La caravana humanitaria que partió de Ankara se dirige a Teherán La caravana humanitaria que partió de Ankara se dirige a Teherán

Llegan a Teherán las primeras ayudas humanitarias desde el inicio del conflicto

Un convoy cargado de kits médicos y artículos de primera necesidad ha sido entregado en las últimas horas en la sede de la Media Luna Roja iraní

Federico Piana - Ciudad del Vaticano

Un largo viaje, de Turquía a Irán. De Ankara a Gürbulak, pueblo turco fronterizo a un paso de la República Islámica de Irán. Y de la guerra que la está dejando completamente de rodillas. Más de mil kilómetros recorridos en pocos días con la prisa de llegar antes de que sea demasiado tarde: hay que llegar a tiempo para socorrer a las víctimas de los bombardeos aéreos, a quienes cada vez les cuesta más recibir atención médica. Y ser salvadas.

Artículos de primera necesidad

Los camiones del convoy humanitario que la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, en colaboración con la Media Luna Roja Turca, ha cargado con 200 kits de primeros auxilios dotados de tecnología avanzada capaz de tratar lesiones graves, estabilizar a pacientes en peligro de muerte y proporcionar cuidados inmediatos en situaciones críticas, cruzaron la frontera el pasado fin de semana. Pero solo en las últimas horas han llegado a Teherán, sanos y salvos tras otros 800 kilómetros de un camino no siempre fácil. «En esos camiones no solo había suministros médicos, sino también tiendas de campaña, mantas y productos de higiene y salud que se han entregado en la sede de la Media Luna Roja iraní», explica a los medios vaticanos Tommaso Della Longa, portavoz de la federación. No se había visto una expedición de emergencia como esta desde el inicio del conflicto; es la primera intervención de solidaridad con la población tras el estallido de las hostilidades. «Esta misión se ha hecho necesaria porque las necesidades humanitarias están aumentando. Desde el primer momento, nuestra federación activó un fondo de un millón y medio de francos suizos con el que hemos adquirido todo este material médico».

Una gota en el océano

La operación no ha sido de las más sencillas. Más bien al contrario. Con la guerra, todos los centros logísticos de las zonas inmediatamente adyacentes al epicentro de los bombardeos se han visto parcialmente bloqueados, poniendo en riesgo el suministro humanitario hacia Irán. Uno de los pocos pasos seguros sigue siendo el terrestre desde el este de Turquía. Pero los tiempos de transporte se multiplican, al igual que los costes. Tommaso Della Longa explica que la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja tiene uno de sus principales centros globales en Dubái: «Es desde aquí desde donde en el pasado partían los envíos de ayuda hacia Irán: entonces utilizábamos barcos y aviones, lo que nos llevaba menos tiempo y menos dinero, pero ahora no es posible. Hemos tenido que comprar los kits sanitarios en Turquía y transportarlos desde allí en camiones hasta Teherán». A Della Longa le importa mucho reiterar que todo esto no es más que el primer paso. «Porque —asegura— lo que hemos hecho es una gota en el océano comparado con las necesidades reales. En las próximas semanas seguiremos entregando en el país material sanitario y bienes de subsistencia».

Daños psíquicos

Además de los 2.000 muertos, entre los que se cuentan casi 500 mujeres y niños, y los 28.000 heridos que la Media Luna Roja iraní ha contabilizado desde el 28 de febrero, fecha del inicio de los bombardeos, hasta el pasado 8 de abril, están los desplazados internos. También en este caso, una cifra escalofriante: el 3 % de la población, una cifra enorme si se tiene en cuenta que los habitantes de Irán ya superan los 92 millones. Luego están las estructuras sanitarias, cada vez más bajo presión, denuncia Della Longa: «Los bombardeos han dañado algunos hospitales y han matado a cuatro de nuestros trabajadores, al igual que en el Líbano, donde recientemente han sido asesinados dos. Atacar una ambulancia o una clínica debilita a comunidades enteras». Pero, sobre todo, genera una sensación de profundo miedo y desolación. Desde que comenzaron a caer las bombas, los iraníes que han referido trastornos psíquicos han aumentado exponencialmente. «La Media Luna Roja iraní ha habilitado un número de teléfono dedicado a la ayuda psicológica que, hasta ahora, ha registrado más de 150 000 llamadas. Una escalada que pone de manifiesto una certeza: la población está literalmente aterrorizada». Y corre un riesgo real de volverse loca.

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16 abril 2026, 17:46