Líbano, el nuncio lleva ayuda a las aldeas del sur: «La gente necesita apoyo»
Salvatore Cernuzio - Ciudad del Vaticano
«Ahora, justo ahora, he oído una explosión desde la Nunciatura… Significa que la música vuelve a sonar en Beirut». El arzobispo Paolo Borgia, nuncio desde 2022 en ese Líbano que lleva días devastado por los bombardeos israelíes, habla por teléfono con los medios de comunicación vaticanos desde la colina de Harissa. A su lado se encuentra la estatua de Nuestra Señora del Líbano que, iluminada de blanco, dirige su mirada afligida hacia esta capital de Oriente Medio que parece destinada a no tener nunca paz. Monseñor Borgia regresó hace unas horas «a casa». En los últimos días estuvo en Qlayaa, para participar en el funeral del padre Pierre El Raii, el párroco maronita asesinado en un ataque mientras intentaba socorrer a un feligrés herido. Luego, el nuncio se trasladó a las aldeas del sur, donde acompañó a un camión «con 15 toneladas de ayuda humanitaria ofrecida por L'Œuvre d’Orient».
Descargando y distribuyendo paquetes
En las redes sociales libanesas se han vuelto virales fotos y videos del representante pontificio, vestido con sotana, banda y solideo, descargando paquetes y bolsas grandes. «Nos hemos arremangado para descargar todo el material y poder partir. Hoy hemos visitado seis pueblos, todos en la misma zona, y hemos tenido encuentros con las comunidades», explica. «Comunidades maronitas, comunidades mixtas cristianas, ortodoxas, greco-melquitas y latinas, y comunidades greco-ortodoxas o maronitas con drusos y sunitas».
«Una experiencia hermosa, un momento hermoso de fraternidad», dice el arzobispo, sonriendo al contar que, a su llegada a una pequeña iglesia de un pueblo, en el momento en que se arrodilló ante el altar, se dispararon tres tiros de mortero. «Alguien me dijo: “Excelencia, le están dando la bienvenida”. Nos reímos por eso…».
Confianza en el Papa
«La gente necesitaba un poco de apoyo y, sobre todo, contar con la palabra del Papa; confían mucho en la Santa Sede y, sobre todo, en el Papa, a quien han visto aquí en Beirut y con quien se ha establecido una conexión inmediata y especial», subraya Borgia, recordando el viaje apostólico de León XIV en diciembre de 2025. La visita papal fue un momento de tregua del horror del conflicto entre Israel y Hezbolá, que volvió a estallar en medio de la generalizada escalada de violencia en Oriente Medio.
Calles bombardeadas
«Nos dolió que, tras nuestra partida, después de que nos fuéramos de esa zona, algunas calles fueran bombardeadas. Qlayaa, después de habernos recibido, tras ese momento de compartir, ahora está completamente bloqueada, al igual que otros pueblos de esa misma región. Parece que están empezando a cortar también las vías de comunicación con el sur... Esperamos que la guerra termine pronto y que se pueda volver a la paz», espera el nuncio.
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