El códice de los Palatinos latinos en la Biblioteca Vaticana
Vatican News
En las últimas semanas, en la librería «Inlibris» de Hugo Wetscherek, en Viena, la Biblioteca Apostólica Vaticana, según informa un comunicado, ha podido adquirir un códice que originalmente pertenecía a un fondo conservado en ella, el de los Palatinos latinos. El volumen había llamado la atención del director de la Universitätsbibliothek de Heidelberg, el Dr. Jochen Apel, quien lo señaló al prefecto de la Biblioteca Vaticana, Don Mauro Mantovani.
Se trata de un manuscrito en papel de 115 hojas (más dos hojas de guarda) que contiene cinco Vidas de santos (Ciriaco, Gallo, Mauro abad, Goar, Burcardo obispo de Worms) y la Historia Langobardorum de Paolo Diacono; en cuanto a las vidas de los santos, el códice se distingue por la rareza del texto que transmite. Obra de varios copistas, fue producido en Alemania —probablemente en Worms, a donde parece remitir la elección de los textos hagiográficos— a principios del siglo XVI. De la encuadernación fechada en 1556 se conservan las dos tapas con el retrato del elector palatino Ottheinrich. La importancia de la adquisición se debe sobre todo al hecho de que el códice es identificable con el que en la Biblioteca Vaticana figuraba con la signatura Pal. lat. 851, y que resultaba desaparecido, junto con otros, desde la revisión de 1798. Llegó allí, tras un arduo viaje coordinado por Leone Allacci, Scriptor Graecus de la Biblioteca Vaticana, en 1623 junto con los demás de la Biblioteca Palatina, donados por Maximiliano I de Baviera al Papa Gregorio XV en señal de agradecimiento por el apoyo recibido durante la Guerra de los Treinta Años.
El acto de donación, los motivos y la preparación de los espacios para acogerla se recuerdan en un epígrafe que aún hoy se puede ver en la Galería de Urbano VIII, actualmente en los Museos Vaticanos. La historia bibliotecaria de los Palatinos, desde su llegada al Vaticano hasta su ubicación definitiva, se puede reconstruir a través de los inventarios, en base a los cuales también es posible confirmar la identificación del Pal. lat. 851. Además, en las hojas de guarda, varias marcas y ex libris atestiguan los traspasos y ventas entre varios coleccionistas, desde finales del siglo XVIII hasta la actualidad (Frederick North, quinto conde de Guilford, Sir Thomas Phillips, Maurice Burrus).
Una operación cultural y científicamente importante, que se llevó a cabo en pocos días gracias al trabajo que todas las personas involucradas, de la Universitätsbibliothek de Heidelberg, de la Biblioteca Vaticana y de la librería Inlibris, realizaron juntas con prontitud, armonía y profesionalidad, animadas por el objetivo común de poner el manuscrito a disposición de los estudiosos en una biblioteca, y en particular en la que conserva el fondo al que pertenece el manuscrito.
La cooperación entre la biblioteca alemana y la vaticana no es nueva, sino que se ha renovado constantemente a lo largo del tiempo a través de celebraciones y proyectos científicos: desde la iniciativa de León XIII, que en 1886, con motivo del 500 aniversario de la fundación de la Universidad de esa ciudad, envió como regalo a Heidelberg los primeros catálogos de los Palatinos, publicados expresamente para la ocasión, hasta las celebraciones de los 100 años posteriores, cuando se prestó un gran número de volúmenes vaticanos para exponerlos en la muestra organizada en la Heiliggeistkirche, hasta 2010, cuando la Vaticana puso en marcha la campaña de digitalización de los manuscritos (digi.vatlib.it). El proyecto piloto fue aquel compartido precisamente con la Universitätsbibliothek de Heidelberg (Bibliotheca Palatina – digital: https://digi.ub.uni-heidelberg.de/de/bpd/index.html), con el fin de proteger los valiosos testimonios del pasado para hacerlos aún más accesibles en el presente y conservarlos para el futuro. Historias que siguen encontrándose en el servicio que la Biblioteca Vaticana presta a la humanidad.
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