El Papa León: San Marino ofrece al mundo un ejemplo de cuidado de la persona

El Santo Padre inicia su visita pastoral a San Marino reuniéndose con las autoridades civiles y elogia a la república más antigua del mundo por ofrecer un ejemplo de buena política orientada al cuidado de la persona humana.

Sebastián Sansón Ferrari - Ciudad del Vaticano

En su primer discurso público durante la visita pastoral a la República de San Marino, al Meeting para la Amistad entre los Pueblos y a Rímini, este sábado 22 de agosto, el Papa León XIV agradeció la "amable invitación" y la "cálida bienvenida" recibidas de los Capitanes Regentes. Ante las autoridades y representantes de la sociedad sanmarinense, reunidos en el Palacio Público tras la intervención de los Capitanes Regentes, el Pontífice centró su reflexión en una palabra que forma parte de la identidad de la República más antigua del mundo: Libertas.

León XIV recordó que su visita se sitúa en continuidad con las realizadas por san Juan Pablo II, en 1982, y Benedicto XVI, en 2011. Al mismo tiempo, evocó la larga historia de relaciones entre San Marino y la Santa Sede, que adquirieron una expresión diplomática formal en abril de 1926.

Para el Papa, sin embargo, la libertad no puede reducirse a la independencia de un Estado o a la autodeterminación política. "No existe verdadera libertad civil sin libertad personal".

“En primer lugar, quisiera destacar que no existe verdadera libertad civil sin libertad personal, es decir, sin respeto y promoción de la dignidad de la persona humana, de la cual la libertad es un componente esencial. Esta libertad es dada y garantizada, en última instancia, por Dios, cuya voz resuena en la conciencia de cada ser humano.”


La libertad comienza en la conciencia

En su alocución, el Pontífice puso especial énfasis en la conciencia como un espacio que debe ser protegido. La libertad, explicó, está relacionada con la capacidad de cada persona para buscar la verdad, asumir responsablemente sus decisiones y permanecer fiel a ella incluso en circunstancias adversas.

En este contexto, recordó la figura de santo Tomás Moro, patrono de los gobernantes y políticos, como ejemplo de quien antepuso la fidelidad a la propia conciencia a cualquier presión externa. León XIV extendió su reflexión a quienes, todavía hoy, afrontan dificultades por no renunciar a sus convicciones.

Un momento del encuentro del Santo Padre León XIV en el Salón del Gran y General Concilio, sábado 22 de agosto de 2026
Un momento del encuentro del Santo Padre León XIV en el Salón del Gran y General Concilio, sábado 22 de agosto de 2026   (@VATICAN MEDIA)

El Papa quiso expresar así su cercanía a quienes "pagan personalmente el precio" de permanecer fieles a su conciencia. Para él, la libertad auténtica no consiste simplemente en la ausencia de vínculos, sino que implica responsabilidad y tiene sus raíces en la verdad y en la dignidad de la persona, cuya libertad es, en última instancia, don y garantía de Dios.


"La libertad se realiza en el dar"

La segunda dimensión de la Libertas propuesta por León XIV se abre hacia los demás. "La libertad se realiza en el dar, en la comunión, en el encuentro y en el diálogo", manifestó, utilizando la imagen de una planta que crece y ofrece oxígeno, sombra, fragancia, frutos y nuevas semillas.

Desde esta perspectiva, el Papa advirtió sobre las formas de idolatría que pueden esconderse detrás de proyectos políticos y económicos que se presentan en nombre de la libertad, pero que, en realidad, terminan sometidos a ídolos y al poder.

La visión cristiana, sostuvo, mantiene estrechamente unidas libertad y comunión. "Se sostienen o caen juntas", afirmó, al recordar las experiencias de vida comunitaria promovidas por numerosos santos. Para el Pontífice, se trata de una comunión que no significa uniformidad, sino armonía: cada persona asume su papel y el pueblo reconoce que su fuerza proviene del Señor.


San Marino, "constructora de ciudades libres y pacíficas"

León XIV vinculó esta reflexión con los propios orígenes de la República, al recordar a san Marino y san León como "constructores de ciudades libres y pacíficas". Para explicar esta tarea, recurrió a la imagen bíblica de la reconstrucción de Jerusalén emprendida por el profeta Nehemías, contrapuesta a la Torre de Babel.

El Papa destacó que la obra de Nehemías nace de la oración, involucra a las familias y a todo el pueblo y forja lazos incluso antes de que se coloquen las primeras piedras. Es, explicó, un estilo de comunión y no de uniformidad, "la armonía que surge cuando cada persona asume su papel y todo el pueblo reconoce que su fuerza proviene del Señor".

León XIV aplicó esta imagen a la historia y al presente de San Marino, cuya experiencia, afirmó, encuentra un reflejo en la laboriosidad y el ingenio de su pueblo y de su tierra.

Discurso del Santo Padre en la República de San Marino, sábado 22 de agosto de 2026
Discurso del Santo Padre en la República de San Marino, sábado 22 de agosto de 2026   (@Vatican Media)

Diplomacia y multilateralismo para construir la paz

El discurso adquirió también una marcada dimensión internacional. Para el Pontífice, Libertas significa un compromiso constante con la participación activa y positiva en la construcción de la paz, una tarea en la que la diplomacia y el multilateralismo tienen un papel privilegiado.

León XIV expresó su "especial consonancia" con la actitud de la Santa Sede en este ámbito y destacó la importancia de cultivar las relaciones internacionales y promover el entendimiento entre las naciones.

Frente a las "comunicaciones impulsivas", la "retórica agresiva" y las "lógicas de poder" que caracterizan el tiempo presente, recordó que la diplomacia está llamada a fomentar el diálogo con todos, incluso con quienes son considerados interlocutores incómodos o con aquellos a quienes no se reconoce como legítimos para negociar. Para ello, añadió, se necesita "máxima humildad y paciencia" para reconocer incluso las más tenues muestras de buena voluntad entre las partes en conflicto y comenzar así a construir la paz.

Encuentro del Papa en el Salón del Gran y General Concilio en la República de San Marino
Encuentro del Papa en el Salón del Gran y General Concilio en la República de San Marino   (@Vatican Media)

San Marino, un "laboratorio" de buenas políticas

La visita llevó también al Papa a detenerse en las características particulares de San Marino. Al igual que había hecho durante su visita al Principado de Mónaco, León XIV destacó el valor de un Estado pequeño y "a escala humana", donde puede experimentarse una mayor cercanía de la política a las necesidades de los ciudadanos y, por tanto, una democracia más eficaz.

En este sentido, propuso que la República pueda convertirse en un "laboratorio" de buenas políticas. Sin menoscabar el carácter laico del Estado, explicó, San Marino puede aplicar principios de la doctrina social católica como la búsqueda del bien común, el destino universal de los bienes, la armonía entre subsidiariedad y solidaridad y la justicia social.

El Pontífice situó esta perspectiva también en el contexto de la próxima entrada en vigor del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea. San Marino se encontrará así en una relación estable, aunque singular, con una realidad compleja a la que, según León XIV, puede aportar de manera significativa su propia experiencia.

"El objetivo primordial es el cuidado de las personas"

Más allá de las estructuras políticas y económicas, León XIV señaló el criterio que debería orientar este "laboratorio": el cuidado de las personas.

Una comunidad rica en valores tradicionales y tecnológicamente avanzada, afirmó, puede alcanzar este objetivo mediante un cuidado que se traduzca en la protección de cada vida, en cada etapa, "desde la concepción hasta la muerte natural".

El Papa insistió también en la necesidad de que la tecnología permanezca al servicio de la persona. Puede contribuir al cuidado mutuo y ofrecer herramientas para prever y organizar, pero sin privar a los seres humanos de su libertad y de su capacidad de juicio, ni desplazar su responsabilidad en las relaciones. En esta línea, recordó que la calidad de una civilización no se mide por el poder de sus medios, sino por el cuidado que ofrece y por su capacidad de reconocer al otro como un rostro y no como una función.

La acogida a los más vulnerables

El Pontífice reconoció en la historia de San Marino una tradición de acogida hacia quienes sufren y afrontan situaciones de dificultad. Mencionó de manera particular el apoyo y la hospitalidad ofrecidos al pueblo ucraniano, especialmente al comienzo del conflicto.

También destacó el respeto al derecho internacional humanitario en un momento en que, advirtió, este parece ser ignorado y, en ocasiones, directamente pisoteado. Para León XIV, esta sensibilidad hacia quienes atraviesan dificultades es también fruto de la tradición cristiana del país y de la colaboración constante y positiva entre las autoridades políticas y el Obispo en la búsqueda del bien común.

Defender la dignidad humana y el bien común

Al concluir su intervención, el Papa agradeció el compromiso de quienes trabajan por el bien de la comunidad y alentó a los gobernantes, a los ciudadanos y a la comunidad eclesial a continuar con una dedicación "valiente y visionaria" a la dignidad de toda persona humana y al bien común. A cada uno de los presentes, el Obispo de Roma reiteró su alegría por la visita a San Marino e invocó la bendición del Señor sobre todos.

Luego, acompañado por los Capitanes Regentes, se asomó al balcón central del Palacio Público para saludar e impartir la bendición a los fieles en la plaza. Allí dirigió unas palabras espontáneas:

“¡Buenos días! ¡Buenos días a todos! ¡Les agradezco sinceramente la bienvenida en este hermoso día! Estoy realmente contento de estar aquí con ustedes, saludarlos y disfrutar de la belleza, la historia, la tradición y la fe de este gran pueblo de San Marino. Mis mejores deseos para ustedes: que vivan siempre con auténtica libertad, con la auténtica libertad en Cristo Jesús, con la verdad, y que estén siempre unidos en este espíritu de acogida. ¡Mis mejores deseos para todos!”

El Santo Padre saluda a los fieles presentes en la Plaza desde el balcón central del Palacio Público en la República de San Marino.
El Santo Padre saluda a los fieles presentes en la Plaza desde el balcón central del Palacio Público en la República de San Marino.   (@VATICAN MEDIA)

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22 agosto 2026, 10:40