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El amor que mueve el mundo, llama a la conversión, la paz y la civilización del amor

Discurso del Papa León XIV a los participantes en el 47 Encuentro por la Amistad entre los pueblos, celebrado en Rímini. Al mencionar el lema de este año, el Papa dijo que el amor "mueve", como en el cielo, dijo, así también en la tierra el amor es la ley de la vida, el método de la redención, del Mesías crucificado. La cultura católica debe "oponer" el falso realismo y promover el realismo de la misericordia, que reconoce a todos, incluso a los adversarios, como hermanos.

Patricia Ynestroza - Ciudad del Vaticano

El Papa León XIV, al visitar Rímini, tuvo su primer encuentro con los participantes en el 47.º Meeting por la Amistad entre los Pueblos.  Al hablar del lema del Encuentro: «El amor que mueve el sol y las demás estrellas», y al mencionar los distintos conflictos que sufre la humanidad, como guerras, desigualdades, polarización, crisis sociales y profundas transformaciones culturales y tecnológicas, el Papa ha recordado que el amor de Dios continúa actuando en la historia y sigue siendo la fuerza capaz de sostener, atraer y transformar la vida humana.

“Al reconocernos, de hecho, en la dignidad de hijos de Dios, entramos en contacto con lo que une de forma originaria a los seres humanos, más allá de toda diversidad, separación o conflicto. Podemos identificarnos unos con otros, escucharnos y hacernos amigos, entre personas y, por tanto, también entre pueblos. Antes que las fronteras, las definiciones y las instituciones, siempre están las personas.”

«El amor que mueve el sol y las demás estrellas»

En su discurso, al hablar sobre el lema del Encuentro, inspirado en el último verso de la Divina Comedia de Dante, el Papa recordó que ante el falso realismo, "que rearma las mentes, las palabras y las naciones, la cultura católica debe oponer hoy el realismo de la misericordia, según el cual no pueden existir enemigos y todos, incluso los adversarios, son hermanos a quienes mirar a los ojos y con quienes encontrarse en la verdad".

“El pecado existe, sin duda, pero es más fuerte el amor redentor de Cristo, que nos exige a purificar los pensamientos, los intereses, los hábitos, las relaciones, los proyectos, las inversiones —cada aspecto de la vida— de todo aquello que la cultura del poder ha contaminado.”

Buscar una verdadera conversión personal

El Pontífice invita a los participantes del Meeting a poner sus capacidades y recursos al servicio de una verdadera conversión personal y social. Para ello, es necesario abandonar la búsqueda de la propia gloria, influencia o prestigio y buscar, en cambio, la gloria de Dios, que se manifiesta en la humildad de Belén y de la cruz.

Esta conversión, dijo,  debe alcanzar todos los ámbitos de la vida: liberar la convivencia de la desconfianza y la prepotencia, la educación de las ideologías, el trabajo de la idolatría del lucro y la tecnología y las finanzas de los mecanismos que alimentan la destrucción y la muerte. También, afirmó,  exige denunciar las relaciones injustas de poder, origen de la pobreza, las desigualdades, las guerras y los daños medioambientales, y poner límites al desarrollo tecnológico cuando se vuelve invasivo o destructivo.

El Papa León dirige su discurso a los participantes en el Meeting de Rímini
El Papa León dirige su discurso a los participantes en el Meeting de Rímini   (@Vatican Media)

Ante un mundo convulso: la misericordia de Dios mi brújula

El Papa pidió, por tanto, personas valientes capaces de comenzar por su propio cambio, convirtiéndose en testigos creíbles de la transformación que reclaman para la sociedad. Frente a quienes alimentan el cansancio, la división y la desesperación, invita a reavivar los sueños, las visiones y la esperanza.

En medio de un mundo dominado por la competencia por el poder, los mercados y la influencia, y marcado por los rápidos cambios de la era digital, León XIV propone como brújula el designio de misericordia de Dios, contemplado por María en el Magníficat. Este proyecto, señaló,  sigue atravesando la historia y ofrece una orientación para vivir el Evangelio en el mundo de los algoritmos y las redes globales. En el centro de esta visión se encuentra el misterio de la Encarnación: Dios que entra en la historia y en la realidad humana para transformarla desde dentro.

Jóvenes: El futuro es una promesa no una amenaza

El Santo Padre se dirige a los jóvenes como signo de esperanza para el futuro. Su presencia y su compromiso, especialmente como voluntarios, demuestran que el futuro no debe ser visto como una amenaza, sino como una promesa. El amor de Dios, «que mueve el sol y las demás estrellas», sigue despertando vocaciones, impulsando a salir de la pasividad y animando a los jóvenes a arriesgarse y ponerse en juego.

El Papa los invita a vivir una catolicidad abierta, superando los límites de una pertenencia cerrada al propio movimiento, grupo o comunidad. Estas realidades deben ser un punto de partida para salir al encuentro de toda la humanidad, especialmente de las personas más pobres y de quienes tienen culturas, sensibilidades y orígenes diferentes.

El Papa León es el segundo pontífice en participar personalmente en el evento después del Papa Juan Pablo II
El Papa León es el segundo pontífice en participar personalmente en el evento después del Papa Juan Pablo II   (@Vatican Media)

Construyamos la civilización del amor

En los márgenes del mundo y entre quienes sufren, afirma, se encuentran personas dispuestas a construir la civilización del amor. Este amor, les dijo, que es el mismo nombre de Dios, no puede imponerse mediante la coacción, el adoctrinamiento, el engaño o el reclutamiento. Solo existe en la libertad, en el encuentro auténtico y en la entrega generosa de uno mismo.

León XIV anima a los jóvenes a no avergonzarse de su adhesión a Cristo y de su pertenencia a la Iglesia. Más allá de los números o del éxito externo, lo decisivo es la libertad de una fe auténtica. Su testimonio puede hacer resonar la Palabra de Dios en el mundo y mostrar que, incluso en sociedades profundamente secularizadas, sigue existiendo una nueva generación dispuesta a descubrir libremente a Cristo y a construir, desde el amor, un futuro diferente.

“Lo estamos comprendiendo cada vez mejor, en medio de circunstancias históricas que reavivan las preguntas más humanas y un deseo infinito de sentido, de justicia y de paz. Así, cierta pérdida de influencia, que quizá los adultos hayamos temido y combatido, debería revelarnos que podemos valorar más el poder del Evangelio, los vínculos que genera, la lógica que despierta, la vida que hace surgir.”

Un difícil camino: ser testimonios de vida creíble

León XIV recordó que los cristianos están llamados a dar un testimonio de vida creíble, aunque sean conscientes de sus propias limitaciones y pecados. Por eso, invitó a amar a la Iglesia y preservar la unidad, afrontando también los momentos de crisis como oportunidades de gracia, renovación y crecimiento, siguiendo el ejemplo de don Giussani y de Comunión y Liberación.

En un mundo marcado por profundas crisis y cambios, el Papa invita a redescubrir la Iglesia como un Pueblo de Dios unido en la diversidad. Para ello, considera fundamental la sinodalidad, entendida sobre todo como la capacidad de escucharse mutuamente: escuchar a Dios, a los miembros de la Iglesia y también a quienes buscan la verdad fuera de ella.

“En estos últimos años, hemos redescubierto la dimensión sinodal y misionera de nuestro ser Iglesia, que nos llama, ante todo, a aprender a escucharnos unos a otros. «El don de saber escuchar es algo que, creo, todos reconocemos, pero que a menudo se ha perdido en algunos ámbitos de la Iglesia. Debemos seguir descubriendo lo valioso que es, empezando por escuchar la Palabra de Dios, escucharnos unos a otros y escuchar la sabiduría que encontramos en hombres y mujeres, en los miembros de la Iglesia y en quienes buscan la verdad, pero que aún no son —y quizá nunca sean— miembros de la Iglesia»”

Finalmente, León XIV pide a Comunión y Liberación y a las demás realidades eclesiales que vivan este caminar juntos, dejándose transformar por la fe de los demás y bajo la guía de los pastores. La sinodalidad no es simplemente un proceso, sino una forma de vivir basada en la comunión, donde la autoridad se entiende como servicio, los carismas se ponen al servicio del bien común y la unidad se construye en colaboración con la Iglesia y el Sucesor de Pedro.

 

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22 agosto 2026, 16:10