Pizzaballa: transformar el diálogo judeocristiano y adecuarlo a las sociedades
Paweł Rytel-Andrianik – Jordania
A sesenta años de la publicación de la declaración conciliar Nostra aetate, y a la luz de los dos últimos y difíciles años de conflicto en Tierra Santa, es necesario un renovado impulso en las relaciones entre judíos y cristianos, con la mirada puesta en el futuro. De ello está plenamente convencido el cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, en la víspera de la 37ª Jornada para la profundización y el desarrollo del diálogo entre católicos y judíos, que se celebrará mañana, sábado 17 de enero de 2026, y tendrá como tema: "En ti serán benditas todas las familias de la tierra".
Del nivel elitista al de las comunidades
"Debemos encontrar la manera de construir y desarrollar las relaciones para el bien de nuestras comunidades", subraya el purpurado, añadiendo que si "hasta ahora el diálogo se ha expresado esencialmente a nivel de élites, ahora es el momento de que tenga lugar entre las comunidades". El patriarca latino de Jerusalén es un profundo conocedor de los escritos del filósofo judío Abraham Heschel, quien colaboró en la redacción de Nostra aetate. "Heschel -explica- escribió en los años sesenta un artículo importante, Ninguna religión es una isla. Una afirmación que se hizo muy conocida y que demuestra cómo, ya entonces, el autor era consciente de que ninguna religión puede encerrar su propia dinámica, cerrarse sobre sí misma o vivirse exclusivamente en su interior".
Pizzaballa concluye destacando que el crecimiento se define también por el grado de apertura a los demás y por la capacidad de relacionarse con el prójimo. "Esto no significa que se diluya la propia identidad, porque, por el contrario, esta se fortalece a través del encuentro con el otro. Esto debería estar muy claro y hoy se vuelve cada vez más evidente y necesario".
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