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De víctima a testimonio de lucha: Bukuru Claude contra la trata de personas

La trata de personas suele comenzar con promesas seductoras y termina en el sufrimiento y la explotación. Bukuru Claude lo vivió en carne propia. Hoy, tras haber logrado escapar de una red de trata, ha decidido transformar su experiencia en compromiso, en particular junto a Talitha Kum, para sensibilizar y prevenir otros dramas vinculados a este fenómeno.

Moriba Camara, S.J. – Ciudad del Vaticano

Todo comenzó tras finalizar sus estudios universitarios en Burundi. Como muchos jóvenes graduados de su país, Bukuru Claude se encontró sin empleo. Lo animaba el deseo de sostener a su familia: "Me enfrentaba a esa frustración, a la presión social y al deseo legítimo de ayudar a los míos", confiesa.

Fue en este contexto de vulnerabilidad cuando fue abordado por reclutadores sin escrúpulos. "Me prometían oportunidades de trabajo en el extranjero, en países como Kuwait, Líbano o Dubái, con salarios atractivos y una vida mejor". Sin conocer los mecanismos de la trata, confió: "Pagué muchísimo… dinero y años de mi vida, creyendo que estaba invirtiendo en mi futuro".


Un viaje que se convierte en una trampa

La partida se realizó desde Burundi hacia Kenia, presentada como una simple escala antes de llegar a los países del Golfo. Pero la realidad cambió rápidamente. "Íbamos rumbo a un país del Golfo, pero una vez allí, la situación dio un giro brutal". Desde el primer día, relata, la persona encargada del traslado recogió los pasaportes y documentos: "Nos dejó en un apartamento, en una habitación donde éramos ventiuno".

Las condiciones de vida eran extremadamente precarias. "Conseguir comida era realmente difícil. Comíamos gracias a la ayuda de nuestras familias en Burundi, una sola vez cada tres días". Sin embargo, en ese momento, Bukuru aún no identificaba su situación como trata: "No sabía que era víctima de la trata; solo sentía que algo no estaba bien, pero pensaba que algún día nos llevarían al lugar que nos habían prometido".


"Talitha Kum-Kenia fue quien nos salvó"

La salida de esta trampa llegó gracias a un encuentro providencial. Uno de sus antiguos compañeros de clase, religioso en Kenia, lo ayudó a poner nombre a lo que estaba viviendo. "Me dijo: lo aceptes o no, has sido víctima de la trata". A través de esta red de solidaridad, el caso fue comunicado a Talitha Kum-Kenia. "Él informó a Talitha Kum-Kenia para que nos rescataran. Fue Talitha Kum-Kenia quien nos salvó, gracias a la intervención de una hermana que se encontraba en Argelia", relata Bukuru Claude.

Este momento marcó un giro decisivo: "Cuando conocí a Talitha Kum, por fin pude poner palabras a lo que había vivido: la trata de seres humanos".


Transformar el sufrimiento en compromiso

Hoy, Bukuru Claude está comprometido activamente en la lucha contra la trata. "Transformar mi sufrimiento en compromiso es esencial por tres razones", explica. En primer lugar, "para dar sentido a lo que viví, sensibilizando y diciendo la verdad". En segundo lugar, por solidaridad con los jóvenes que, como él en su momento, se enfrentan "al desempleo y a la pobreza": "Muchos jóvenes viven hoy la misma vulnerabilidad que yo viví entonces". Y finalmente, por una responsabilidad moral: "Después de haber visto de cerca el funcionamiento de la trata, no podía quedarme en silencio; mi corazón se habría llenado de una forma de complicidad voluntaria".

Junto a otros jóvenes, lleva adelante acciones de sensibilización. "Hablamos de las formas actuales de la trata, de las estrategias fraudulentas de reclutamiento. Fomentamos la vigilancia y la denuncia de los casos". También se proyectan iniciativas transfronterizas de sensibilización en África Oriental. "Así fue como me comprometí plenamente como joven embajador, para sensibilizar, prevenir y alertar".

Reconocer las señales de alerta

A partir de su experiencia, Bukuru identifica varios indicios que deben encender las alarmas frente a posibles situaciones de trata. "El primero son las promesas demasiado buenas para ser verdad: un trabajo bien remunerado, sin contrato claro, sin requisitos de cualificación y con una salida inmediata". Menciona también "la falta de transparencia por parte del reclutador, la ausencia de documentos oficiales y de información precisa sobre el empleador, el lugar exacto de trabajo o las condiciones reales", así como "la exigencia de pagos elevados para obtener un empleo o viajar".

Otros signos son igualmente reveladores: "Cuando se pide mantener el proyecto en secreto, incluso frente a la familia", o "la confiscación de los documentos de identidad y la restricción de la libertad de movimiento".

Mensaje a las víctimas: "No están solos"

A quienes aún se encuentran atrapados, Bukuru Claude les dirige un mensaje de esperanza: "Queridos hermanos y hermanas, no están solos. Su vida tiene un valor inmenso, incluso cuando la situación parece no tener salida. Existen personas y organizaciones dispuestas a ayudarlos. Atreverse a hablar puede ser el primer paso hacia la libertad".

Finalmente, lanza un llamado a toda la sociedad: "A las autoridades, a las comunidades y a los jóvenes: es una responsabilidad colectiva. Juntos podemos transformar el sufrimiento en protección y el miedo en esperanza".

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06 febrero 2026, 15:15