Cobo: Madrid, una Iglesia llamada a construir una sociedad más fraterna
Lorena Pacho - Ciudad del Vaticano
Poco antes de que comenzara la multitudinaria celebración de la misa del Corpus Christi presidida por el Papa León XIV en la céntrica plaza de Cibeles de la capital española, el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, dio la bienvenida al Pontífice con un discurso en el que invitó a construir “una sociedad más fraterna, donde nadie quede invisible” y en el que presentó a Madrid como una Iglesia abierta, acogedora y comprometida con la fraternidad humana.
Ante miles de fieles congregados en el corazón de la capital, el arzobispo de Madrid agradeció la visita del Papa León XIV, un acontecimiento que definió como un regalo de la “amorosa providencia” divina para una tierra que describió como “pórtico de entrada a España y puerta abierta al otro lado del Atlántico”.
“Desde esta Iglesia que peregrina en Madrid le damos la bienvenida con alegría sincera y corazón agradecido”, afirmó el cardenal antes de que comenzara en la emblemática plaza de Cibeles la misa del Corpus Christi, “una celebración profundamente arraigada en la fe y en la historia” del pueblo español, como recordó Cobo.
La Iglesia de Madrid, una “casa abierta”
El purpurado y arzobispo subrayó también que la Iglesia madrileña se convierte cada día “en casa abierta y asamblea convocada por
Dios”. Y recordó que en esta solemnidad Cristo vuelve a reunir a su pueblo “para alimentarlo con el Pan de Vida”. Además, destacó que la presencia del Papa ayuda a los fieles a renovar su fe y a fortalecer su esperanza. “Antes de comenzar esta Eucaristía, queremos disponernos a la acogida: acoger al sucesor de Pedro, que viene a confirmarnos en la fe, sostener nuestra esperanza y recordarnos que la Iglesia vive de la Eucaristía para anunciar el Evangelio y servir a los más pequeños”, señaló el cardenal. Y puso en valor la respuesta de los fieles a la convocatoria. “Acogemos también a esta Iglesia diocesana que ha preparado este encuentro con entrega silenciosa, a los peregrinos llegados de tantas iglesias hermanas y a quienes nos siguen a través de los medios de comunicación”, apuntó.
“Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son”
Uno de los momentos más significativos de su discurso llegó cuando el cardenal evocó un antiguo refrán madrileño: “Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son”. A partir de esta expresión popular que describe a Madrid, Cobo desarrolló una reflexión sobre la identidad cristiana de la ciudad.
Por un lado, recordó que Madrid está construida sobre un gran acuífero subterráneo, una imagen que vinculó con el agua viva del Bautismo, fuente de la identidad cristiana y de la comunión eclesial. “Hoy volvemos a esa fuente y nos transformamos en ese nuevo acuífero por la Eucaristía”, señaló.
La segunda parte del refrán le permitió profundizar en otro aspecto de la misión de la Iglesia. Aludiendo a la tradición según la cual la imagen de la Virgen de la Almudena patrona de la ciudad, apareció tras derrumbarse una parte de la antigua muralla, aseguró que la Iglesia madrileña ha aprendido que la Iglesia madrileña está llamada a abrir puertas. “Esta Iglesia ha aprendido que no está llamada a levantar muros, sino a abrir puertas y a avivar el fuego del Espíritu en medio de la ciudad”, resaltó el cardenal.
La Iglesia como constructora de fraternidad
En esta línea, el arzobispo presentó la presencia de la Iglesia en la sociedad como una invitación permanente a construir fraternidad. “Hoy salimos al corazón de Madrid para proclamar que Dios sigue habitando entre su pueblo y nos envía a construir una sociedad más fraterna, donde nadie quede invisible y donde el pan llegue a todos”, señaló.
El discurso concluyó con una referencia directa a la procesión eucarística presidida por León XIV. Cobo destacó que el paso del Cuerpo de Cristo por las calles de Madrid, llevado por las manos del Sucesor de Pedro, constituye un signo visible de la misión de la Iglesia en el mundo actual: caminar junto a los hombres y mujeres de su tiempo y hacer presente la cercanía de Dios en medio de la vida cotidiana. “En las manos del sucesor de Pedro, el Cuerpo de Cristo recorrerá hoy las calles de Madrid y nos recordará lo que la Iglesia está llamada a ser en medio de nuestro mundo”, afirmó Cobo.
“Gracias, Santidad, por su presencia entre nosotros”, concluyó el cardenal, agradeciendo también a todos los que han hecho posible la celebración y recordando que el mayor milagro sigue siendo que “Cristo siga reuniendo a su pueblo y caminando en medio de él”.
Una celebración multitudinaria
La celebración eucarística reunió, según han apuntado las autoridades locales, a un millón doscientos mil fieles en la céntrica plaza de Cibeles y las calles aledañas.
En España, la celebración del Corpus está especialmente arraigada en su tradición religiosa. Numerosas ciudades lo celebran con solemnidad, se engalanan con adornos en balcones y alfombras de flores o plantas.
El Corpus Christi, en latín, Cuerpo de Cristo, es una de las festividades de la Iglesia Católica más importantes, en la que se celebra la presencia de Cristo en la Eucaristía, y se le da pública adoración. Las celebraciones de esta solemnidad incluyen procesiones en las calles y lugares públicos, donde se exhibe el Cuerpo de Cristo, que es acompañado por los fieles.
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