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XXXIV Jornada Mundial del Enfermo: la compasión del samaritano llega a Chiclayo

Del 9 al 11 de febrero, Perú acoge la celebración eclesial con la delegación de la Santa Sede y la participación de obispos y representantes de América Latina y el Caribe.

Vatican News

La XXXIV Jornada Mundial del Enfermo se celebrará del 9 al 11 de febrero de 2026 en la Diócesis de Chiclayo, Perú, de la que fue Obispo el actual Pontífice, bajo el lema “La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro”, inspirado en la parábola evangélica. El Papa León XIV designó como su enviado especial al Cardenal Michael Czerny SJ, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral (DSDHI).

Amor que se traduce en gestos concretos

El Obispo de Chiclayo, Monseñor Edinson Farfán Córdova O.S.A., anfitrión de la Jornada, destacó que “el amor necesita gestos concretos de cercanía, con los que se asume el sufrimiento ajeno, sobre todo el de aquellas personas que viven en situación de enfermedad, y a menudo en un contexto de fragilidad debido a la pobreza, al aislamiento y a la soledad”. El prelado invitó a redescubrir la compasión como camino de fraternidad y a sostener con obras de misericordia a quienes llevan el peso del dolor y la enfermedad.

El Obispo de Chiclayo, Monseñor Edinson Farfán, con el Papa León XIV en el marco de la reciente visita ad limina de los obispos peruanos.
El Obispo de Chiclayo, Monseñor Edinson Farfán, con el Papa León XIV en el marco de la reciente visita ad limina de los obispos peruanos.

Delegación vaticana y participación internacional

El Nuncio Apostólico en Perú, Mons. Paolo Rocco Gualtieri, y representantes de las 46 jurisdicciones eclesiásticas del país acompañarán la delegación vaticana encabezada por el Cardenal Czerny. Asimismo, participarán obispos y delegados de la Pastoral de la Salud de las 22 Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe, así como representantes del DSDHI.

Visitas a hospitales y encuentro académico

El lunes 9 de febrero, la delegación visitará tres hospitales de Chiclayo: el Servicio de Medicina Interna del Hospital Las Mercedes, la Unidad de Cuidados Paliativos y Emergencia del Hospital Almanzor Asenjo, y el Hospital Belén, llevando acompañamiento espiritual a los pacientes.

Más tarde, se realizará un encuentro de trabajo en la Universidad Católica Santo Toribio (USAT), en el que participarán obispos y delegados de la Pastoral de la Salud de América Latina y el Caribe junto a la delegación vaticana, presidida por el Cardenal Czerny.

El martes 10 de febrero de 9:00 a 13:00 tendrá lugar una jornada de estudio y reflexión sobre la enfermedad, el sentido del sufrimiento y los cuidados paliativos. El encuentro se desarrollará en el teatro del Colegio Santo Toribio de Mogrovejo, con la intervención del Dr. Luis Solari de la Fuente, la Dra. Luz María Loo Palomino de Li y el sacerdote mexicano Alejandro Álvarez Gallegos, teólogo-pastoralista de América Latina, entre otros expertos. Las conferencias serán abiertas al público.


Santa Misa y Sacramento de la Unción de los Enfermos

La Jornada concluirá el miércoles 11 de febrero con la Celebración Eucarística a las 9:00 de la mañana en el Santuario de Nuestra Señora de la Paz, presidida por el Cardenal Czerny y concelebrada por el Nuncio Apostólico, Monseñor Paolo Rocco Gualtieri; Monseñor Farfán; el Secretario General del CELAM, Monseñor Lizardo Estrada; y los obispos de Perú y los países invitados. Durante la ceremonia, pacientes con enfermedades críticas recibirán el Sacramento de la Unción de los Enfermos, junto a la participación de instituciones sanitarias, congregaciones religiosas y miembros de la sociedad civil.

La misión compartida en el cuidado de los enfermos 

En su mensaje para la XXXIV Jornada, el Papa León XIV recuerda que ha constatado, en su experiencia como misionero y obispo en Perú, "cómo muchas personas comparten la misericordia y la compasión al estilo del samaritano y el posadero. Los familiares, los vecinos, los operadores sanitarios, los agentes de pastoral sanitaria y tantos otros que se detienen, se acercan, curan, cargan, acompañan y ofrecen de lo suyo, dan a la compasión una dimensión social".

"Esta experiencia, añade el Santo Padre, que se realiza en un entramado de relaciones, supera el mero compromiso individual". También apunta que "el dolor que nos conmueve, no es un dolor ajeno, es el dolor de un miembro de nuestro propio cuerpo al que nuestra Cabeza nos manda acudir para el bien de todos. En ese sentido se identifica con el dolor de Cristo y, ofrecido cristianamente, acelera el cumplimiento de la plegaria del mismo Salvador por la unidad de todos".


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04 febrero 2026, 11:02