Cardenal Czerny en el encuentro teológico-pastoral en Chiclayo, Perú Cardenal Czerny en el encuentro teológico-pastoral en Chiclayo, Perú

Cardenal Czerny: sin la dimensión espiritual no hay salud verdaderamente integral

En el marco de la Jornada Mundial del Enfermo 2026, el Enviado Especial del Papa llamó desde Chiclayo a redescubrir la compasión del buen samaritano y a promover una atención integral que una cuidados médicos, acompañamiento espiritual y compromiso social con los más frágiles.

Vatican News

Tras extender su saludo al Nuncio Apostólico en el Perú, monseñor Paolo Rocco Gualtieri; al obispo de Chiclayo, monseñor Edinson Edgardo Farfán O.S.A.; y al secretario general del CELAM, monseñor Lizardo Estrada Herrera, el cardenal Michael Czerny, S.J., prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y enviado especial del Papa León XIV, abrió su intervención en el Seminario Académico, Teológico y Pastoral que se desarrolla en el Teatro Moliné del Colegio Santo Toribio de Mogrovejo, en Chiclayo, este martes 10 de febrero de 2026 en el marco de la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo.

“Traigo a cada uno el saludo cercano y la bendición del Santo Padre, vuestro querido obispo”, expresó el purpurado, refiriéndose a esta Jornada como una “significativa celebración de fe, reflexión y compromiso con la vida”.


La compasión del buen samaritano, corazón del Evangelio

El cardenal Czerny explicó que los temas del seminario están profundamente inspirados en el Mensaje del Papa León XIV para esta Jornada Mundial del Enfermo y conducen “al corazón del Evangelio y de la misión de la Iglesia”. Entre ellos destacó la compasión del buen samaritano, que invita a amar asumiendo el dolor del otro; la reflexión sobre el misterio del sufrimiento humano, que interpela la fe y abre a una esperanza encarnada; y los avances de los cuidados paliativos en América Latina y en el mundo, como expresión concreta del respeto a la dignidad de toda persona desde la concepción hasta la muerte natural.

Asimismo, subrayó la importancia de la atención integral del paciente, insistiendo en que la dimensión espiritual no es un elemento accesorio, sino un pilar esencial del acompañamiento: si hablamos de salud integral, la dimensión espiritual no puede faltar; sin la dimensión espiritual no es integral.

Revisa la transmisión en directo de la primera parte de la jornada teológico-pastoral


Del discernimiento a la acción concreta

El prefecto del Dicasterio señaló que la Jornada Mundial del Enfermo no solo convoca a la reflexión y a la oración, sino también a una acción comprometida. “El sufrimiento del hermano enfermo nos reclama cercanía, escucha, políticas públicas adecuadas, formación profesional competente y, sobre todo, un corazón sensible que no permanezca indiferente”, afirmó.

A ejemplo del buen samaritano, dijo, los cristianos están llamados a detenerse, cuidar y hacerse prójimos, especialmente de los más frágiles y olvidados.

Roma al servicio de las Iglesias locales

Refiriéndose a la misión del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, Czerny recordó que la salud debe entenderse desde una perspectiva verdaderamente integral, con implicaciones para la totalidad de la persona y para toda la sociedad. En este sentido, citó la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium y destacó que el Dicasterio busca acompañar y apoyar las iniciativas de las Iglesias particulares, de las Conferencias Episcopales, de los institutos de vida consagrada, de Cáritas y de los voluntarios, sin sustituirlos.

“Roma está al servicio de las Iglesias locales”, subrayó, destacando que un enfoque excesivamente centralizado corre el riesgo de sofocar las realidades y experiencias locales. Esta orientación, afirmó, forma parte esencial de la reforma impulsada por el Papa Francisco y continuada por el Papa León XIV.

Crear redes y compartir buenas prácticas

El prefecto reconoció los grandes desafíos existentes en muchos países, como las condiciones inadecuadas de los servicios de salud, la falta de acompañamiento espiritual y las dificultades de acceso a la atención médica. Frente a ello, animó a fortalecer la colaboración y la creación de redes, facilitando el intercambio de buenas prácticas y valorando todo lo bueno que ya da frutos en las comunidades.

Hacia una auténtica cultura del cuidado

Al concluir su intervención, el enviado especial del Papa expresó su deseo de que el seminario sea “un espacio fecundo de diálogo y discernimiento”, del que surjan iniciativas concretas capaces de fortalecer una auténtica cultura del cuidado.

Una cultura -afirmó- en la que el enfermo sea siempre reconocido, acompañado y amado, encontrando en la Iglesia y en la sociedad “un rostro verdaderamente humano y misericordioso”.

Con su cercanía pastoral y bendición, el cardenal Czerny agradeció a los participantes y encomendó los frutos de este encuentro al servicio de los más vulnerables.

El Teatro Moliné del Colegio Santo Toribio de Mogrovejo
El Teatro Moliné del Colegio Santo Toribio de Mogrovejo

Humanizar el dolor: el compromiso de la Iglesia y la academia

Esta visión teológica se vio enriquecida por la perspectiva de expertos como el Padre Alejandro de Jesús Álvarez Gallegos, quien subrayó la urgencia de una "pastoral de la escucha", señalando que la atención integral debe nacer de una caridad samaritana que reconozca la dignidad intrínseca del paciente por encima de los fríos protocolos médicos. En este sentido, la humanización de la salud se presenta como un imperativo donde el profesional y el agente pastoral transforman la vulnerabilidad del otro en un espacio de encuentro sagrado.

Este compromiso se traduce concretamente en el fortalecimiento de los cuidados paliativos, área donde la Dra. Luz Loo destacó la necesidad de una atención que responda al sufrimiento multidimensional de la persona. La especialista insistió en que estos cuidados no son una rendición, sino una forma de asistir y consolar que garantiza que el paciente no sea abandonado, extendiendo este soporte esencial hacia la familia y el proceso del duelo.

A su vez, el Dr. Guido Solari puso el foco en la necesidad de reformar la formación de los profesionales bajo una bioética que resista con firmeza a la "cultura del descarte". Durante el debate se advirtió que la técnica sin compasión carece de sentido humano, por lo que es imperativo promover una justicia sanitaria que elimine las barreras de acceso para los más necesitados. De este modo, la "esperanza encarnada" propuesta por el Cardenal Czerny cobra vida en la exigencia de políticas públicas que prioricen la hospitalidad y el cuidado del hermano más frágil.

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10 febrero 2026, 15:43