Balestrero: el Papa entre las pocas voces que condenan las violaciones del derecho internacional
Vatican News
La voz del Papa León XIV es hoy una de las pocas que "sistemática e inequívocamente" condena las violaciones del derecho internacional y del derecho humanitario. Deberían unirse a ella con mayor claridad muchas de las instituciones que han contribuido a construir el sistema internacional actual, que hoy atraviesa una profunda crisis. Un sistema basado en el multilateralismo y la interdependencia, principios que en el pasado garantizaban la estabilidad pero que hoy se utilizan cada vez más como instrumentos de presión y chantaje. Es señal de un debilitamiento de los valores compartidos por la comunidad internacional, que hace cada vez menos incisivos los llamados a la paz. Estos son algunos de los temas abordados por el arzobispo Ettore Balestrero, observador permanente de la Santa Sede ante la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra, en su intervención pronunciada el pasado 13 de mayo al congreso promovido por el Centro Estudios "Rosario Livatino" en la Sala Koch del Palacio Madama, en Roma.
Nuevas "asociaciones" de conveniencia
Balestrero destacó el resurgimiento de la "lógica de las esferas de influencia y los imperios", que alimenta la competencia por un "nuevo orden mundial". Las potencias que han dado forma al orden actual, sin querer "perder terreno", avanzan "en orden disperso" y ya no pueden contener el ascenso de los actores emergentes.
En este escenario, los aliados son considerados "socios minoritarios" y se les pide que apoyen a sus respectivas potencias de referencia a través de la industria, los recursos económicos y, a veces, incluso con la contribución militar. Paralelamente surgen nuevas "asociaciones" de conveniencia: más que verdaderas alianzas, se trata de convergencias estratégicas construidas para enfrentar adversarios comunes.
La marginalicación de las Naciones Unidas
"Ya no existe un sistema de valores universalmente aceptado y la evocación de la paz no desalienta a quienes tienen intereses contrarios", afirmó el arzobispo, subrayando además la creciente tendencia a marginar a la ONU mediante la creación de "organismos alternativos", pero sin la misma representatividad universal.
Refiriéndose precisamente a las Naciones Unidas, Balestrero habló del "estancamiento persistente del Consejo de Seguridad y de la imposibilidad de reformarlo", factores que han contribuido a una menor consideración del organismo internacional y alimentado un sentido generalizado de urgencia entre muchos gobiernos.
Según el prelado, el debilitamiento de la credibilidad del sistema internacional favorece "acciones unilaterales cada vez más deshonestas" y aumenta el riesgo de conflictos, inestabilidad y sufrimiento humano. En su conjunto, el sistema internacional parece hoy "bloqueado por divergencias ideológicas y por intereses políticos y económicos contrapuestos", pero sigue siendo "necesario y yo diría incluso indispensable".
Creer en el multilateralismo
Para sostenerlo, explicó Balestrero, es necesario reconocer la "dignidad intrínseca de la persona humana" como principio que precede y limita el poder, fundando así el derecho mismo.
El arzobispo recordó las palabras del Pontífice en su discurso ante el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede a principios de año: "Cuando se separa el 'ser' del 'verdadero', y en última instancia del 'bien', la dignidad misma de la persona se vuelve relativa e inevitablemente prevalecen los intereses egoístas, cambiantes y diferenciados de las personas y de los Estados más fuertes".
"Si creemos en el multilateralismo y en el derecho internacional", concluyó Balestrero, "debemos preocuparnos de dar una base sólida al derecho y a las relaciones internacionales, evitando someterlos a las conveniencias del momento".
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