Impagliazzo: El de León XIV es un mensaje alternativo al pensamiento belicista dominante
Roberto Paglialonga - Ciudad del Vaticano
Debemos creer siempre que “la paz es posible; es la premisa de todos nuestros discursos”, con mayor razón en un mundo y una época desgarrados por una “tercera guerra mundial a pedazos”, que continuamente provoca nuevos brotes de tensión, afirma con convicción Marco Impagliazzo, presidente de la Comunidad de Sant’Egidio y profesor de historia contemporánea en la Universidad de Roma Tre, comentando el Mensaje del Papa León XIV para la LIX Jornada Mundial de la Paz.
La paz es posible
El Santo Padre es “muy claro” al enfatizar que él, “junto con toda la Iglesia, cree que la paz es posible”. Y va a contracorriente respecto a una cultura y una sociedad en las que “solo se escucha hablar de guerras posibles y de paz imposible”, hasta el punto de que prevalece la idea de la inevitabilidad del conflicto. “Lamentablemente, la guerra ha conquistado las mentes y los corazones de muchos gobernantes del mundo”, y este pensamiento “se ha expresado a muchos niveles, incluida la opinión pública”. En cambio, el mensaje de León XIV, añade Impagliazzo, es “verdaderamente alternativo a la corriente belicista dominante” de nuestro tiempo. Para el Papa, es posible una paz que comienza con el desarme de los arsenales y los corazones, como también dijo Juan XXIII, y que sea “desarmante a partir de la actitud concreta y viva de cada persona”, a través del “amor, el encuentro y la capacidad de diálogo. Y esta misma capacidad de estar desarmados y ser desarmantes debe convertirse también en la de los Estados, y en la de la relación entre ellos y con los pueblos”. No es algo que se puede dar por descontado y no es fácil, dados los más de 50 conflictos en curso en el mundo, y considerando que en 2024 el gasto militar a nivel mundial aumentó en un 9,4% respecto a 2023, alcanzando el 2,5% del PIB mundial (datos del SIPRI).
La Navidad enseña que la verdadera fuerza no es la de los poderosos
Pero precisamente de la Navidad, del nacimiento de un niño indefenso “que con su vida se convierte en el Salvador del universo”, recibimos el mensaje de que “la verdadera fuerza no es la de los poderosos ni de los que están armados, sino de los que están desarmados, como lo fue Jesús”, enfatiza Impagliazzo: “Nunca hemos escuchado de él palabras que no fueran desarmantes”, no violentas. Palabras que, entre otras cosas, “han creado en la historia una nueva cultura de fraternidad universal, de amor, de cuidado por los pequeños, los últimos y los descartados, que constituyen las increíbles novedades introducidas por el cristianismo”. Por lo tanto, “relanzar este mensaje es crucial en nuestro tiempo”.
La pérdida del sentido de la memoria
Sin embargo, denuncia León XIV en el texto, es dramático hoy haber perdido el sentido de la memoria, “en particular respecto a los grandes males del siglo XX: las dos guerras mundiales, el Holocausto y todos los demás genocidios”, recuerda el presidente de Sant’Egidio. Así, “al dejar de invertir en la memoria y de estudiar la historia -porque ahora se nos enseña a juzgar, pero no a comprender los grandes acontecimientos-, la educación de los jóvenes es monótona, sin pasado, presente ni futuro”. Este es un aspecto en el que, en cambio, la Iglesia “invierte”, y está llamada a invertir siempre, así como en la educación para la paz, “que es fundamental y debe valorarse aún más”.
El papel fundamental de las religiones
En este sentido, el profesor concluye que el papel de las religiones es esencial, como lo recuerda explícitamente Robert Francis Prevost en su texto. En octubre de 1986, en Asís, “Juan Pablo II abrió el camino, siguiendo las indicaciones del Concilio Vaticano II y Nostra Aetate, para volver a poner el tema de la paz en el núcleo del mensaje de las religiones, un mensaje que ya llevan en su esencia, aunque a menudo han prevalecido otras tendencias”. Desde entonces, se han logrado grandes avances, sobre todo a través del encuentro, el diálogo y el conocimiento mutuo. “Hoy, a todos los niveles, el encuentro entre religiones es parte integral del mensaje de paz y llega a los pueblos, que se ven profundamente influenciados por él y, por lo tanto, dondequiera que las religiones se encuentren”, transmiten a los pueblos la convicción de que “es posible vivir juntos en paz. Debemos estar siempre agradecidos a Wojtyła por haber puesto este tema en el centro del debate no solo religioso, sino también político y social en el mundo”.
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