Conferencia de prensa con motivo del lanzamiento de la Plataforma de Desinversión en el Sector Minero Conferencia de prensa con motivo del lanzamiento de la Plataforma de Desinversión en el Sector Minero

Escuchar las voces de las comunidades afectadas por la actividad

Este viernes se ha presentado en la Sala de Prensa de la Santa Sede de la Plataforma para la Desinversión en la Industria Minera. En muchas regiones del mundo, la expansión de la industria minera ha generado profundas tensiones sociales y graves impactos ambientales. Demasiadas veces la extracción de minerales se ha realizado sin escuchar a las comunidades locales, sin respetar los derechos de los pueblos indígenas y sin considerar los límites de los ecosistemas que sostienen la vida

Rocío Lancho García – Ciudad del Vaticano

“Vivimos un tiempo en el que la humanidad se enfrenta a una pregunta decisiva: ‘¿qué tipo de mundo queremos dejar a las generaciones que vienen detrás de nosotros?’ (LS 160). Esta pregunta no es abstracta. Tiene el rostro de comunidades concretas, de pueblos indígenas que ven amenazados sus territorios, de familias que pierden sus fuentes de agua, de montañas abiertas como heridas y de ríos convertidos en silenciosos testigos de la contaminación”.

Con esta reflexión, el cardenal Fabio Baggio, subsecreatrio del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano e Integral, abrió la rueda de prensa, celebrada en la Sala de Prensa de la Santa Sede este viernes 20 de marzo, para presentar el lanzamiento de la Plataforma para la Desinversión en la Industria Minera y de la campaña “Desinversión en la industria minera. Coherencia ética para el cuidado de la Casa Común”, liderada por la Red Iglesias y Minería con el apoyo de más de 40 instituciones.

En su presentación, el cardenal Baggio ha explicado que la creación, “no es una realidad que pueda ser explotada sin límites ni responsabilidad”. Al respecto ha observado que, en muchas regiones del mundo, la expansión de la industria minera ha generado “profundas tensiones sociales y graves impactos ambientales”.

Demasiadas veces – ha afirmado – la extracción de minerales se ha realizado sin escuchar a las comunidades locales, sin respetar los derechos de los pueblos indígenas y sin considerar los límites de los ecosistemas que sostienen la vida.

Encontrar soluciones a la crisis ecológica desde el magisterio de la Iglesia

También ha participado en la rueda de prensa el cardenal Álvaro Ramazzini, obispo de Huehuetenango, Guatemala. En su intervención, ha recordado que el Papa Francisco propuso en la Encíclica Laudato si’, el concepto o categoría conceptual de la Ecología Integral. Y ha asegurado que “todo está interconectado: la naturaleza, la sociedad, la economía, la sociedad, el modo de entender y vivir la existencia, sea al nivel personal como al nivel comunitario”.

Desde el magisterio de la Iglesia - ha subrayado - se deben encontrar soluciones a la crisis ecológica que pone en peligro el futuro de la humanidad. El purpurado guatemalteco ha afirmado que la ecología integral es una respuesta adecuada, a la crisis ecológica actual. Es más, ha añadido, “no se trata solo de proteger la naturaleza sino también de desarrollar un sentido de interdependencia existencial, que favorezca lo que ha caracterizado la doctrina social de la Iglesia”.


Las consecuencias de la explotación de metales preciosos

El cardenal Ramazzini, ha planteado una pregunta: ¿quiénes sufren más las consecuencias de los impactos ambientales que dañan y destruyen la naturaleza? A propósito, ha hablado de un caso que sucedió en la diócesis de San Marcos, donde él fue obispo. Llegó a la región una compañía minera canadiense que obtuvo la licencia de exploración y posterior explotación. “Cuando comenzaron la fase de exploración ninguno de los habitantes de aquella área conoció sus acciones. Es una zona indígena, de la etnia mam. La mayoría de sus habitantes pobres. Olvidados del gobierno, sin acceso a excelentes servicios de salud y educación, con vías de acceso difíciles”, ha explicado. La explotación minera inició con daños ambientales tales como destrucción de la naturaleza, uso indiscriminado del agua, utilización del cianuro… A su vez la compañía ofreció creación de empleos, pero al final de la actividad extractiva el pueblo siguió siendo tan pobre como antes. Mientras que los principales beneficiarios fueron los socios de la compañía con acciones en la bolsa de valores de Estados Unidos y Canadá, sus técnicos extranjeros y sus dirigentes, ha explicado el cardenal guatemalteco. Fue una “actividad legal” pero no promovió “el desarrollo integral de aquellas poblaciones”, ha lamentado el purpurado.

Por la justicia climática, en favor de los pueblos y la Madre Tierra

A continuación, monseñor Vicente Ferreira, obispo de Livramento de Nossa Senhora, Brasil, y consejero de la Red Iglesias y Minería ha explicado que entre los numerosos movimientos que la Iglesia latinoamericana y caribeña ha emprendido en defensa de nuestra casa común, la COP30 fue un ejemplo de una gran marcha por la justicia climática, en favor de los pueblos y la Madre Tierra.

Asimismo, ha asegurado que el documento de la Iglesia del Sur Global – Latinoamérica y el Caribe, África y Asia, “Un llamado a la justicia climática y a nuestra casa común: conversión ecológica, transformación y resistencia a las falsas soluciones”, ha brindado una gran esperanza en una Iglesia profética, defensora de la ecología integral. “Nuestra presencia junto a los grupos pastorales y los movimientos populares que luchan por el Reino de Dios es fundamental, ya que desde las bases soñamos con un mundo nuevo”, ha aseverado.

El obispo ha recordado también la importancia de tener “redes de escucha y protección para quienes se ven afectados por la minería”. La preferencia por los pobres y por la defensa de la creación “no puede dejarse intimidar por las seducciones que ofrece el dinero”, ha concluido el prelado.

Yolanda Flores
Yolanda Flores

La contaminación de los territorios de los pueblos indígenas

Ha tomado también la palabra durante la rueda de prensa Yolanda Flores, mujer aimara, de Puno, un pueblo indígena a orillas del lago Titicaca en Perú. Flores ha lamentado que sus pueblos están experimentando la “violación de los derechos humanos” ya que “las empresas mineras contaminan nuestros territorios: nuestra ganadería, agricultura, ríos, aguas”. Así, ha explicado que frente a estas violaciones los pueblos indígenas se han dado un tiempo de reflexión para entender “quién financia, quién da plata para destruirnos y envenenarnos poco a poco”.

Por ello ha asegurado que se encuentran en un momento de buscar más información para que se les ayude a entender por qué pasan estas cosas. A propósito, ha subrayado la importancia de las redes locales, nacionales, e internacionales. “Las plataformas son espacios donde podemos visibilizar nuestras problemáticas”, ha afirmado.

Emocionada y conteniendo las lágrimas, Yolanda ha lamentado los problemas de salud que sufren sus pueblos a causa de la actividad minera. “Vamos a seguir caminando, investigando, necesitamos de nuestros profesionales, nuestros hijos e hijas que están en las universidades”, ha asegurado.

Por último, también ha destacado la importancia de pastores, párrocos, obispos que los acompañen en sus luchas y les guían en sus problemáticas. “Estos espacios de formación e información son importantes, porque nos sentimos incluidos”.

Ha invitado a “poner en práctica lo que dice Jesús, a cuidar nuestra casa grande, nuestra casa común, al respeto hacia nosotros mismos”. Y todo ello a través “de acciones no violentas, no somos violentos, reaccionamos ante la vulneración de nuestros derechos”.

Inversiones del dinero en el ámbito eclesiástico

Por su parte Anneliese Herzig, hermana de las Misioneras del Santísimo Redentor y responsable del departamento para la misión y los Asuntos Sociales de la Conferencia Episcopal Austriaca, se centró en la problemática del oro y las consecuencias en cuanto a inversiones del dinero en el ámbito eclesiástico. Desde 2018 la Iglesia en Austria, ha explicado la religiosa, cuenta con una directriz de inversiones éticas: la inversión de dinero no es éticamente neutral.

“No se deben apoyar actividades contrarias a la doctrina social, ni beneficiarse de ellas. Es cuestión de credibilidad”. Y en este proceso, han excluido la inversión en oro físico. “Esto ha sido posible gracias a las voces procedentes del sur global”, ha matizado. Al respecto ha explicado que el oro, en verdad, no tiene un uso práctico. “Por eso los inversores eclesiásticos se deben preguntar si no es posible invertir mejor” ha señalado, ya que invertir en oro prolonga el sufrimiento de algunos pueblos.

“Nuestras directrices por sí solas no bastará, hace falta un cambio de mentalidad. Debemos escuchar las voces de las comunidades afectadas y que resuenen en nuestros corazones”, ha concluido.


El clamor de la Tierra y el clamor de los pobres

Por su parte, sor Maamalifar M. Poreku, misionera de Nuestra Señora de África, originaria de Ghana, ha matizado que “vivimos un momento decisivo para la humanidad y para nuestro planeta” ya que en todo el mundo resuena “el clamor de la Tierra” y “el clamor de los pobres”. La degradación ambiental, la desigualdad económica y la exclusión social “no son problemas aislados”, sino “señales interconectadas de una profunda ruptura en la relación entre la humanidad, la creación y Dios”. Y esta realidad “exige una respuesta unificada y transformadora”.

Por otro lado, ha observado que “la ecología integral exige coherencia financiera, es decir, la alineación de las decisiones económicas con principios éticos y espirituales”. A este propósito, las

“organizaciones religiosas desempeñan un papel crucial, ya que gestionan importantes recursos financieros, incluyendo inversiones y activos institucionales”. Y cuando los recursos se destinan a industrias que dañan el medio ambiente o las comunidades humanas, “surge una contradicción entre los valores y la práctica de la fe”.

Promover una economía más justa, inclusiva y sostenible

Para concluir, el padre Dario Bossi, sacerdote comboniano con experiencia en áreas golpeadas por la actividad minera y coordinador de la Red Iglesias y Minería, ha explicado que la Red “reconoce la espiritualidad de los pueblos y comunidades como principal inspiración en la protección de sus territorios y planes de vida; con eso, promueve una relación con los bienes comunes que supere el modelo extractivista depredador”.

También ha recordado que la elección de la desinversión es una “oportunidad para dar voz y fuerza a los pueblos”. Ha hecho referencia al documento Mensuram Bonam, publicado en 2022 por la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, que ofrece criterios para orientar las inversiones financieras de las instituciones católicas según la Doctrina Social de la Iglesia. “El texto afirma que el dinero debe ponerse al servicio del bien común y de la dignidad humana, promoviendo una economía más justa, inclusiva y sostenible”, ha recordado.

Asimismo, ha recordado que la elección de la desinversión es una “oportunidad para dar voz y fuerza a los pueblos”. La Plataforma que hoy se presenta “invita a revisar dónde están invertidos los recursos financieros, y dejar de financiar los abusos de la minería”.

Conferencia de prensa

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20 marzo 2026, 15:01