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El arzobispo Edgar Peña Parra, sustituto de la Secretaría de Estado, preside la misa de apertura del año judicial del Tribunal de la Rota Romana, en la Capilla Paulina del Palacio Apostólico. El arzobispo Edgar Peña Parra, sustituto de la Secretaría de Estado, preside la misa de apertura del año judicial del Tribunal de la Rota Romana, en la Capilla Paulina del Palacio Apostólico.  (@Vatican Media)

Peña Parra: la Rota Romana al servicio de la verdad y por el bien de todos

El sustituto de la Secretaría de Estado, en la homilía de la misa de apertura del Año Judicial del Tribunal de la Rota Romana, invita a los miembros a actuar con una caridad «que nos haga atentos a la experiencia de las personas» y con una cercanía «que acompañe a quienes atraviesan momentos difíciles».

Alessandro Di Bussolo – Ciudad del Vaticano

Es fundamental que el Tribunal de la Rota Romana esté al servicio de la universalidad de la verdad y lo haga «con la misma mansedumbre de Cristo, en la caridad y por el bien de todos». Con una caridad «que nos haga atentos a la experiencia de las personas» y una cercanía «que acompañe a quienes atraviesan momentos difíciles». Así lo ha recordado esta mañana el arzobispo Edgar Peña Parra, sustituto de la Secretaría de Estado, en la homilía de la misa de apertura del Año Judicial del Tribunal de la Rota Romana, que ha presidido en la Capilla Paolina del Palacio Apostólico.

Un servicio de caridad y prudencia

Antes de la audiencia con el Papa León XIV, el arzobispo venezolano invitó a los prelados auditores, a los oficiales y a los colaboradores del Tribunal a que no falte nunca «caridad y prudencia» en su servicio, que a menudo les lleva a pronunciarse «sobre situaciones personales, matrimoniales y canónicas, a veces muy dolorosas». De este modo, las personas con las que se encuentran en su «singular misión» podrán «experimentar la maternidad de la Iglesia, que no juzga los fracasos humanos, sino que, a la luz de la verdad y promoviendo la justicia, desea renovar la vida de sus hijos y conducirlos a un bien superior».

El Evangelio de Lucas, la universalidad y la mansedumbre

Al releer el Evangelio de Lucas propuesto en la liturgia del día, el sustituto de la Secretaría de Estado ha recordado dos sugerencias que se refieren precisamente a la universalidad y la mansedumbre vinculadas al servicio del Tribunal de la Rota Romana. El Señor, que designa a «otros setenta y dos» (símbolo de todas las naciones de la Tierra) y los envía «de dos en dos delante de él a todas las ciudades», para Peña Parra, llama a los colaboradores de la Curia Romana, y entre ellos a quienes prestan servicio en el Tribunal, «de todas las naciones, para que nuestro servicio esté destinado al mundo entero».

Un momento de la celebración en la Capilla Paulina del Palacio Apostólico
Un momento de la celebración en la Capilla Paulina del Palacio Apostólico   (@Vatican Media)

Al servicio de la universalidad de la vida de la Iglesia

El arzobispo recuerda a sus auditores, procedentes de muchas partes del mundo y que tratan asuntos a menudo importantes y delicados, que «abarcan múltiples situaciones de la vida, cada una de ellas insertada en un contexto humano, familiar, cultural y espiritual diferente». No se trata de un «frío ejercicio legislativo», sino de una tarea que «se pone al servicio de la universalidad de la vida de la Iglesia». Y que debe recordar a todos «que también la verdad es universal». Una verdad que se encarna en las situaciones de vida de cada uno, donde también puede haber «error y fracaso», pero que sigue siendo «un fundamento estable y un punto firme para recordarnos el proyecto de amor que Dios tiene sobre el ser humano y sobre la creación».

Una lucha espiritual como «corderos entre lobos»

La segunda sugerencia, tomada del Evangelio, se refiere a la mansedumbre, pedida por el Señor que nos envía «como corderos en medio de lobos». Hacernos colaboradores de la novedad del Evangelio «que nos pide entrar en la lógica del amor, de la justicia, de la verdad y de la misericordia», recuerda Peña Parra, es una «lucha espiritual» contra una mentalidad y una cultura, en la que estamos inmersos, que «en cambio, a menudo prefiere lo provisional, la rapidez, el cálculo y el camino fácil de pensar solo en uno mismo». Hay que enfrentarse a ello no con la fuerza, sino con la mansedumbre del cordero. Así también en el servicio del Tribunal de la Rota Romana, «si el ejercicio de la justicia pone de relieve el profundo valor de la verdad, al mismo tiempo exige la actitud del cordero».

Al servicio de la Verdad última, Cristo mismo

En conclusión, el sustituto de la Secretaría de Estado citó las palabras de León XIV a los participantes en el Curso de formación jurídico-pastoral de la Rota Romana, el pasado 21 de noviembre, sobre el fin del servicio del Tribunal: «La potestad sagrada es participación de la potestad de Cristo, y su servicio a la verdad es un camino para conocer y abrazar la Verdad última, que es Cristo mismo».

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26 enero 2026, 16:00