Ucrania, la labor de la "Compañía de Costura" Ucrania, la labor de la "Compañía de Costura"

Ucrania, combatir el frío con el calor del voluntariado

El compromiso de la Compañía de Costura, una iniciativa nacida en Dnipró y formada hoy por mujeres de distintas partes del mundo que, de manera gratuita, confecciona ropa adaptativa para civiles y soldados heridos por el conflicto, así como para hacer frente a las duras temperaturas del invierno. Kseniia Samoilych, una de las impulsoras del proyecto: "Nos importa la dignidad y el cuidado de las personas".

Svitlana Dukhovych – Ciudad del Vaticano

La invasión rusa de Ucrania comenzó el 24 de febrero de 2022, en pleno invierno. Aunque fue relativamente benigno, el frío se reveló desde el inicio como un desafío severo tanto para los civiles como para los soldados. Nadie estaba preparado y faltaba de todo, desde los recursos más básicos hasta la seguridad mínima.

Sin embargo, a pesar de las dificultades, los ucranianos encontraron la fuerza para resistir gracias a su capacidad de autoorganización y a la creación de pequeños espacios de luz y de calor humano allí donde parecía imposible encontrarlos, en los momentos más oscuros y en los lugares más fríos. En estos gestos de solidaridad y cuidado mutuo, la vida sigue floreciendo incluso en medio de la guerra.

El origen de la iniciativa

Kseniia Samoilych, una joven de Dnipró, capital de la región oriental de Ucrania, relata la experiencia de la Compañía de Costura, una iniciativa de voluntariado que ha confeccionado más de 300.000 prendas de vestir adaptativas para civiles y soldados heridos, hospitalizados en más de 90 centros de salud del país, y que ha reunido a más de 800 voluntarios en todo el mundo.

"Iniciamos este proyecto el 28 de febrero de 2022 junto con Maryna Palchenko -cuenta Kseniia-, respondiendo a un llamado en Instagram: se necesitaban personas que supieran coser pasamontañas para los jóvenes de la Defensa Territorial. Algunos informáticos de Dnipró ofrecieron un espacio y los fondos para comprar la tela; nosotras llevamos nuestras máquinas de coser e involucramos a otras mujeres del curso de costura que compartíamos con Maryna".

Los productos de la "Compañía de costura"
Los productos de la "Compañía de costura"


Presencia en ciudades de todo el mundo

Gracias a una buena organización del trabajo, el grupo logró producir hasta 495 pasamontañas al día, un resultado impensable antes de la guerra. Más adelante comenzaron a llegar pedidos de ropa térmica, pese a la dificultad para conseguir materiales: muchos comercios estaban cerrados y faltaban tejidos adecuados. Cuando se agotaron los fondos, Kseniia y sus compañeras pidieron apoyo a través de las redes sociales.

Artesanas de distintas regiones de Ucrania, a menudo obligadas a huir de sus ciudades, expresaron su deseo de colaborar. Así, el grupo empezó a recaudar fondos, comprar telas al por mayor y enviar kits de costura a voluntarias de todo el país. Gracias a patrones e instrucciones compartidos en línea, la Compañía de Costura traspasó las fronteras ucranianas y hoy cuenta con 25 sedes en distintas ciudades de Ucrania y en países como Canadá, Suiza, Montenegro, Inglaterra, Polonia, República Checa y Alemania.

Ropa adaptativa

Las prendas adaptativas que confecciona la Compañía de Costura están destinadas tanto a militares heridos como a civiles afectados por los bombardeos, y se entregan de manera totalmente gratuita. Entre los casos más recientes se encuentra el de Yevheniya, una mujer de Odesa que sufrió graves quemaduras en un ataque el pasado 30 de diciembre. "Le enviamos ropa adaptativa. Ahora está hospitalizada en Leópolis y sigue un tratamiento, y esta es la única ropa que puede usar en este momento", explica la voluntaria.

Las voluntarias de la "Compañía de costura"
Las voluntarias de la "Compañía de costura"

La solicitud de apoyo

Actualmente, el grupo colabora con más de cien hospitales, clínicas y centros de estabilización, a los que provee de manera constante prendas de abrigo, tanto comunes como adaptativas. Sin embargo, las necesidades superan ampliamente las posibilidades de las voluntarias, especialmente durante el invierno, cuando el frío es más intenso y pone en riesgo la salud de soldados y heridos.

"Para nuestra gente -añade Kseniia- es importante que alguien pueda ayudarnos, al menos hasta mayo, con pantalones, suéteres, mantas y calcetines de forro polar. Ahora hace mucho frío: por la noche alcanzamos los 15 grados bajo cero y no recordaba temperaturas así desde hace mucho tiempo. Recuerdo marzo de 2022, también fue muy frío; probablemente fue la primavera más gélida de mi vida".

Dificultades que afrontar

Kseniia explica que la iniciativa es completamente voluntaria: todas las artesanas y coordinadoras trabajan sin remuneración. Los fondos recaudados se destinan exclusivamente a la compra de telas y a cubrir los gastos de envío, en un contexto agravado por los continuos apagones provocados por los bombardeos.

A pesar de la falta de electricidad, las voluntarias no dejan de coser; a menudo trabajan de noche, adaptándose a las circunstancias: utilizan generadores y han modificado los modelos para poder continuar el trabajo a mano cuando no hay corriente.

El objetivo sigue siendo uno solo: mantener abrigados a soldados y civiles heridos, previniendo incluso el riesgo de congelación. Pese al cansancio físico y mental, Kseniia se siente profundamente motivada por el fuerte apoyo de la comunidad y por las constantes solicitudes de ropa térmica y adaptativa.

"Me inspira mucho saber que no estoy sola -confiesa-, que hay personas que no son indiferentes. Sea cual sea la cantidad de prendas que se necesite, siempre existe la posibilidad de encontrar los materiales y a quien los cosa, aunque también tengamos frío, porque en nuestros locales no hay calefacción. Por eso hemos trasladado la mayor parte del trabajo a casa. Me motiva saber que podemos sostener a nuestros conciudadanos justo cuando más lo necesitan, después de haber sido heridos".

Voluntarias de la "Compañía de costura"
Voluntarias de la "Compañía de costura"

Cuidar del prójimo

Las voluntarias de la Compañía de Costura cuidan cada detalle antes de enviar las prendas adaptativas a hospitales o puntos de primeros auxilios: las lavan, las secan y las empaquetan. Saben lo difícil que es lavar y secar rápidamente sin electricidad.

"Esto demuestra que nos importa la dignidad y el cuidado de las personas. Intentamos hacerlo todo como si fuera para nuestros seres queridos, para nuestros amigos, como si fuera para nosotras mismas".

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20 enero 2026, 14:41