El Palazzo del Sant Uffizio, sede del Dicasterio para la Doctrina de la Fe El Palazzo del Sant Uffizio, sede del Dicasterio para la Doctrina de la Fe

Ordinariatos Personales: una identidad fundamental y compartida en el seguimiento de Cristo

Reunidos en asamblea plenaria del 1 al 3 de marzo en el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, los obispos de las estructuras instituidas con la Constitución apostólica Anglicanorum Coetibus describieron en un informe siete rasgos característicos de su herencia espiritual y pastoral.

Vatican News

El ethos eclesial distintivo, la belleza en la evangelización, el compromiso con los pobres, una cultura pastoral cotidiana y la familia como Iglesia doméstica. Además, la predicación basada en la Escritura y el papel de la dirección espiritual y del sacramento de la Penitencia. Estos son los rasgos característicos de los Ordinariatos Personales que contribuyen a formar una identidad «fundamental» y «compartida», en el «camino común de seguimiento de Cristo» en plena comunión con la Iglesia católica, identificados por los obispos de las estructuras instituidas con la Constitución apostólica Anglicanorum Coetibus durante la asamblea plenaria celebrada en el Dicasterio para la Doctrina de la Fe del 1 al 3 de marzo.

La noticia la da a conocer el propio organismo dirigido por el cardenal prefecto Víctor Manuel Fernández, que ha publicado en su sitio web un informe titulado «Características de la herencia anglicana tal y como se vive en los Ordinariatos instituidos con la Constitución Apostólica Anglicanorum Coetibus», en la que los obispos describen la experiencia vivida en sus Ordinariatos y, especialmente, cómo se han incorporado e integrado los elementos procedentes de la tradición anglicana.

El legado anglicano

Se ha puesto de manifiesto, por ejemplo, que, a pesar de las grandes distancias geográficas entre los Ordinariatos —desde Inverness hasta Devon, desde Edmonton hasta Orlando, desde Perth hasta Sídney y Guam—, existe un sentimiento generalizado de identidad común nacido del hecho de compartir ese «digno patrimonio de piedad y de costumbres» al que se refería Pablo VI al hablar de la herencia anglicana.

Esa misma herencia que se pretendía preservar cuando Juan Pablo II aprobó la Pastoral Provision en 1980 y, posteriormente, cuando Benedicto XVI promulgó la Constitución Apostólica Anglicanorum Coetibus, en 2009. Reflexionando sobre ese «precioso don», los obispos recordaron la homilía pronunciada por el prefecto Fernández en la ordenación episcopal del obispo David A. Waller en la catedral de Westminster el 22 de junio de 2024 y, en particular, la reflexión sobre la inculturación de la fe católica entre personas que han vivido el Evangelio en el contexto de la comunión anglicana y el «nuevo rostro» de la Iglesia que, en ese proceso, «no solo da, sino que también se enriquece».

La familia, primer lugar de fe

En respuesta a la invitación a describir la experiencia vivida, los obispos han identificado siete rasgos que consideran característicos del legado espiritual y pastoral de los Ordinariatos: en primer lugar, un «ethos eclesial» distintivo, caracterizado por la amplia participación del clero y los laicos en la vida y el gobierno de la Iglesia; luego, «la evangelización a través de la belleza», no como un fin en sí misma, sino por su poder de conducir a Dios, y «el compromiso directo con los pobres» en las realidades concretas del barrio. Además, los obispos señalaron como típicas una «cultura pastoral» de profunda interconexión entre el culto divino y la vida cotidiana según el ritmo litúrgico, «casi monástico, tomado de la tradición espiritual inglesa», así como la familia como Iglesia doméstica y primer lugar de fe aprendida y vivida. Por último, se ha puesto de relieve la fuerte tradición de predicación basada en la Escritura y la importancia de la dirección espiritual y del sacramento de la Penitencia.

El estilo de acogida de comunidades y personas

Todos estos elementos, para los obispos, remiten a la centralidad del misterio de la Encarnación en el patrimonio preservado en los Ordinariatos en estos años, en el estilo de acogida de comunidades y personas en plena comunión y de participación en la misión de la Iglesia. De este modo, concluyeron los obispos, los Ordinariatos crecen orgánicamente ofreciendo un reflejo único del rostro de la Iglesia y una contribución distintiva a la riqueza viva de su identidad como «una, santa, católica y apostólica».

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27 marzo 2026, 12:05