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El llamamiento del Papa a la mayoría silenciosa que opta por la paz

León XIV hace un llamamiento al compromiso común contra la «locura de la guerra» a los miles de millones de personas que, en todo el mundo, no se rinden ante la idolatría del dinero y del poder en este momento dramático de la historia

Andrea Tornielli

Ante las masacres y las guerras provocadas por la idolatría del poder de quienes pretenden incluso «reclutar» a Dios a su causa ofreciendo una justificación religiosa para el asesinato de inocentes, el Papa León ha hecho un llamamiento a la inmensa mayoría de personas que en todo el mundo desean la paz, creen en la paz, rezan por la paz y la construyen día a día. Lo hizo la tarde del sábado 11 de abril de 2026, durante la Vigilia de oración que él mismo convocó para implorar el fin de las guerras en curso.

Ya el martes 7 de abril había ocurrido algo similar en Castel Gandolfo: ante la amenaza de aniquilar la civilización iraní anunciada en las redes sociales por el presidente de los Estados Unidos, el Sucesor de Pedro había invitado a los ciudadanos de su país a ponerse en contacto con los miembros del Congreso para pedir la paz y detener el ataque masivo contra las infraestructuras de Irán. Ahora, precisamente el día del 63º aniversario de la encíclica «Pacem in terris» de Juan XXIII, ese mismo llamamiento se ha vuelto universal y se dirige a los «millones, miles de millones de hombres y mujeres, de ancianos y jóvenes que hoy creen en la paz» y que «curan las heridas y reparan los daños causados por la locura de la guerra». León pide que se escuche en particular la voz de los niños que han visto morir bajo las bombas a sus compañeros de Gaza, Irán, Ucrania y en muchas otras partes del mundo.

A menos de una semana de la celebración de la Pascua y en vísperas de la Pascua de las Iglesias orientales, memoria de la victoria desarmada del Príncipe de la Paz, el Obispo de Roma apuesta, pues, por la esperanza y la oración de una mayoría silenciosa, para afrontar el momento dramático de la historia que la humanidad está viviendo. Pide unir las invocaciones de tantos a las «infinitas posibilidades de Dios», para intentar romper lo que define como una «cadena demoníaca del mal».
Las palabras del Pontífice, que ha hecho de la paz el rasgo más destacado de su magisterio, son claras tanto a la hora de identificar la raíz, en última instancia diabólica, de la guerra, como a la hora de rechazar cualquier reeditación del «Dios está con nosotros». No, Dios no puede estar con quien masacra a civiles. Dios está con quien sufre, con quien muere bajo los escombros.

Llaman la atención algunas expresiones utilizadas por León XIV: la oración es «un dique contra ese delirio de omnipotencia que a nuestro alrededor se vuelve cada vez más impredecible y agresivo», porque quien reza es consciente de sus propios límites y no mata ni amenaza. Todo lo contrario de quien hace «de sí mismo y de su propio poder el ídolo mudo, ciego y sordo al que sacrificar todo valor y pretender que el mundo entero se arrodille».

Se equivocaría quien considerara esta apremiante invitación a la oración como una huida hacia el espiritualismo. Así lo demuestra otro pasaje de la reflexión del Sucesor de Pedro. Tras mencionar la responsabilidad de cada uno de construir en todas partes la paz, el encuentro y la amistad, León XIV invita a creer «en el amor, en la moderación, en la buena política». Una política que, sin considerar inapropiadas las palabras «diálogo» y «negociación», persiga finalmente la tregua y luego acuerdos de paz duraderos.


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11 abril 2026, 18:55