Toribio: El diálogo, un camino urgente para Bolivia en tiempos de crisis
Rocío García - Ciudad del Vaticano
“Nuestro país no puede acostumbrarse al dolor ni a la división permanente”. Con esta advertencia, el cardenal boliviano, Toribio Porco Ticona , expresó su profunda preocupación en un comunicado difundido este 7 de junio, en el que exhorta a las autoridades, a los sectores movilizados y a toda la sociedad boliviana a rechazar toda forma de violencia, odio y confrontación; asimismo, insiste en la urgencia de privilegiar el diálogo, la reconciliación y la búsqueda del bien común.
Un llamado al Gobierno y a los sectores movilizados a custodiar la vida humana
El pastor ha querido manifestarse a través de este mensaje para recordar que la Iglesia camina junto a su pueblo, compartiendo el dolor, la incertidumbre y el sufrimiento de tantas familias bolivianas que hoy viven en medio de conflictos, tensiones y divisiones que afectan la paz social y la convivencia fraterna.
El mensaje pone ante la conciencia de las autoridades del Gobierno, de los distintos sectores movilizados y de toda la sociedad la urgencia de priorizar el cuidado de la dignidad humana, recordando que, “por encima de cualquier diferencia política, social o ideológica, está el valor sagrado e inviolable de la vida humana”.
Afirma que ninguna causa puede justificar el odio, la violencia, la confrontación entre hermanos o el sufrimiento del pueblo, y reitera que “Bolivia necesita reencontrarse consigo misma desde la verdad, el respeto y la responsabilidad común”.
Un pueblo que construye puentes y derriba muros desde la unidad
En esa línea, el prelado lanza una fuerte reflexión al expresar: “Nuestro país no puede acostumbrarse al dolor ni a la división permanente”, e invita a construir puentes y no muros, a escuchar antes que imponer y a dialogar antes que confrontar. Asimismo, insiste en que “la paz verdadera no nace de la fuerza ni del temor, sino del encuentro sincero entre quienes, aun pensando diferente, reconocen la dignidad del otro y buscan el bien común”.
Ante esta crisis, el cardenal hace un llamado urgente y fraterno a abrir caminos de diálogo honesto, transparente y responsable, y puntualiza que la nación necesita “un diálogo que no busque vencedores ni derrotados, sino soluciones reales para el pueblo boliviano, especialmente para los más pobres, los enfermos, los niños, los adultos mayores y tantas familias que hoy sufren las consecuencias de esta situación”.
El pastor concluye su mensaje con una invitación a reflexionar serenamente sobre el momento histórico que vive Bolivia, e insiste en la necesidad de que las decisiones y acciones que se tomen estén guiadas por la prudencia, la justicia, la solidaridad y el amor a la patria.
Desde su misión pastoral, el cardenal ofrece su oración por la nación y pide la protección de la Santísima Virgen María, Madre de la Esperanza, para que interceda por el pueblo y le ayude a recuperar el espíritu de fraternidad, reconciliación y paz.
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