Caccia: Necesarias medidas explícitas para los crímenes contra la humanidad
Vatican News
Ante el aumento, en muchos contextos, de las «violaciones de la sacralidad de la vida humana» y la falta de «respuestas colectivas», con consecuencias para «los niños, las mujeres y los miembros de minorías étnicas y religiosas», que «siguen sufriendo persecuciones, violencias y muertes que hieren profundamente la dignidad humana y la conciencia moral de la humanidad», se necesitan «medidas eficaces» de prevención. Así lo afirmó monseñor Gabriele Caccia, observador permanente de la Santa Sede ante la ONU, quien habló ayer, 19 de enero, en Nueva York, en el debate general de la primera sesión de la Comisión Preparatoria de la Conferencia Diplomática de Plenipotenciarios de las Naciones Unidas sobre la prevención y represión de los crímenes contra la humanidad. «La Santa Sede —dijo— desea un diálogo abierto y constructivo, atento a las legítimas preocupaciones de todas las delegaciones, con el fin de desarrollar una respuesta eficaz y duradera a los crímenes contra la humanidad».
Facilitar un amplio consenso
En su intervención, el arzobispo también informó que la Santa Sede había acogido con satisfacción el inicio de los trabajos de la Comisión, valorando la oportunidad que ofrecía «abordar, de manera estructurada y reflexiva» estos crímenes, «uno de los retos más graves» del momento actual. Prohibidos por el derecho internacional consuetudinario, es necesario prevenirlos con medidas explícitas, precisamente sobre la base de dicho derecho, añadió el diplomático vaticano, «con el fin de preservar la coherencia jurídica, promover la confianza entre los Estados y facilitar el consenso más amplio posible». Por ello, es importante tener en cuenta que «para dialogar es necesario ponerse de acuerdo sobre las palabras y los conceptos utilizados» y que «redescubrir el significado de las palabras es quizás uno de los principales retos de nuestro tiempo», como subrayó León XIV el pasado 9 de enero ante el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede.
La importancia de la cooperación internacional
Para monseñor Caccia, sigue siendo válido hoy el llamamiento lanzado por el Papa Pío XII en 1953, ante las atrocidades perpetradas contra la población civil durante la Segunda Guerra Mundial, para adoptar acuerdos internacionales que indiquen «claramente los crímenes que deben prohibirse» y establezcan «sus características con precisión jurídica», con el fin de «garantizar una protección eficaz». Corresponde ante todo a los Estados el «deber de prevenir y combatir los crímenes contra la humanidad». Por lo tanto, las jurisdicciones nacionales siguen siendo «el lugar principal para la investigación y el enjuiciamiento», pero la cooperación internacional debe «abordar las dimensiones transnacionales de esos crímenes» y apoyar a las naciones «que no tienen la capacidad de cumplir eficazmente con sus obligaciones». Por ello, la cooperación debe reforzar «los principios de complementariedad, juicio justo y pleno respeto de los derechos humanos fundamentales».
Procedimientos equitativos y respeto a las víctimas y los testigos
En el centro de los esfuerzos para prevenir los crímenes contra la humanidad debe estar «también la situación de las víctimas», señaló además el observador permanente. Su sufrimiento «exige justicia, protección y asistencia», así como garantías legales, para que «se escuchen sus voces y se proteja su dignidad». En resumen, monseñor Caccia pidió «procedimientos justos» y «pleno respeto de los derechos humanos fundamentales», tanto para las víctimas como para los testigos.
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