Parolin: se necesitan más voces de paz y contra la locura de la carrera hacia el rearme
Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano
“Es una utopía pensar que la paz esté garantizada por las armas y por los equilibrios impuestos por el más fuerte, más bien que por los acuerdos internacionales”. El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, se detiene en las crisis y las guerras que incendian el mundo en la entrevista a “Dialoghi”, el trimestral cultural de la Acción Católica italiana.
En sus palabras hay también una importante condena del rearme, “nosotros – afirma – creemos firmemente que los arsenales deben ser vaciados, empezando por los nucleares”. Recuerda luego la no renovación de los acuerdos para una progresiva reducción de las armas atómicas que ha dado, subraya el purpurado, “aún más mano libre a la construcción de instrumentos de muerte mortíferos, capaces de aniquilar la vida en la tierra”. “Habría necesidad de más voces de paz, de más voces contra la locura de la carrera hacia el rearme, de más voces – exhorta – que se levanten en favor de nuestros hermanos más pobres, de más voces y de más propuestas – pienso por ejemplo en el mundo de los ateneos católicos – para nuevos modelos económicos inspirados en la justicia y en el cuidado de los más débiles en lugar de la idolatría del dinero”.
La “herida” de la guerra ruso-ucraniana
“Sería necesario un sobresalto de humanidad y de responsabilidad por parte de todos. En cambio – prosigue el cardenal – duele constatar que en muchos casos la única respuesta es la del rearme”. Recordando el auspicio de san Juan Pablo II que soñaba con una Europa unida, Parolin subraya que la historia “ha ido en otra dirección y en lugar de un mundo más libre y solidario hemos visto realizarse un mundo más inestable, sin que se hayan puesto remedios eficaces a las tremendas injusticias que ven a millones de personas sufrir el hambre, la sed, la privación de la mínima asistencia sanitaria y de condiciones de trabajo dignas del hombre”. El pensamiento va a Ucrania, una guerra en el corazón de la Europa cristiana, “una herida” que interpela. “Tengo como la impresión – pone en evidencia el purpurado – de que no se percibe suficientemente la devastación que esta guerra ha provocado en Ucrania, el enorme precio en vidas humanas, la destrucción de las ciudades y de las infraestructuras”.
El primado de la potencia
De Ucrania a Gaza. “Muchos gobiernos – subraya Parolin – se han indignado por los ataques contra los civiles ucranianos por parte de los misiles y de los drones rusos, imponiendo sanciones a los agresores. No me parece que haya ocurrido lo mismo con la tragedia de la destrucción de Gaza”. Un “uso de dobles estándares” ligado a un “primado de la potencia”, al predominio del propio país respecto a los demás, justificado por el derecho internacional e invocado “solo cuando conviene” pero ignorado en tantos otros casos. En la base, sostiene el secretario de Estado, está la crisis de la diplomacia que aparece “muda, incapaz de activar instrumentos alternativos” sustituida por la lógica del más fuerte. “Parece haber faltado la conciencia del valor de la paz, la conciencia de la tragicidad de la guerra, la conciencia de la importancia de reglas compartidas y de respetarlas”.
ONU y Board of Peace
“La diplomacia – explica el cardenal – es el arte de lo posible y no puede nunca actuar por esquemas preconstituidos, impuestos desde arriba, o sobre la base de doctrinas abstractas”. Hay que partir de la realidad “aunque – a veces – sea espantosa”, hace falta paciencia y tener en cuenta los resultados posibles. Sobre Europa, incapaz de hablar con una sola voz, es necesario “reavivar en los pueblos el sentido de pertenencia europea y, en los liderazgos, la conciencia de la necesidad de acciones comunes sin venir nunca menos a los principios que están en la base de la misma Unión europea”. Respecto a las Naciones Unidas, “la Santa Sede – afirma el purpurado – continúa creyendo en la importancia” de la ONU, “considerando que las organizaciones internacionales son fundamentales para frenar la lógica del más fuerte”. Ciertamente los vetos han limitado su impacto pero es necesario, añade, no “pasar de la fuerza del derecho al derecho de la fuerza”. En cuanto al Board of peace, la Santa Sede aun no habiéndose adherido, “mantiene abierto el diálogo con los países” que forman parte “ya que está dispuesta a hacer lo posible para favorecer la paz y la reconstrucción, en estrecha colaboración con la Iglesia católica en Tierra Santa”. “Considero necesaria – evidencia Parolin – la participación de los organismos internacionales y de los mismos palestinos, porque no es posible decidir el futuro de la Franja ignorando a sus legítimos habitantes que son ciudadanos del Estado de Palestina, una entidad que debe salvaguardarse frente a toda voluntad de anexión, que es contraria a las resoluciones de las Naciones Unidas y a los principios básicos de la justicia”.
Sostener la voz de los Papas
Deteniéndose luego en la voz de los Papas en los contextos de crisis, el cardenal Parolin recuerda que es una voz en el desierto si no es ayudada y sostenida. Respecto al llamamiento de la administración Trump a los valores religiosos, el purpurado pone en evidencia algunas incongruencias. “La fe cristiana no es un banco de exposición de varios productos cuya elección se deja en manos del comprador. No podemos decir que amamos y defendemos la vida y preocuparnos solo por la de los no nacidos sin considerar que es vida también la de los migrantes que mueren en el mar”. Sobre Venezuela, confirma el compromiso en el pasado de la Santa Sede para encontrar una solución que evitara derramamientos de sangre pero “más allá de lo que ha sucedido y de cómo ha sucedido, nosotros continuamos apoyando siempre la solución pacífica, pidiendo que sea respetada la autodeterminación del país y el bien del pueblo venezolano”.
Los escenarios internacionales
Respecto a Groenlandia, después de la amenaza de Trump de anexarla, Parolin subraya que, aun apreciando el esfuerzo conjunto del gobierno danés y del autónomo de Groenlandia de encontrar un acuerdo con los Estados Unidos, lo ocurrido “ha llevado al pueblo groenlandés a una renovada conciencia de la propia identidad”. Sobre Irán reitera la necesidad de respetar los derechos humanos, las instancias de la población, “cultivando con paciencia el diálogo y la paz”. Interpelado sobre China, Parolin recuerda que “el diálogo continúa, a pesar de las dificultades”. “Quisiera subrayar una vez más – lamentablemente cuesta entenderlo – que el acuerdo provisional firmado en septiembre de 2018 no es un concordato ni un acuerdo político-diplomático, sino que atañe solamente al procedimiento de nombramiento de los obispos”. “El hecho de que hoy en China – explica – los obispos estén todos en comunión con el Papa es fundamental”. “Por lo que respecta a Hong Kong, la Iglesia continúa estando comprometida en el diálogo con las autoridades y en garantizar la libertad religiosa”.
No olvidar el rostro del otro
Por último un pensamiento sobre los enormes pasos hechos por la tecnología y sobre el respeto de los límites; “debemos defender la humanidad – afirma Parolin – y luchar contra la deshumanización”. En las redes sociales el cardenal denuncia “el uso de un lenguaje de odio, despreciativo, no respetuoso del otro” que genera miedo y la individuación de “enemigos” existentes. “Como cristianos – concluye el secretario de Estado – debemos oponernos a esta deriva con nuestro testimonio cotidiano: el odio, la guerra, la violencia comienzan cuando olvidamos el rostro del otro”.
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