Buscar

2026.03.16 Clima

Iglesias del Sur Global: Cambiando de rumbo de la crisis climática

Las conferencias episcopales católicas de África, América Latina y el Caribe, y Asia, junto con representantes de la Iglesia en Europa y Oceanía, han publicado un manifiesto conjunto. El documento busca reforzar la presión moral y política para abandonar los combustibles fósiles.

Francesco Ricúpero - Ciudad del Vaticano

Un llamamiento global para cambiar de rumbo en la lucha contra la crisis climática e impulsar una transición energética justa. Este es el eje central del manifiesto conjunto "Towards peace with creation: an urgent call for a just transition beyond fossil fuels" («Hacia la paz con la creación: Un llamado urgente a una transición justa más allá de los combustibles fósiles), firmado por los oragnismos episcopales católicos de diversos continentes: África, América Latina y el Caribe, y Asia, junto con representantes de la Iglesia Católica en Europa y Oceanía. Este documento busca fortalecer la presión moral y política para abandonar los combustibles fósiles.

Calentamiento global récord en los últimos 3 años

Nuestra posición colectiva, arraigada en nuestra experiencia compartida en la COP30 de Belém, Amazonía, expresada en el documento «Un llamado a la justicia climática y nuestra casa común: conversión ecológica, transformación y resistencia a las falsas soluciones», y guiada por los escritos proféticos del Papa Francisco, Laudato Si' y Laudate Deum, busca dar continuidad al compromiso allí asumido.

Junto con el Papa León XIV, el documento afirma: «Afirmamos que es esencial transformar las palabras y reflexiones en acciones basadas en la responsabilidad, la justicia y la equidad para lograr una paz duradera, cuidando la creación». Los firmantes señalan que «en los últimos tres años se ha registrado un calentamiento global récord, un indicador inequívoco de la intensificación del cambio climático antropogénico».

La vida de millones de personas está en riesgo

El texto comienza con una afirmación ya difícil de refutar: la crisis climática no es solo un problema ambiental, sino también social, económico y espiritual. Los obispos enfatizan cómo las consecuencias del calentamiento global afectan de manera desproporcionada a las poblaciones más vulnerables.

La sequía, las inundaciones, la pérdida de biodiversidad y la migración forzada son fenómenos que ya están transformando la vida de millones de personas. Por esta razón, escriben los firmantes, la transición energética no puede limitarse al cambio tecnológico, sino que debe ser «justa», capaz de proteger a los trabajadores, las comunidades y los territorios.

Descarbonizar es un deber moral

El manifiesto recuerda explícitamente la responsabilidad histórica de los países industrializados, que durante más de un siglo han basado su prosperidad en el uso masivo de carbón, petróleo y gas.

Hoy, argumentan los obispos, estas mismas naciones tienen el deber moral de liderar el proceso de descarbonización apoyando económica y tecnológicamente a los países en desarrollo. Sin este apoyo, advierten, la transición corre el riesgo de convertirse en una nueva forma de injusticia global. «Para garantizar la rendición de cuentas, es necesario crear un Registro Mundial de Combustibles Fósiles como herramienta útil para una transición justa y equitativa, que permita el monitoreo de la producción y las reservas, de modo que todos los miembros del ecosistema energético rindan cuentas. No podemos permanecer indiferentes cuando los modelos económicos y financieros ponen en riesgo la vida humana».

El compromiso asiduo de la Iglesia

El documento se basa en el creciente compromiso de la Iglesia con las cuestiones medioambientales, que en los últimos años han cobrado mayor relevancia en el debate internacional. El llamamiento se dirige no solo a los gobiernos, sino también a las instituciones financieras, las empresas energéticas y la sociedad civil.

El documento concluye que todos están llamados a contribuir a la construcción de un modelo de desarrollo capaz de combinar la justicia social y la protección del planeta. Además, lo que está en juego no es solo el futuro del medio ambiente, sino la posibilidad misma de garantizar una vida digna para las comunidades humanas que habitan la Tierra.

Gracias por haber leído este artículo. Si desea mantenerse actualizado, suscríbase al boletín pulsando aquí

16 marzo 2026, 17:31