Gallagher: Que una paz justa y duradera ponga fin a la trágica guerra en Ucrania
Antonella Palermo - Ciudad del Vaticano
Toda guerra representa un fracaso moral y humano. Partiendo de esta evidencia, monseñor Paul-Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales, desarrolló algunas consideraciones sobre la guerra en Ucrania en el marco de la 1554ª reunión reforzada del Consejo Permanente de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). Sus declaraciones, pronunciadas el 24 de febrero, en el cuarto aniversario de la invasión rusa de Ucrania, han reactivado la exhortación de la Santa Sede a todas las partes para que demuestren el necesario «coraje político para establecer y mantener canales diplomáticos sinceros e inclusivos que apunten a una paz justa y duradera».
Sinceridad en las negociaciones
«Es necesario dar pasos concretos», subrayó monseñor Gallagher, señalando que quienes ejercen la más alta responsabilidad pública deben «dar prioridad a inmediatas pausas humanitarias, paralelamente a un compromiso diplomático constante, con el objetivo de traducir la buena voluntad en acuerdos de paz verificables y duraderos». Y volvió a aparecer la palabra «sinceridad en las negociaciones», que debe inspirar el diálogo, y el «fiel cumplimiento de las obligaciones», afirmó el arzobispo. En este sentido, se reiteró la convicción de la Santa Sede de que la OSCE pueda desempeñar un papel especial y se puso de manifiesto la disposición «a apoyar cualquier iniciativa diplomática seria que sitúe a la persona humana y el alivio del sufrimiento en el centro de sus esfuerzos».
Respetar el derecho humanitario, con urgencia y compasión
Portavoz de las preocupaciones del Papa León XIV sobre la importancia de respetar el derecho internacional humanitario, el secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales precisó que esto «no puede depender de meras circunstancias o de intereses militares y estratégicos». Concluyó, por último, con una invitación a todas las partes «a actuar con urgencia y compasión y a esforzarse por «un diálogo motivado por la búsqueda sincera —término utilizado por tercera vez— de vías que conduzcan a la paz».
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