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2026.01.08 Mensaje de año nuevo 2026 CEC

Iglesia colombiana: “Encontrar caminos de perdón, reconciliación y paz”

En un mensaje con ocasión del inicio del nuevo año, la Conferencia Episcopal de Colombia eleva una acción de gracias a Dios por el año que ha culminado y hace una lectura creyente de los desafíos y esperanzas que se abren para el país y para la Iglesia, convocando a cerrar las brechas sociales y construir un proyecto común de nación en 2026

Alvaro Vargas Martino - Ciudad del Vaticano

La Conferencia Episcopal de Colombia, a través de su presidente, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, dio a conocer su saludo y reflexión con ocasión del inicio del nuevo año. “Lo que Dios quiere para nosotros lo llamamos sus sueños, que deben ser también los nuestros”, afirma monseñor Múnera en el video mensaje, que se presenta como una acción de gracias a Dios por el año que ha culminado y, al mismo tiempo, como una lectura creyente de los desafíos y esperanzas que se abren para el país y para la Iglesia, convocando a cerrar las brechas sociales y construir un proyecto común de nación en 2026.

En nombre de todos los obispos del país, el presidente del episcopado recuerda que la luz de Jesucristo, celebrada de manera especial en el tiempo de la Navidad, “ha venido al mundo a disipar todas las tinieblas” y a confirmar que el plan de Dios para la humanidad y para Colombia “sigue vigente”, e invita a  reconocer y asumir “los sueños de Dios”, es decir, los anhelos divinos que están llamados a convertirse también en los propósitos del pueblo colombiano.

Fraternidad y amistad social, antídotos contra  la violencia

Respecto al primer “gran sueño” expresado en el mensaje, que es la paz, monseñor Múnera eleva su oración para que Colombia “encuentre los caminos que conducen al perdón, la reconciliación y la paz”, subrayando que este sueño debe traducirse en actitudes y decisiones concretas para la vida del país. “Que este sueño nos lleve a valorar la fraternidad y la amistad social, que nos permita superar la violencia como camino para superar los conflictos”, exhorta el también arzobispo de Cartagena, quien también pide que en el país “la vida sea defendida y protegida por todos” y “la dignidad de cada persona sea respetada y cuidada como un tesoro”, y nunca sea “pisoteada ni manipulada”. En este sentido, hace un llamado explícito a la solidaridad con “los pobres y los más vulnerables”.

“Que en Colombia sepamos construir y soportar un proyecto común de nación en el que todos sepamos acogernos en medio de la pluralidad y la diversidad, y así cerremos las brechas que nos separan”, indica el presidente del episcopado, quien también recalca que todas las instituciones deben trabajar “por consolidar y fortalecer la democracia”, el “cumplimiento de los deberes” y “el ejercicio de los derechos”, y pide que “las semillas de fe y del sentimiento religioso sembradas desde hace siglos” en la nación, “generen mejores ciudadanos y gobernantes con responsabilidad ética y moral por el bien común del país”.

Futuro para las nuevas generaciones y cuidado de la casa común

Asimismo, monseñor Múnera expresa el deseo de que en Colombia se pueda “construir y profundizar el diálogo intergeneracional”, acogiendo “la memoria y las enseñanzas de los mayores para transmitirlas a los niños y a los jóvenes”, invitando a que todos trabajen “unidos” y “en armonía por hacer realidad los sueños y anhelos de las nuevas generaciones”, un país “sin menores reclutados para la guerra, sin explotación de ningún tipo y con oportunidades de futuro digno y verdadero desarrollo integral”.

En sintonía con el magisterio de la Iglesia sobre el cuidado de la creación, los obispos expresan el deseo de que en Colombia todos cuiden “la casa común que el Creador nos ha encomendado, para que las nuevas generaciones la encuentren cada día más bella y habitable”, y que el país “no destruya su rica biodiversidad, sino que sea custodio y admirador de este hermoso jardín”.

Finalmente, el mensaje reafirma el sueño de Dios para la Iglesia que peregrina en Colombia: “seguir caminando en esperanza por una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosa”, un pueblo que viva “en la sencillez del Evangelio en comunión y participación”.

MENSAJE CEC

 

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08 enero 2026, 14:00