Iglesia colombiana ante el terremoto: una sola familia en la adversidad
Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano
Ante el fuerte terremoto que este lunes 10 de agosto sacudió distintas regiones de Colombia, los obispos del país elevaron su oración por las víctimas, los heridos y las familias damnificadas, y expresaron su cercanía a las comunidades afectadas por la emergencia. En un comunicado difundido desde Bogotá, el episcopado llamó a Colombia a reconocerse nuevamente como “una sola familia” y a responder al sufrimiento con generosidad, responsabilidad y solidaridad.
El sismo, de magnitud 7,4, afectó amplias zonas del territorio nacional, con daños reportados en ciudades y poblaciones, así como en templos parroquiales, hospitales, escuelas, viviendas y vías de comunicación. El movimiento telúrico ha ocasionado más de 130 fallecidos, más de 570 heridos y numerosos desaparecidos.
“Un momento de prueba” y de encuentro
En un mensaje dirigido a los oyentes de Radio Vaticana y a los seguidores de Vatican News, el cardenal Rueda describió la jornada como un “momento de prueba”, pero también como una ocasión para buscar puntos de encuentro en medio de la crisis.
“En medio de las dificultades de este sismo, en medio de la crisis que estamos viviendo, queremos buscar el punto de encuentro para seguir caminando juntos”, afirmó el purpurado, quien exhortó a alimentar una esperanza “concreta, creativa y solidaria”.
Para el arzobispo de Bogotá, la emergencia interpela a toda la sociedad y exige corresponsabilidad en la búsqueda del bien común. De ahí su llamado a superar las divisiones y a mirarse “con ojos de hermanos”.
Reconstruir más que los muros
El cardenal Rueda subrayó que la reconstrucción no puede limitarse a las estructuras materiales dañadas por el terremoto. “La tragedia se convierta en una oportunidad para reconstruirnos”, expresó, poniendo el acento en una reconstrucción interior y social.
“No solamente para reconstruir los muros de nuestras casas, que debemos hacerlo, sino sobre todo para reconstruirnos desde el corazón como una sociedad unida”, añadió.
En esta tarea, destacó de manera especial la labor de los bancos de alimentos y de los voluntarios de las diócesis del país. Su llamado fue concreto: poner “las manos, el corazón y la sabiduría” al servicio de quienes lo han perdido todo.
Los obispos: nadie puede afrontar solo una emergencia así
En su comunicado, la Conferencia Episcopal de Colombia dirigió su “afecto y cercanía” a quienes padecen las consecuencias del terremoto, cuyo epicentro fue localizado en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó.
El episcopado aseguró sus oraciones por quienes perdieron la vida, por las personas desaparecidas, los heridos y las familias damnificadas. También encomendó a Dios a quienes participan en las labores de emergencia: organismos de socorro, autoridades, personal médico, voluntarios, servidores públicos, miembros de la Fuerza Pública y todos aquellos que trabajan en la búsqueda, el rescate y la atención de los afectados.
“Nadie puede afrontar solo una emergencia de esta magnitud”, advierten los obispos, para quienes la tragedia vuelve a plantear a Colombia el desafío de reconocerse como una sola familia.
Bajo la protección de la Virgen María
Al concluir su mensaje, los pastores de la Iglesia en Colombia confiaron al país, y particularmente a las comunidades afectadas, a la protección maternal de la Virgen María.
Le pidieron que acompañe al pueblo colombiano y le enseñe a permanecer unido, a cuidarse mutuamente y a sostener la esperanza “aun en medio de la adversidad”.
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