El Papa León XIV en Mama Muxima: “¡Es el amor el que debe triunfar, no la guerra!”
Patricia Ynestroza - Ciudad del Vaticano
En Angola Su Santidad el Papa León XIV presidió el rezo del Santo Rosario en el Santuario de Mama Muxima y dirigió un discurso final.
Una visita que deja huella
Desde Mama Muxima, el Pontífice recordó a los presentes, en especial jóvenes y peregrinos provenientes de diversas regiones del país, el valor espiritual y comunitario de la devoción mariana, recordando que el Rosario es una oración sencilla, antigua y universal, nacida en la Iglesia como un camino de fe accesible para todos.
Un Rosario que impulsa a anunciar a Cristo
El Papa citó a San Juan Pablo II y su carta apostólica Rosarium Virginis Mariae, subrayando que el Rosario conserva “la novedad de los orígenes” del cristianismo y que empuja a los creyentes a “remar mar adentro” para proclamar a Cristo como Señor y Salvador.
León XIV describió a Angola como una “Iglesia viva y joven”, marcada por la frescura de la fe y la fuerza del Espíritu Santo. En ese ambiente de fervor, el Papa reconoció que el santuario de Mama Muxima ha sido durante siglos un lugar donde el pueblo angoleño ha encontrado consuelo tanto en momentos de alegría como en tiempos de dolor y sufrimiento.
Mama Muxima, la Madre que escucha a todos
Al hablar de Mama Muxima como una Madre cercana y silenciosa que sostiene el corazón de la Iglesia, el Papa recordó cómo innumerables personas han acudido allí con lágrimas, promesas y peticiones, incluso a través de cartas y mensajes enviados desde lejos, confiando en la intercesión maternal de la Virgen.
“El Papa resaltó que Mama Muxima acoge a todos, escucha a todos y reza por todos”, reafirmando la dimensión universal de la fe mariana y el papel de María como refugio espiritual.
Los misterios gloriosos: destino y misión
Durante el Rosario, se meditaron los Misterios Gloriosos, al respecto, el Santo Padre dijo que son una contemplación del destino cristiano y del sentido de la misión evangelizadora. Señaló que Cristo resucitado venció la muerte y mostró el camino hacia el Padre, pero que también entregó el Espíritu Santo para fortalecer a la Iglesia en su camino. Inspirado por el ejemplo de María, el Papa invitó a los fieles a caminar hacia el cielo con alegría, llevando la luz del Resucitado a todos los hermanos y hermanas que se encuentran en el camino.
El “Corazón de María” y el compromiso social
El Santo Padre hizo referencia al título popular con que los fieles llaman al santuario: “Madre del corazón”. Explicó que se trata de un nombre profundamente simbólico, que remite al Corazón de María: un corazón puro, sabio y capaz de guardar los acontecimientos de Dios, como narra el Evangelio de San Lucas.
"Rezar el Rosario no es solo un acto devocional, sino también un compromiso concreto con el amor y la justicia", dijo y señaló que la oración mariana impulsa a amar con corazón maternal y a preocuparse por el bien de los demás, especialmente de los más pobres.
Recordó además algunas necesidades urgentes: alimentar al hambriento, cuidar al enfermo, garantizar educación a los niños y asegurar una vejez digna para los ancianos. El Papa afirmó que María piensa en estas realidades y llama a la Iglesia a actuar con la misma solicitud.
Los jóvenes y un gran proyecto: construir un mundo nuevo
Dirigiéndose especialmente a los jóvenes, León XIV destacó el proyecto de construcción de un nuevo santuario más amplio para recibir a los peregrinos. Sin embargo, transformó esa obra material en un mensaje espiritual: también los jóvenes tienen un gran proyecto confiado por la Virgen, y es el de construir un mundo mejor.
El Pontífice pidió por una sociedad sin guerras, sin injusticias, sin miseria ni corrupción, donde los principios del Evangelio formen no solo los corazones, sino también las estructuras sociales y los programas políticos, siempre orientados al bien común.
Un llamado contundente a la paz
El Papa proclamó: “¡Es el amor el que debe triunfar, no la guerra!”
Para el Pontífice, el corazón de María es el camino para que la humanidad vuelva a aprender la fraternidad y la paz.
“Ángeles-mensajeros” de vida
Su discurso concluyó con una invitación a salir del santuario transformados, como “ángeles-mensajeros” que lleven al mundo la caricia de María y la bendición de Dios. En un gesto de cercanía cultural, el Santo Padre citó un himno local a Mama Muxima, reafirmando el vínculo espiritual profundo entre la Virgen y el pueblo angoleño.
Finalmente, exhortó a los fieles a ofrecerlo todo a María entregándose al servicio de los hermanos, para recibir por su intercesión la bendición del Señor y llevarla a todos.
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