Buscar

«Vivimos en un mundo peligroso, pero con la protección divina seguimos adelante», explica el sacerdote. «Vivimos en un mundo peligroso, pero con la protección divina seguimos adelante», explica el sacerdote.

Padre Toni Elias: "En el Líbano, rodeados por la guerra, nos quedamos en casa"

En el pueblo de Rmeish, en pleno centro de los bombardeos que azotan todo el sur del país, la población vive aterrorizada por un conflicto que no deja de intensificarse. A pesar de los bombardeos y la incertidumbre, una parte de los habitantes cristianos ha decidido quedarse. El vicario maronita da testimonio de esta decisión, vivida como un acto de fe y de apego a su tierra. Aunque, como explica, "algunos pueblos cristianos han sido evacuados. Ya no queda nadie allí".

Federico Piana y Augustine Asta 

En el sur del Líbano, el distrito de Bint Jbell, donde se encuentra el pueblo del padre Toni Elias, es blanco de bombardeos que, según el ejército israelí, tienen como objetivo aniquilar a las milicias proiraníes de Hezbolá que lanzan misiles hacia Israel. El párroco de Rmeish cuenta que la guerra marca ahora el ritmo de la vida cotidiana de la población.

En esta región, los bombardeos y los disparos de cohetes forman ya parte del paisaje sonoro. Los habitantes saben que la situación puede cambiar en cualquier momento. "Oímos el ruido de los disparos de cohetes todos los días. Dos bombas han destruido una casa, por suerte no ha habido víctimas", cuenta el sacerdote.

Pueblos evacuados

Dos de los cinco pueblos cristianos de la región están ahora desiertos. Todos los habitantes han sido evacuados. Los únicos que siguen habitados son el del padre Elias y los de Debel y Ain Ebel. "No nos vamos a mover. Aquí no hay hombres de Hezbolá, no hay misiles. No somos un peligro para nadie. Además, ¿adónde iríamos? Solo tenemos un temor: que, una vez que salgamos de nuestras casas, no podamos volver", declara.

"Cada día, cada hora, cada minuto, hay algo nuevo. La vida ya no es una vida normal", confiesa el sacerdote maronita. "Vivimos con la tensión. Todo el mundo vive con esta tensión", explica.

Salir, un peligro

De hecho, Rmeish, situada a pocos pasos de la frontera con Israel, está literalmente rodeada por la guerra. Entrar y salir supone arriesgar la vida. Si alguien quiere aventurarse por las escasas carreteras que conducen a Beirut, debe ir escoltado por el ejército libanés. Así, admite el padre Elias, garantizar el abastecimiento de alimentos se convierte en un problema muy grave: "La Iglesia y las autoridades locales se esfuerzan por asegurar a la población alimentos y combustible. No es fácil, pero lo intentamos".

Los desplazados alejados

Entre los siete mil habitantes de Rmeish, hace unos días aún había doscientos desplazados chiitas y sunitas procedentes de algunas ciudades evacuadas, que, sin embargo, se vieron obligados a marcharse. "El ejército israelí —sostiene el religioso— nos hizo saber que teníamos que tomar una decisión: si esos desplazados no abandonaban el pueblo, tendríamos que hacerlo nosotros mismos. Quizá temían que algunos miembros de Hezbolá se ocultaran entre ellos".

Una "isla de paz" en medio de la guerra

A pesar de los bombardeos y la incertidumbre, una parte de los habitantes cristianos ha decidido quedarse. El sacerdote maronita da testimonio de esta decisión, vivida como un acto de fe y de apego a la tierra. "Estamos en un mundo peligroso, pero con la protección divina seguimos viviendo", afirma el sacerdote. La fe ocupa un lugar central en esta resistencia silenciosa.

"Pedimos la protección divina de la Santísima Virgen y de nuestro santo protector", dice. Y continúa: "Somos una isla, entre comillas, de paz. Porque somos cristianos. Queremos vivir en paz", insiste. "Porque la fe no ha sido destruida por las bombas. Nosotros, los sacerdotes, celebramos dos misas al día, hacemos la adoración eucarística y los fieles participan en ella confiándose totalmente al Señor. Esas son nuestras armas", concluye.

Gracias por haber leído este artículo. Si desea mantenerse actualizado, suscríbase al boletín pulsando aquí

13 marzo 2026, 14:27