Un nuevo paso para la reparación de víctimas de abusos en España
Francisco Otero
La Iglesia en España ha dado un nuevo paso en su compromiso moral con la reparación a las víctimas de abusos acaecidos en su seno y cuyos casos han prescrito o no tienen recorrido judicial. Este paso se ha materializado en un protocolo firmado este Lunes Santo por monseñor Luis Arguello, presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), y Jesús Díaz Sariego, presidente de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), en nombre de la Iglesia, y por el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, y por el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo. Este desarrolla el acuerdo que Gobierno e Iglesia habían alcanzado el pasado 8 de enero y en el que se abrió una nueva vía de acceso a la reparación, en este caso, a través del Defensor del Pueblo.
De este modo, la Iglesia busca acercarse a aquellas víctimas que no quieren realizar el proceso a través de los mecanismos habilitados por ella. Cabe recordar que la Iglesia española viene haciendo un camino compartido previo en este ámbito desde hace años. Un trabajo que, en el caso de la atención a las víctimas, se concretó en el verano de 2024 con la puesta en marcha, por parte de la CEE y la CONFER, del Plan de Reparación Integral a Víctimas de Abusos (PRIVA). Con el plan, se constituyó una Comisión Asesora independiente, que desde septiembre de 2024 analiza los casos ya prescritos o sin recorrido judicial que llegan a diócesis y congregaciones y dictamina una reparación integral. Desde entonces ya se han atendido más de 131 solicitudes y aprobado compensaciones por valor de casi dos millones de euros.
El acuerdo del 8 de enero y el protocolo recién firmado son asimismo un reconocimiento de los pasos dados por la Iglesia en esta materia. En los dictámenes se tendrán en cuenta las consideraciones de la Comisión Asesora del PRIVA, que es la que dará cumplimiento a la reparación acordada, siempre con las garantías que establece el plan eclesial.
«Es un nuevo paso. Nuestra propuesta se complementa, nunca se sustituye, con una colaboración, respetando el ámbito de cada parte. [...] La Iglesia ha tomado la iniciativa y acepta ahora compartirla con la Administración y, singularmente, con el Defensor del Pueblo, y desea seguir caminando hacia adelante, afianzando la prevención, la formación y el ánimo para acoger, reparar, integrar y seguir haciendo juntos el camino de la vida», monseñor Luis Argüello, en la comparecencia posterior a la firma.
El presidente de la CONFER, el dominico Jesús Díaz Sariego, ha subrayado que se trata de un hito significativo, y se ha congratulado del acuerdo, porque «siempre es mejor», aunque no sea perfecto, que un no acuerdo. «Que este día sirva para aliviar el dolor y el sufrimiento de las víctimas. No las queremos abandonar ni ignorar. Por responsabilidad moral, queremos atender sus necesidades. Empezamos una nueva etapa y es una buena noticia para todos», ha añadido.
¿Cómo será la reparación integral?
El protocolo recoge que la reparación podrá ser simbólica o restaurativa, orientada al reconocimiento institucional, al ofrecimiento de herramientas para el acompañamiento o la petición de disculpas. También se contemplan las compensaciones económicas, así como la cobertura de los gastos producidos por secuelas físicas y psicológicas.
En el caso de las indemnizaciones, estas vendrán determinadas por la gravedad de los abusos y el daño provocado. Se ha evitado expresamente establecer umbrales económicos, porque se quiere ir caso por caso, «rostro por rostro», como ha subrayado monseñor Argüello. «No se trata, y no está en el texto, de establecer cantidades, sino una propuesta de reparación integral», ha explicado el también arzobispo de Valladolid. «Una reparación justa no debe venir determinada por una cifra», ha subrayado el ministro Félix Bolaños.
Como las víctimas ya reparadas por la Iglesia, a través del PRIVA o de congregaciones religiosas, también pueden acceder a esta vía, en el proceso se tendrán en cuenta las compensaciones recibidas para evitar duplicidades.
El proceso
Este nuevo protocolo implica, además, que tanto el Gobierno como el Defensor del Pueblo deban crear nuevos organismos para la tramitación de las solicitudes. En el caso de la Iglesia, su Comisión Asesora está ya configurada desde 2024. Además, habrá una Comisión Mixta que se encargará de resolver los casos en los que no haya acuerdo entre la valoración del Defensor del Pueblo y de la Comisión Asesora del PRIVA. Estará formada por nueve miembros, a propuesta de la Iglesia, el Gobierno y el Defensor del Pueblo.
Constituidos los distintos órganos, las víctimas tendrán que dirigirse en primer lugar a la Unidad de Tramitación del Gobierno, que recibirá las solicitudes, ofrecerá información y se comunicará con las partes. A renglón seguido, la Unidad de Víctimas llevará a cabo la evaluación individualizada de las solicitudes y elaborará una propuesta de reparación. Luego, la Comisión Asesora del PRIVA emitirá un informe sobre esta valoración. Si está de acuerdo, se procederá a la reparación; en caso de desacuerdo, se convocará a la Comisión Mixta. Y si persisten las diferencias, será el Defensor del Pueblo el que decida en última instancia, tras comunicarse con los presidentes de la CEE y la CONFER.
El protocolo entrará en vigor el próximo 15 de abril y estará en funcionamiento durante un año, con la posibilidad de prorrogar uno más.
Defensor del Pueblo: que se replique en otros ámbitos
Para el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, haber acordado el protocolo es un hito «importante», aunque ha reconocido que ya se había realizado un camino previo. «Era una necesidad social, ética y política», ha explicado. Ha subrayado también que la reparación debe ser integral, pues el dolor de las víctimas tiene muchas dimensiones —simbólica, restaurativa, espiritual...— y que estas han de ser tenidas en cuenta.
Asimismo, ha dicho que espera que este camino realizado en el ámbito de la Iglesia católica pueda ahora tener su réplica en otros ámbitos de la sociedad: «Espero que esta reparación abra el camino a esas otras que son necesarias».
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