La Iglesia de Las Palmas y la vocación de encuentro entre culturas diferentes
Francesco Ricupero – Ciudad del Vaticano
«Nuestros laicos participan con cada vez mayor responsabilidad en la misión evangelizadora, en la catequesis, en la acción caritativa y en el compromiso social. La Iglesia diocesana trata de estar cerca de los pobres, de los ancianos, de las familias heridas, de las personas sin hogar y de quienes sufren diversas formas de exclusión». Así lo ha recordado hoy, jueves 11, el obispo de las Islas Canarias, monseñor José Mazuelos Pérez, durante el encuentro del Papa con los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, seminaristas y agentes pastorales en la catedral de Santa Ana, en Las Palmas de Gran Canaria. «Nuestros jóvenes, aun en medio de una cultura a menudo indiferente a la fe —añadió—, siguen buscando razones para la esperanza y caminos de autenticidad».
Una Iglesia abierta y acogedora
El prelado, al agradecer al Papa su visita, subrayó que la diócesis posee «una identidad profundamente marcada por su condición insular y fronteriza». Situada en medio del Atlántico, encrucijada de caminos entre Europa, África y América, «esta realidad ha moldeado históricamente el alma de nuestro pueblo», dijo el obispo. Una Iglesia «abierta, acogedora y acostumbrada al encuentro entre culturas». «Nuestras islas —añadió— acogen cada año a millones de visitantes procedentes de numerosos países. El turismo constituye una de las principales fuentes de sustento para muchas familias y ha contribuido al desarrollo económico y social de nuestra tierra».
Una creciente secularización que debilita el sentido de Dios
Al mismo tiempo, esta realidad también moldea profundamente la vida humana, cultural y espiritual. De ahí que monseñor Mazuelos Pérez hablara de los múltiples retos para la evangelización que plantean el flujo constante de personas, la movilidad, el ritmo acelerado de la vida y una cultura a menudo centrada en el consumo y el bienestar inmediato. «En muchos entornos —prosiguió— percibimos una creciente secularización que debilita el sentido de Dios, la práctica sacramental y la transmisión de la fe en las familias. No son pocos los jóvenes que crecen en contextos en los que la experiencia cristiana resulta cada vez más frágil o marginal». Por esta razón, añadió, «queremos ser una Iglesia abierta y acogedora, capaz de anunciar el Evangelio también en una sociedad plural y en constante cambio». «El turismo, además de representar un desafío pastoral, constituye también una oportunidad providencial de encuentro, diálogo y testimonio cristiano».
La Iglesia siempre cerca de quienes sufren
Pero el obispo de las Islas Canarias también recordó que la comunidad se enfrenta a múltiples dificultades, entre ellas «la precariedad laboral de muchas familias, las dificultades de acceso a la vivienda, la soledad de las personas mayores, las heridas afectivas de tantas familias y el drama migratorio que afecta de manera particular a nuestras costas». Para monseñor José Mazuelos Pérez, la Iglesia busca «permanecer cerca, ofreciendo escucha, acompañamiento y ayuda concreta a quienes más sufren».
La identidad espiritual de la isla
«A pesar de las dificultades —destacó—, seguimos observando abundantes signos de esperanza». De hecho, «en numerosos pueblos y barrios, la fe popular —recordó el prelado— sigue siendo una fuente viva de evangelización y de pertenencia eclesial. Observamos, además, numerosos signos de gracia: comunidades vivas, sacerdotes devotos, que siguen sirviendo con generosa dedicación, muy a menudo en medio de grandes exigencias pastorales, asistiendo a diversas comunidades y acompañando realidades humanas complejas».
Vivir la unidad en medio de la diversidad
El misionero claretiano Santiago Cerrato Cáceres, párroco en Las Palmas, quien ha dedicado gran parte de su vida a la pastoral juvenil vocacional en el sur de España y en las Islas Canarias, dirigió a León XIV una petición de aliento, apoyo y oración. El religioso se detuvo en la soledad que pesa en la vida, en las dudas que a veces oscurecen el corazón. De ahí la petición al Papa de que rece para que se renueve siempre «la certeza de ese amor incondicional del Padre por todos sus elegidos». Por último, el reconocimiento a la insistencia del Papa León en «vivir la unidad en medio de la diversidad». «Lo experimentamos cada día —admitió el misionero— en la colaboración recíproca con los obispos, el clero, con la rica presencia de la vida consagrada y en la promoción de la comunión en el contexto concreto de la parroquia». «Que nos anime —fue su petición— a seguir viviendo esta unidad y esta comunión en la Iglesia diocesana, en la obra evangelizadora de la Iglesia universal».
Ese deseo de comunidades capaces de generar cristianos
Enélida Hernández Monzón, secretaria general de pastoral y vicecanciller de la diócesis de Islas Canarias, se detuvo en la urgente necesidad de pasar a una pastoral decididamente misionera. «La urgencia de una nueva evangelización constituye hoy el mejor servicio que la Iglesia puede y debe ofrecer a nuestra sociedad. Por eso —dijo— sentimos la llamada a cambiar de paradigma: de una Iglesia centrada en conservar lo existente a una Iglesia en salida que vaya al encuentro de quienes están alejados, heridos o desorientados». Ante la urgencia de anunciar el Evangelio, «nuestra diócesis —recordó— está recorriendo un camino pastoral marcado por una convicción clara: crecer en sinodalidad para revitalizar la misión evangelizadora, siguiendo el magisterio de la Iglesia del Papa Francisco y el suyo». Avanzar, pues, hacia una Iglesia que sea «comunidad de comunidades» y que cada parroquia sea lugar de «comunión viva y centro de constante envío misionero».
«Estamos seguros —concluyó Hernández Monzón— de que su presencia reforzará nuestro compromiso de seguir abriendo caminos de unidad en una Iglesia diocesana más sinodal, misionera y evangelizadora».
Gracias por haber leído este artículo. Si desea mantenerse actualizado, suscríbase al boletín pulsando aquí