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Católicos llaman a la UE a gravar ganancias fósiles y liderar transición global

En un contexto de incertidumbre y conflictos que ponen de relieve los crecientes riesgos de la dependencia de los combustibles fósiles, más de 100 organizaciones cristianas han lanzado, por primera vez de forma conjunta, un llamamiento urgente a las instituciones de la Unión Europea para frenar el colapso climático. La iniciativa:“Europa, sé fiel a nuestra casa común”, cuenta entre los firmantes con el Movimiento Laudato Si’, Caritas Europa, CIDSE, Acción Católica Italiana y Focsiv.

Vatican News

“Mientras la crisis energética global y los conflictos vuelven a poner de relieve la vulnerabilidad de nuestro continente, pedimos a la UE que permanezca fiel a sus valores fundacionales en materia de dignidad humana y derechos humanos y que establezca objetivos ambiciosos para salvaguardar el presente y el futuro. Pedimos una acción climática justa que proteja ahora a los más vulnerables y garantice los derechos de las generaciones futuras, incluida la eliminación progresiva de los combustibles fósiles”. Así comienza el llamamiento que 100 organizaciones católicas, procedentes de 19 países europeos, han decidido llevar, por primera vez juntas, a la mesa de Bruselas. Promovida con ocasión de la Semana Laudato Si’, la iniciativa cuenta entre los firmantes con el Movimiento Laudato Si’, Caritas Europa, CIDSE, Acción Católica Italiana, Focsiv, varias provincias jesuitas, Pax Christi International, la Red Ambiental Cristiana Europea (ECEN) y organismos como la UISG y la USG, en representación de más de 600.000 religiosas y religiosos. Impulsadas por el imperativo cristiano del cuidado de la creación y de los más vulnerables, en plena sintonía con el reciente Manifiesto de las Iglesias del Sur Global por una transición justa más allá de los combustibles fósiles, y alentadas por el llamamiento del Papa León a no dejar “espacio a la indiferencia o la resignación”, estas organizaciones de fe piden cuatro acciones inmediatas: la eliminación progresiva de los combustibles fósiles, un impuesto sobre los beneficios extraordinarios, el fin de las subvenciones a los combustibles fósiles, así como inversiones en energía limpia y suficiencia energética, financiación climática y justicia social en el presupuesto de la UE.



Detener el colapso climático

“Desde su fundación, hace casi 70 años —se lee en el texto—, Europa ha sido líder en la protección de los derechos humanos. Desde los años 70 ha abierto camino en la acción por el clima y el medio ambiente, también a través del Protocolo de Kioto y el Acuerdo de París. Ha demostrado que el cambio impulsado por la búsqueda del bien común no solo es posible, sino esencial: eliminando progresivamente el carbón, empezando a responsabilizar a quienes contaminan e instituyendo nuevos marcos normativos ambiciosos como el Pacto Verde Europeo. A pesar de las numerosas crisis globales que afrontamos, esto no debe oscurecer la necesidad urgente de detener el colapso climático continuando el camino de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Europa se enfrenta a una decisión crucial: liderar la eliminación progresiva de los combustibles fósiles o alinearse con las empresas más contaminantes, responsables de la mitad de las emisiones globales de carbono”.

Los católicos de estas 100 organizaciones, movimientos y comunidades expresan su profunda preocupación por el hecho de que la UE esté actualmente desmantelando su propia legislación y dando la espalda a su papel de líder global en materia climática. “Levantamos la voz contra la injusticia y expresamos nuestra solidaridad con quienes huyen de la violencia y sufren los impactos de la crisis climática, del extractivismo y de los conflictos alimentados por la dependencia de los combustibles fósiles. La UE debe recordar los valores y principios de sus fundadores: la protección de los derechos humanos y la preservación de la paz. Para ello, es fundamental una acción decidida para acelerar la transición hacia fuentes de energía no fósiles”.

El cuidado de la Casa común, un imperativo moral

En los últimos años, líderes religiosos de las principales religiones del mundo se han unido para pedir a la comunidad internacional que responda con urgencia a la crisis climática y proteja la Casa común. Para los cristianos, en particular, el cuidado de la creación no es opcional, sino “parte esencial de una existencia virtuosa” (Laudato Si’, 217). El Papa León XIV, en su mensaje a la COP30, se ha hecho portavoz de los más vulnerables: “Para ellos, el cambio climático no es una amenaza lejana, e ignorar a estas personas significa negar nuestra humanidad común”.

Y las comunidades vulnerables al cambio climático no se encuentran solo en el Sur global, sino también en Europa: los ancianos en riesgo por el calor extremo, las personas sin hogar, los agricultores cuyos cultivos son destruidos por sequías, inundaciones y tormentas más frecuentes e intensas, las mujeres y los niños, las personas con enfermedades preexistentes, quienes viven en pobreza energética y quienes son más afectados por la crisis del coste de la vida.

Objetivos prioritarios

“Inspirados por el imperativo de cuidar la creación y en línea con el reciente Manifiesto de los obispos del Sur global, nosotros, comunidades religiosas europeas, junto con todas las personas de buena voluntad, pedimos una acción concreta. Tras la primera conferencia sobre la eliminación progresiva de los combustibles fósiles, instamos a los líderes de la UE a responder a la gran mayoría de sus ciudadanos que apoya una acción climática más contundente”.

Entre las urgencias señaladas: poner fin a todas las actividades de exploración de combustibles fósiles y abandonar rápidamente la extracción de carbón, petróleo y gas; elaborar una estrategia para poner fin a la dependencia de la UE de los combustibles fósiles y eliminar progresivamente el carbón para 2030, el gas para 2035 y el petróleo para 2040, continúa el texto. De ahí la urgencia de definir una hoja de ruta a nivel europeo para la eliminación progresiva de la producción, importación y consumo de combustibles fósiles, en línea con los principios científicos y de equidad. También es importante la eliminación de las subvenciones a los combustibles fósiles y la introducción de un impuesto permanente sobre los beneficios de las empresas del sector, así como el aumento de las inversiones en eficiencia energética, electrificación y energías renovables, respetando los derechos de los pueblos indígenas y de las comunidades locales.

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20 mayo 2026, 12:52