Jerusalén, la invitación del padre Ielpo: «Volver como peregrinos a Tierra Santa»
Michele Raviart - Jerusalén
«El miedo no se vence con palabras, se vence con el testimonio. Ver que los cristianos de todo el mundo vienen a Tierra Santa a visitar los lugares santos genera esperanza y refuerza la razón de venir aquí, no para ver un museo, sino para encontrar una Iglesia viva». Así lo afirma, al día siguiente de la clausura del Jubileo de la Esperanza, el padre Francesco Ielpo, custodio de Tierra Santa, al recibir en la sede franciscana de la ciudad vieja de Jerusalén a un grupo de peregrinos procedentes de Roma y guiados por la Opera Romana Pellegrinaggi. Casi treinta sacerdotes, responsables diocesanos y comunicadores llegaron a la ciudad santa para contar cómo han cambiado las peregrinaciones después del 7 de octubre de 2023 y lo necesario que es, ahora más que nunca, visitar la tierra de Jesús.
Detener el éxodo de los cristianos
«¿Qué podemos hacer para ayudar a esta tierra y a estos pueblos?». Esta es la pregunta que más se le ha planteado al padre Ielpo en los últimos meses. La primera respuesta, después de la oración, afirma el custodio de Tierra Santa, es «volver como peregrinos a esta tierra». La peregrinación, de hecho, «es una de las principales fuentes de sustento económico, principalmente, pero no solo, de la comunidad cristiana local (unas cincuenta mil personas en Israel y Palestina, de las cuales unas seis mil en Jerusalén)». Sin esta actividad, el riesgo concreto es el progresivo despoblamiento de Tierra Santa. «Estamos asistiendo a un flujo migratorio de familias enteras, no solo cristianas, sino también judías», subraya el padre Ielpo. Además, la peregrinación puede ser una fuente de esperanza y generar iniciativas positivas.
Tímidos signos de recuperación
Los peregrinos generan esperanza, reitera el padre Ielpo, y al final del Jubileo esto significa «sobre todo venir a ver que, a pesar de todo, no hemos sido abandonados». «Siempre ha habido una Iglesia que se ha acordado de nosotros, de diferentes maneras y formas», afirma el custodio. «Peregrinos de esperanza significa que siempre hay un punto desde el que se puede volver a empezar. Incluso en esta oscuridad». Este diciembre ya ha habido algunos tímidos signos de recuperación. El 100 % de los hoteles de Belén estaban completos durante los días de Navidad y se han mantenido en torno al 70 % hasta hace unos días. Además, las autoridades israelíes han concedido 25 000 permisos de 40 días a los palestinos para visitar Israel, y para muchos de ellos ha sido la primera vez en Jerusalén.
No aceptemos que crezca el antisemitismo
«Después del 7 de octubre de 2023», sin embargo, «nada es como antes, no podemos imaginar un retorno como antes, no habrá y tampoco es correcto que lo haya. Esta tierra ha cambiado, y esto también cambiará las peregrinaciones y el tipo de peregrino que llega», afirma el padre Francesco Ielpo. «Quienes vienen, vienen con muchas preguntas y motivados por un sentimiento de fe». En este sentido, quienes acompañan a los grupos también deberán ser capaces de ayudar al peregrino a «no tomar partido», lo que no significa neutralidad, «sino no polarizarse de una manera que no genere confianza entre los pueblos, aumentando la distancia entre ellos. Una cosa es denunciar una injusticia y otra es asimilar a toda una población con la injusticia». «No podemos aceptar que crezca el antisemitismo por elecciones políticas» afirmó el custodio de Tierra Santa, contando cómo al día siguiente del atentado de Hamás, muchos estudiantes musulmanes de la escuela de canto multirreligiosa de la Custodia de Tierra Santa se negaron a ir a clase con el maestro judío. «No soy el gobierno de esta nación, solo quiero crear el mejor coro de Jerusalén», les dijo el profesor tras un largo periodo de mediación que permitió que las clases continuaran.
Aprovechar los gérmenes del bien y del futuro
Ejemplos como estos son la base de lo que deberán ser las peregrinaciones a partir de ahora, más centradas en ayudar a los peregrinos a aprovechar los gérmenes de bien y de futuro que ya están presentes en Tierra Santa. «Antes se hacían peregrinaciones completas sin encontrarse con la comunidad cristiana local. Quizás ahora se pueda ver algo menos y encontrar a alguien más, no solo visitando los lugares santos, sino invitándoles a conocer aquellas realidades que ya hoy acercan a las personas».
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