Kiev, 30 mil civiles en el hielo. Bombardeos rusos incesantes
Stefano Leszczynski – Ciudad del Vaticano
“¿Por qué Moscú debería siquiera pensar en un acuerdo de alto el fuego?”, se pregunta con resignación el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano Dmytro Kuleba. “Han dañado todo lo que era posible en el sector energético y en la economía ya antes del invierno. Detenerse de repente no es ciertamente su estrategia”. En definitiva, nada deja presagiar que antes del final del invierno pueda haber espacio para una negociación de paz.
Sin corriente ni calefacción
Comentando los bombardeos ocurridos durante el fin de semana, el presidente Volodímir Zelenski habló de “terrorismo deliberado y cínico contra los civiles”. Con las temperaturas que se sitúan en torno a menos 20 grados, la destrucción sistemática de centrales y subestaciones provoca cortes programados y apagones repentinos, conducciones de agua congeladas y ningún tipo de calefacción para uso civil. En la capital —ha declarado el alcalde de Kyiv, Vitali Klitschko— al menos mil edificios están en el hielo.
Una verdadera emergencia humanitaria
Una situación de emergencia que es confirmada por Alberto Livoni, coordinador humanitario del VIS, Voluntariado Internacional para el Desarrollo, organización operativa en Ucrania desde marzo de 2022. “Es un momento extremadamente crítico en muchas de las regiones en las que hemos puesto en marcha nuestros proyectos humanitarios. La electricidad, sobre todo en las grandes ciudades, como Dnipro y Kyiv, es intermitente y a veces falta durante días enteros. En este invierno tan rígido se ha interrumpido a menudo también el suministro de agua corriente”.
Cada año es peor
Desde 2023 la guerra ha apuntado sistemáticamente a las infraestructuras energéticas de Ucrania, cargando sobre los civiles un fardo adicional desde el punto de vista humanitario. “A pesar de las dificultades” —declara Livoni— “el VIS continúa llevando adelante todos los proyectos de asistencia a la población civil, tanto proporcionando directamente ayudas alimentarias como materiales para reparar las viviendas, sobre todo en la parte oriental del país. Y además estamos presentes con numerosos proyectos de apoyo psicosocial, en particular para los niños”.
Se necesitan más ayudas para la cooperación
El cierre de USAID y el recorte de la financiación para las actividades humanitarias ha tenido repercusiones también en la eficacia de las intervenciones en Ucrania. “El VIS”, —explica Alberto Livoni— “gracias a la ayuda procedente de la cooperación italiana y de otros donantes privados e institucionales, ha logrado de algún modo cubrir las necesidades financieras para mantener en pie los proyectos existentes y en algunos casos ampliarlos, en particular en las regiones de Dnipropetrovsk y Járkiv. Pero en este momento es una prioridad seguir recibiendo suficientes fondos y recursos para poder hacer frente a los meses invernales, que seguramente dejarán una huella profunda en las personas”.
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