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Conferencia Eclesial de la Amazonía (Ceama) Conferencia Eclesial de la Amazonía (Ceama)

Radiografía de la Iglesia Católica en la Amazonía: misión y horizonte sinodal

Con miles de comunidades dispersas en uno de los territorios más extensos y diversos del planeta, la Iglesia Católica sostiene en la Amazonía una de sus misiones más desafiantes. Entre el acompañamiento a los pueblos y la defensa de la casa común, la región se ha convertido en un referente pastoral para una Iglesia cada vez más sinodal y misionera.

Julio Caldeira

En el vasto territorio amazónico existen 105 jurisdicciones eclesiásticas distribuidas en Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Guyana Francesa, Perú, Surinam y Venezuela. En ellas se encuentran 2.581 parroquias, zonas pastorales o áreas misioneras, además de miles de comunidades eclesiales de base que sostienen la vida pastoral en territorios muchas veces remotos. Según el Annuario Pontificio, la misión de la Iglesia en la región es animada por 25.710 agentes pastorales laicos, 5.041 religiosas, 4.206 presbíteros, 2.329 religiosos, 297 diáconos permanentes y 166 obispos.

Realidad episcopal

En la investigación inédita realizada para el libro “Avancen para aguas más profundas: caminos sinodales de la Iglesia en la Amazonía”, publicado por la Editorial CELAM (2025) y actualizada el 10 de marzo de 2026, de los 166 obispos que sirven en la región, 73 son diocesanos y 93 pertenecen a congregaciones religiosas. De ellos, 100 nacieron en los mismos países donde ejercen su ministerio y 66 provienen de otros países, reflejando el carácter misionero de la Iglesia amazónica. Entre las jurisdicciones se cuentan 11 arzobispos, 52 obispos, 8 prelados, 25 vicarios apostólicos, 7 obispos auxiliares y un obispo coadjutor, mientras que nueve jurisdicciones se encuentran actualmente vacantes. Entre las congregaciones religiosas con mayor presencia episcopal destacan los franciscanos (OFM) con 17 obispos, salesianos con 11, redentoristas con 7, y agustinos recoletos y capuchinos con 6 cada uno.

La edad media de los obispos en la Amazonía es de 70,7 años; sin considerar a los obispos eméritos, el promedio baja a 63,9 años. Entre los más jóvenes se encuentran los colombianos Mons. Jesús Alberto Torres, obispo de San José del Guaviare, con 50,8 años, y Mons. William Prieto Daza, obispo de San Vicente del Caguán, con 51,2 años. Entre los de mayor edad destacan Mons. José Vieira de Lima TOR, obispo emérito de São Luiz de Cáceres (Brasil), con 94,8 años, y Mons. Julián García Centeno OSA, de Iquitos (Perú), con 92,4 años.

Vida Consagrada y laicado activo

La vida consagrada tiene una presencia significativa en la región amazónica a través de 665 congregaciones femeninas y 297 masculinas, según el mapeo realizado por la REPAM. Desde los inicios de la evangelización, religiosos y religiosas han estado presentes en los territorios más alejados, enfrentando múltiples desafíos y ofreciendo un testimonio de esperanza y resiliencia. Su misión no se limita al acompañamiento espiritual: también promueven procesos educativos, sociales y comunitarios que buscan transformar la realidad desde los valores del Evangelio.

Las comunidades amazónicas se sostienen principalmente gracias al compromiso de miles de ministros laicos y laicas — en su mayoría mujeres, quienes mantienen viva la fe, animan la vida pastoral y acompañan a las comunidades en territorios marcados por el aislamiento y la escasez de ministros ordenados. En este contexto, las orientaciones del Sínodo Amazónico y de la exhortación apostólica Querida Amazonía impulsan el fortalecimiento de una Iglesia más laical, ministerial y sinodal, capaz de acompañar de manera cercana la vida de las comunidades amazónicas, con diversidad de dones y ministerios.

La Iglesia Católica en la Amazonía
La Iglesia Católica en la Amazonía

Un camino sinodal

La Iglesia en la Amazonía ha recorrido un largo proceso de transformación pastoral. Desde sus orígenes en la época colonial hasta las orientaciones del Concilio Vaticano II, se ha ido configurando una pastoral cada vez más inculturada, participativa y misionera. Entre 1971 y 2013 se multiplicaron encuentros y reflexiones que ayudaron a consolidar una visión eclesial común para la región, como los realizados en Iquitos, Santarém, Pucallpa, Manaus, Fusagasugá, Aparecida y Puyo.

Con el pontificado del Papa Francisco, este proceso tomó nuevo impulso con la creación de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) en 2014. Fruto de este camino fue la convocatoria del Sínodo para la Amazonía (2017-2019), que se destacó por su amplio proceso de escucha, diálogo y discernimiento en los territorios. Este itinerario culminó con el Documento Final del Sínodo y la exhortación apostólica Querida Amazonía, que hoy inspiran el caminar pastoral y la misión de la Iglesia en la región.

Uno de los frutos más significativos de este proceso fue la creación, en 2020, de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), la primera instancia de carácter eclesial —y no únicamente episcopal— en la historia reciente de la Iglesia, que integra obispos, vida consagrada, presbíteros y laicos en un mismo espacio de discernimiento pastoral.

La Panamazonía, fuente de vida

La Amazonía ocupa el 47,5 % del territorio de Sudamérica, con aproximadamente 8,47 millones de km², extendiéndose por ocho países y la Guyana Francesa. Esta región es de vital importancia para el equilibrio del planeta: alberga cerca del 20 % del agua dulce del mundo, un tercio del material genético existente y vastas extensiones de bosques primarios.

En este territorio viven más de 40 millones de personas, entre ellas entre 3 y 4 millones de indígenas pertenecientes a cerca de 390 pueblos, que hablan más de 240 lenguas. A ellos se suman poblaciones campesinas, afrodescendientes, ribereñas y comunidades urbanas diversas, que conforman la riqueza cultural de la región.

La Amazonía desempeña un papel clave en la regulación de las lluvias en Sudamérica y en los flujos atmosféricos globales. Sin embargo, también es una de las regiones más vulnerables al cambio climático. La deforestación, la minería, la explotación de hidrocarburos y otros modelos económicos insostenibles amenazan gravemente sus ecosistemas y las formas de vida de sus pueblos.

Ante esta realidad, la defensa de la vida en la Amazonía y de quienes la habitan exige una profunda conversión personal, social y estructural, con la participación activa de todos. Como recuerda el Papa Francisco: “en el intercambio de dones, el Espíritu conduce cada vez más hacia la verdad y el bien” (Evangelii Gaudium, 250).

 

*P. Julio Caldeira es misionero de la Consolata en la Amazonía colombiana. Vicepresidente de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), es autor de los libros “Avancen para aguas más profundas” e “Iglesia con rostro amazónico” por la Editorial CELAM en 2025.

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14 marzo 2026, 13:18