para redescubrir la escucha
Silvia Guidi - Venecia
Una inmersión en la «viriditas» de santa Hildegarda de Bingen, mística y profetisa que vivió en el siglo XII, pero que aún hoy es capaz de hablarnos y de ayudarnos a redescubrir el difícil arte de escuchar: a nosotros mismos, a los demás, pero también a la naturaleza que nos rodea. «El oído es el ojo del alma»: el recorrido inmersivo instalado en el jardín místico de los Carmelitas Descalzos de Venecia con motivo de la Bienal de Arte de 2026 se inspira íntegramente en el pensamiento de Hildegarda. «Viriditas» es un concepto complejo, rico en matices diversos, difícil de traducir; a veces se traduce como «fecundidad», otras como «energía reverdeciente» o como el aliento divino, la energía del Espíritu que fluye a través de la Creación.
Cambiar de ritmo
«Eres huésped de una comunidad viva», se lee en el folleto que se entrega a cada visitante junto con los auriculares, al inicio del recorrido elaborado por el Dicasterio para la Cultura y la Educación. «La Orden de los Carmelitas Descalzos que vive aquí ha abierto su jardín místico para ti. Camina despacio, deja que el jardín cambie el ritmo de tu paso».
De Teresa a Hildegarda
Un testimonio discreto, pero presente, es el de santa Teresa de Ávila, añade el padre Ermanno Barucco (O.C.D.), origen del carisma de los Carmelitas y, por tanto, también del significado mismo del jardín místico como itinerario de oración interior.
Para Hildegarda de Bingen, la música es un instrumento de conocimiento y un medio de transporte interior capaz de guiar al hombre hacia la armonía divina y sanarlo de la «cacofonía angustiosa del caótico presente» en la que se encuentra sumido, por citar las palabras de Koyo Kouoh - curadora de la 61ª Exposición Internacional de Arte de la Bienal de Venecia, fallecida prematuramente hace un año —que se confían a cada visitante-peregrino. «La lógica del algoritmo tiende a repetir lo que “funciona” —escriben los encargados citando el discurso que el Papa León XIV pronunció ante directores y actores del mundo del cine el pasado 15 de noviembre— pero el arte abre a lo posible. No todo tiene que ser inmediato o predecible».
El laberinto circular
La belleza del recorrido no pasa por alto las dificultades y contradicciones que se encuentran por el camino; un laberinto circular simboliza la complejidad de las circunstancias a las que cada uno se enfrenta y el esfuerzo que supone atravesarlas. Pero la armonía siempre prevalece sobre las disonancias: «La oración sonora sigue desplegándose, con su orden viviente recibido del jardín, más que impuesto. El jardín precede al pabellón, y permanecerá incluso cuando este proyecto haya concluido».
Un concierto sinestésico
A lo largo del recorrido, el visitante se ve «obligado» a ralentizar el paso para seguir una melodía apenas insinuada, encontrada al pasear por las callejuelas; o una forma o un color vislumbrado entre los setos. O simplemente a dejar espacio a la contemplación al ver plantas domésticas, habituales, que revelan su potencial simbólico gracias a combinaciones inesperadas con polifonías antiguas, armonías modernas y sonidos de la naturaleza. Un concierto sinestésico realizado en colaboración con Soundwalk Collective a pocos metros de la estación de tren de Santa Lucía, con su flujo continuo de pasajeros en tránsito y su caos permanente e inevitable.
Escenografías sonoras de autor
Las escenografías sonoras llevan la firma de una larga lista de artistas (entre los que se encuentran Patti Smith, Brian Eno y Meredith Monk) que dialogan con el entorno circundante. De fondo, el sonido de las campanas, que llega desde la ciudad, y el susurro de los pasos de los demás visitantes sobre la grava de las avenidas.
Cada visitante-peregrino está solo y en compañía al mismo tiempo, acompañado por un instrumento sencillo y poco invasivo que permite una inmersión musical personalizada. Las zonas sonoras son las mismas dentro del jardín, pero cada recorrido es único, porque único es el itinerario de cada uno, hecho de elecciones y tiempos diferentes.
Cerca de una pequeña capilla, junto a la zona donde se encuentran los árboles más altos, hay un homenaje sonoro a María, solemne y sencillo en su arquitectura de frases que se suceden como plácidas olas superpuestas unas sobre otras. En otras zonas del jardín, los cantos polifónicos se difuminan en los sonidos de la naturaleza y se confunden con el zumbido de los insectos o el canto de los pájaros, sampleados y reelaborados por los artistas del sonido. En el centro de los cuadrantes del jardín místico, un granado, símbolo de regeneración y renacimiento, de resurrección y vida eterna, en un lugar íntegramente concebido para celebrar el arte de la escucha y «generar» oración.
La actualidad de Hildegarda
Hildegarda también es protagonista en el pabellón de la Santa Sede de Santa María Auxiliadora, como ha destacado el cardenal José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación: su profecía, su capacidad para recordar al hombre su destino eterno, sigue teniendo mucho que decir a un mundo herido y fragmentado que necesita espiritualidad y consuelo.
Gracias por haber leído este artículo. Si desea mantenerse actualizado, suscríbase al boletín pulsando aquí