La Iglesia en diálogo con los pueblos y los estados

Durante su discurso ante el parlamento, el Papa León XIV basándose en la constitución eclesial Lumen Gentium recordó que la misión confiada al Sucesor del apóstol Pedro como principio y fundamento de unidad de los Obispos y de los fieles (cf. Lumen gentium, 23) coloca a la Santa Sede, de modo peculiar, en diálogo con los pueblos y con los Estados

Patricia Ynestroza - Madrid

El Papa León XIV fue recibido con un largo aplauso en el parlamento, demostrándole afecto y respeto. Y al concluir con sus palabras, otro aplauso extenso, de al menos 10 minutos  lleno de aprobación total a sus palabras, y en medio tantos ¡Viva el Papa!. Es la primera vez, al hablar con algunos españoles en la sala de prensa dedicada a los periodistas que estamos cubriendo el viaje, nos han dicho, que es una intervención histórica. La última vez que el parlamento había ovacionado unánimamente a un invitado, había sido hace 10 años al rey. 

Un discurso extenso en el cual el Papa recordó que ha venido como "Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia católica, consciente de que la misión confiada al Sucesor del apóstol Pedro como principio y fundamento de unidad de los Obispos y de los fieles (cf. Lumen gentium, 23) coloca a la Santa Sede, de modo peculiar, en diálogo con los pueblos y con los Estados.

En su discurso recordó que su presencia quiere ser un gesto de cercanía hacia España, y cada uno de los eventos, en los cuales ha estado con el pueblo, el Papa a su vez ha sentido la cercanía de este pueblo. 

“En el marco de la mutua cooperación, y una palabra ofrecida desde el servicio a la persona humana. La Iglesia “camina con la humanidad”, comparte sus esperanzas y sus heridas, escucha los interrogantes de cada época y se deja interpelar “por todo lo que concierne a la existencia de los hombres y las mujeres de hoy”. Por eso, cuando se dirige a la vida pública, lo hace respetando la misión propia de las instituciones y la legítima responsabilidad de quienes han recibido el mandato de legislar. Reconoce “la autonomía de las realidades terrenas” y “la distinción entre comunidad eclesial y comunidad política”; y, precisamente desde esa conciencia, aporta una reflexión nacida del deseo de servir al bien común y de recordar aquello que hace verdaderamente humana la convivencia.”

Cuando estaba saliendo del parlamento, se detuvo, rompiendo el protocolo, con algunos fieles que estaban detrás de las vallas de seguridad, se acercó a ellos, bendijo los niños, los abrazó con su gesto lleno de cariño.  Siguiente cita, fue el  encuentro con sus hermanos en la fe, todos los obispos de la Conferencia Episcopal Española.

 

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08 junio 2026, 13:20