Oriente Medio, Pizzaballa: Nadie ignore el deseo de vida y justicia de los pueblos
Francesca Sabatinelli - Mar Muerto
Siempre hay una línea roja que las autoridades políticas no logran cruzar, y es la impuesta por el deseo de los pueblos de «vivir una vida digna». El cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca de Jerusalén de los latinos, lee lo que está sucediendo en Irán, las manifestaciones de los ciudadanos cruelmente reprimidas, como la explosión de la necesidad de quienes reclaman paz, justicia y dignidad, en Irán como en otros lugares, como en Tierra Santa. El deseo del cardenal es que «se encuentren soluciones pacíficas, que la situación no degenere. Seguramente, nadie puede ignorar el deseo de vida, de justicia, que es parte integrante de la conciencia de cada persona». El cardenal se encuentra en estos momentos en Jordania, en el Mar Muerto, para un encuentro de diálogo y actualización que reúne a unos sesenta sacerdotes del Patriarcado latino, y al que asisten, además del patriarca, tres obispos, el vicario para Jordania, monseñor Iyad Twal, el vicario para Jerusalén y Palestina, monseñor William Shomali (que también es vicario general) y el vicario para Israel, monseñor Rafic Nahra.
Las repercusiones del conflicto
«Una diócesis complicada —la describe Pizzaballa— que abarca cuatro países diferentes, todos ellos afectados por el conflicto en curso, que, sin embargo, afecta de manera diferente según la zona». Todo Oriente Medio se ha visto muy afectado por la guerra, tanto desde el punto de vista emocional como desde el estrictamente práctico. Y si las repercusiones, mirando a Jordania, se han manifestado sobre todo desde el punto de vista de la «parálisis de la vida comercial, afectando a las actividades económicas y a los desplazamientos, en Gaza la devastación es total y en Cisjordania la situación se deteriora continuamente. Así como en Israel, en Galilea se está delineando una separación cada vez mayor entre la mayoría judía y la minoría árabe, con el problema de la delincuencia, que es más un problema relacional que económico». Sin contar las fronteras cerradas y la falta de permisos que impiden los desplazamientos de los palestinos, lo que afecta «enormemente a la vida de la comunidad».
La devastación de Gaza
En estos tres meses, desde que comenzó el alto el fuego, primera etapa del proceso de pacificación propuesto por Estados Unidos, la situación en Gaza no ha cambiado. «Ya no hay guerra abierta —subraya el patriarca—, pero siguen los bombardeos selectivos. Hay más comida que antes, pero faltan medicamentos. Se muere de frío, pero también se muere por falta de asistencia médica, porque no hay antibióticos, no hay medicamentos básicos. En resumen, las perspectivas para la población siguen siendo muy, muy inciertas». En breve se espera el anuncio de la «junta de paz», un organismo internacional dirigido por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que supervisará al gobierno de tecnócratas que sustituirá a Hamás al frente de Gaza: «Será muy difícil entender qué podrá hacer esta junta de paz, cómo funcionará y cómo cambiarán las cosas. Todo sigue siendo muy incierto, hay mucho por hacer, pero lo que está claro es que la situación sigue siendo de devastación total».
Que los peregrinos regresen a Tierra Santa
El llamamiento es a los peregrinos, para que regresen a toda Tierra Santa, incluido Jordania, la parte de la diócesis «más serena, más activa, más viva», donde los católicos representan la mayor parte del Patriarcado Latino de Jerusalén y donde los fieles, especialmente los jóvenes, manifiestan «un sentido de pertenencia no solo a Jordania, sino también a la comunidad cristiana, muy bonito, muy fuerte, con mucho voluntariado, algo que no es tan común en Oriente Medio». El cardenal Pizzaballa concluye con la petición de organizar peregrinaciones, «ya que es absolutamente seguro», a Tierra Santa, que «es un quinto Evangelio —dice el patriarca—, una especie de octavo sacramento, porque permite experimentar el encuentro con Jesús, físicamente, tocándolo con la mano. Cualquiera puede ser perfectamente cristiano sin ir a Tierra Santa, pero si se va, la fe cristiana se vuelve más fuerte y concreta». El estímulo a todos los fieles es, por tanto, el de vivir en Tierra Santa «esta maravillosa experiencia de encuentro con Jesucristo y su humanidad».
El consistorio extraordinario
Pizzaballa destaca la importancia del consistorio, en el que acaba de participar, por ser «el primero después de mucho tiempo», celebrado en un ambiente muy positivo con el fin de iniciar un diálogo, un conocimiento y definir mejor «algunas metodologías de trabajo conjunto».
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