Sor Karina Gonzales: La Palabra tiene que ser vivida y de la vida volver a la Palabra
Renato Martinez – Ciudad del Vaticano
“El Papa León XIV nos ha llevado a tomar nuevamente estos libros del Concilio Vaticano II, que tenemos que todavía seguirlos actuándolos, dejándonos guiar por el magisterio de la Iglesia y considero que es una grande riqueza para todos nosotros en este tiempo”, lo dijo la Hermana Karina Gonzales Risco, Vice-Postuladora de las Religiosas Franciscanas de la Inmaculada Concepción del Perú, licenciada en teología bíblica, docente y teóloga, comentando las palabras que el Papa León XIV pronunció en su catequesis del 11 de febrero, sobre la Constitución Dogmática Dei Verbum, dedicado en aquella ocasión a la importancia de la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia.
La Dei Verbum
La religiosa Franciscana recordó que, de los 16 documentos del Concilio Vaticano II, la Constitución Dogmática Dei Verbum está dedicada a la Divina Revelación, “que era uno de los grandes deseos que tuvieron los padres conciliares, el poder trabajar, dialogar y reflexionar sobre el tema de la Sagrada Escritura”.
“Esta Constitución Dogmática viene promulgada el 18 de noviembre de 1965. Articulada en seis capítulos, con un total de 24 numerales, un prólogo o proemio inicial nos habla de ese deseo de Dios de querer entrar en relación con la humanidad. De este modo el Concilio nos abre y nos presenta ese deseo de anunciar la vida eterna, lo que estaba ya en el Padre y que ya se nos había manifestado, según las palabras de la Primera Carta de Juan”.
La importancia de la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia
En este sentido, sor Karina Gonzales señaló que, la palabra de Dios nace del pueblo de Dios, es decir, de la Iglesia y está destinada a la Iglesia. Cuando decimos que nace y que está destinada a la Iglesia, nos referimos al fin de la Iglesia, a esa estrecha relación entre el pueblo de Dios y la Sagrada Escritura.
“El fin de la Iglesia es dar a conocer a Cristo y ayudar a entrar en relación con Él. Dios se manifiesta a través de palabras y el Cristo es el Verbo, Él es la palabra. Entonces, lo que la Iglesia ha hecho desde sus inicios y el mismo Cristo lo hizo es transmitir quién es Dios, por eso dice: ‘Quien me ve a mí, ve al Padre’. Entonces, en Cristo nosotros tenemos el culmen de la revelación, aquel que nos ha llevado a entrar en completa relación con el Padre. Entonces, la Iglesia, como nos dirá también el Papa León, ha estado en una continua reflexión siempre de la Palabra y se nos muestra además esta dimensión dialógica, esta dimensión de cómo Dios quiere hablar con su pueblo, quiere hablarnos dice, ‘como amigos’, y eso la Iglesia desde siempre lo tiene como su misión fundamental”.
La relación entre Revelación y Teología
Otro aspecto importante que destacó la docente franciscana fue la relación entre Sagrada Escritura y teología. La Sagrada Escritura está confiada, custodiada y explicada por la Iglesia, es eficaz, es potencia, sostiene, fortalece la comunidad cristiana, o sea, son una serie de acciones por las cuales también el teólogo pasa, es decir, es fundamento y alma de la Sagrada Escritura.
“Una teología que deja de parte la Sagrada Escritura es vacía. Quienes trabajamos dentro de la exégesis, del trabajo de la teología fundamental, la moral, todas las ramas de la teología se ven empapadas por la Sagrada Escritura. Desde allí es como el corazón latiente, digamos así, de esta reflexión. Y el día de hoy también nosotros tenemos que continuar en esa en esa línea, poner el lugar central a la palabra de Dios dentro de la reflexión teológica. No es su sierva, no se sirve, pero trabaja con ella, es su centro, es su fuente”.
La Palabra de Dios en la vida del creyente
Finalmente, la hermana Karina Gonzales recordó la famosa frase de san Jerónimo, “quien desconoce las escrituras, desconoce a Cristo”, para señalar la importancia de la Palabra de Dios en la vida del creyente. Asimismo, la religiosa Franciscana de la Inmaculada Concepción propuso la Lectio divina como una forma de acercarnos a la Palabra de Dios y hacerla vida.
“Considero que este trabajo, es ya más hermenéutico, es decir, de traer a la Palabra al hoy, al hoy de la vida, es un deseo ardiente de quienes estamos en la Iglesia, porque la Iglesia es evangelizadora, es decir, parte del Evangelio, del proclamar la Buena Noticia. Entonces, alguno de los medios que yo considero hoy en día y que también la Iglesia con todos los medios que con los que cuenta hoy se han podido realizar, hay diferentes formas de acercarse a la Palabra de Dios. Yo he ido redescubriendo, te lo digo de manera personal en los últimos años de mi vida y un poco también por el tema pedagógico, el método de la lectio divina. Es un método que lo he enfocado desde diversos paradigmas en el campo pedagógico, fue uno de los motivos de mi última tesis de licenciatura, justamente el trabajo pedagógico desde la lectio divina, el poder leer la Palabra de Dios, el poder meditarla, el poder además llevarla a la oración y aquí entra el tema del diálogo. Dios quiere hablar con nosotros, pero todo diálogo requiere también una respuesta y ese también es el trabajo de la Palabra a la vida y de la vida a la palabra. Comprendemos para creer, creemos para seguir comprendiendo, es decir, la fe que entra también aquí, este trabajo nos lleva a la contemplación y finalmente a la acción”.
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