Obispo Mazuelos: El Papa León XIV devuelve la esperanza a Canarias
Patricia Ynestroza - Gran Canaria
El Papa León XIV está ya en Gran Canaria, y mañana se dirige a Tenerife. Su visita ha marcado un antes y un después en el archipiélago. En un contexto marcado por la presión migratoria y una creciente sensación de abandono, las palabras del Santo Padre han resonado como un bálsamo de fe. Así lo afirma Monseñor José Mazuelos, Obispo de Canarias, quien asegura que el Pontífice "ha devuelto la esperanza al pueblo español, fatigado con tanto relativismo, tanta ideología y tanta polarización".
Para Mazuelos, el respaldo papal adquiere una relevancia mayúscula en las islas, un territorio que a menudo se siente desamparado frente a las realidades globales: "Nos hemos sentido solos, abandonados del Gobierno y abandonados de Europa", confiesa con crudeza. La presencia del Papa infunde dos certezas vitales: que la comunidad canaria no está sola y que existe una urgencia moral por clausurar de una vez por todas la trágica ruta atlántica, la cual se cobra un tributo de más de 10.000 vidas al año en un "sufrimiento horrible".
Los migrantes menores y el vacío institucional al cumplir los 18 años
Al ser consultado sobre el papel concreto de la Iglesia en el acompañamiento a los migrantes, el Obispo pone el foco sobre una de las realidades más complejas y dolorosas: la situación de los menores de edad no acompañados. Si bien inicialmente estos jóvenes son acogidos en centros gestionados por ONGs donde se les proporciona cama y alimento, Monseñor Mazuelos advierte que el asistencialismo básico es insuficiente. "Habría que hacer algo más: habría que integrarlo, formarlo, abrirle puertas de educación", señala.
Es en ese punto crítico donde la Iglesia, a través de Cáritas, despliega su red de apoyo. Especialmente en el sur de la isla —la zona turística de Maspalomas—, Cáritas se convierte en el último refugio para los migrantes que han sido expulsados del sistema formal de acogida. Allí se les ofrece un soporte integral que va mucho más allá de la supervivencia diaria: duchas, comida, atención social, asistencia jurídica y clases de idiomas para facilitar una verdadera inserción social.
Turismo masivo, inflación y la "clase media empobrecida"
El impacto de la migración no puede desvincularse de la compleja realidad socioeconómica que atraviesan las islas: "La isla tampoco es que sea muy rica; aparentemente es muy rica porque tiene mucho turismo". Mazuelos describió un escenario de asfixia económica en la isla caracterizado por: Vivienda inaccesible: Un problema habitacional de gran envergadura con "precios horribles" que impiden el acceso a un hogar digno; Inflación galopante: Un incremento desmedido en el coste de los alimentos básicos; Precariedad laboral: Sueldos congelados que no se adaptan al coste de la vida actual.
Esta coyuntura ha dado lugar a un fenómeno preocupante: el nacimiento de una "clase media empobrecida", afirmó. Se trata de ciudadanos con empleo activo pero que viven al límite de la vulnerabilidad. En palabras del propio obispo, son "gente trabajando que están más empobrecidos", personas para quienes cualquier imprevisto cotidiano —como la rotura del coche y la factura del taller— desequilibra por completo la economía familiar.
Las palabras de Monseñor Mazuelos dibujan una Canarias que se debate entre la hospitalidad y la subsistencia. Una región que, tras la estela de esperanza dejada por el Papa, exige un compromiso real y coordinado de las administraciones para que la acogida humanitaria y el bienestar de su propia población dejen de ser asignaturas pendientes.
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