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La Iglesia de Lima renueva su camino sinodal con mirada misionera

Más de mil representantes de parroquias de toda la arquidiócesis se reunieron en Lima para participar en la II Asamblea Sinodal Arquidiocesana, tres días de escucha, diálogo y discernimiento comunitario que, en comunión con el Papa León XIV, buscaron renovar las formas de ser Iglesia y responder a los desafíos del mundo actual desde la esperanza misionera.

Vatican News

Un clima de profunda oración, diálogo y apertura al Espíritu Santo, la Iglesia de Lima celebró la II Asamblea Sinodal Arquidiocesana, un encuentro que reunió durante tres días a más de mil representantes de parroquias, comunidades y movimientos eclesiales. Unidos al Papa León XIV y guiados por el lema «Siguiendo a Jesús, como Santo Toribio de Mogrovejo, somos misioneros de esperanza», los asambleístas reflexionaron sobre los desafíos actuales de la evangelización y las nuevas formas de ser Iglesia en el mundo de hoy.

El Colegio San Agustín fue el espacio que acogió a fieles de las 130 parroquias de la arquidiócesis, entre jóvenes, agentes pastorales, comunidades quechuahablantes, migrantes, comunicadores parroquiales, religiosas, sacerdotes y líderes sociales, quienes participaron activamente en las mesas sinodales siguiendo la metodología de la Conversación en el Espíritu.

Una Iglesia que se reforma para servir mejor

La Asamblea fue inaugurada con un mensaje del Cardenal Carlos Castillo Mattasoglio, arzobispo de Lima, quien desde Roma alentó a la Iglesia local a asumir con valentía el camino de la reforma eclesial. El Primado del Perú destacó que la sinodalidad es una oportunidad para no aislarse del mundo ni acomodarse a él sin espíritu crítico, sino para anunciar el Evangelio con testimonio, reflexión y servicio.

«La Iglesia debe revisarse constantemente para corregir errores y responder a los signos de los tiempos sin perder su esencia evangelizadora», subrayó el Cardenal Castillo.

Foto archivo cardenal Carlos Castillo
Foto archivo cardenal Carlos Castillo

Día 1: Participación, escuchar para caminar juntos

El primer día estuvo dedicado a la Participación, con una reflexión bíblica a cargo del padre Juan Bytton, responsable de la Comisión Central de Sinodalidad. El sacerdote explicó el sentido del Instrumentum Laboris, fruto del trabajo sinodal previo realizado en las parroquias, y animó a los participantes a dar un paso más en este proceso de escucha profunda y discernimiento comunitario.

Las más de 80 mesas de trabajo permitieron recoger aportes diversos que luego fueron compartidos en plenarios, fortaleciendo la corresponsabilidad de todos los miembros del Pueblo de Dios.

Padre Juan Bytton, responsable de la Comisión Central de Sinodalidad
Padre Juan Bytton, responsable de la Comisión Central de Sinodalidad

Día 2: Comunión en medio de la diversidad

La segunda jornada giró en torno a la Comunión. Monseñor Guillermo Cornejo, obispo auxiliar de Lima, exhortó a tomarse en serio el camino sinodal, especialmente en un contexto social marcado por el sufrimiento de los más pobres.

La ponencia central estuvo a cargo de la hermana Carmen Toledano, quien recordó que la comunión auténtica nace de una conversión personal y comunitaria, y que solo volviendo al centro, que es Cristo, la Iglesia puede ofrecer un testimonio creíble en medio de una cultura marcada por la inmediatez y el individualismo.

Hermana Carmen Toledano
Hermana Carmen Toledano

Por su parte, el Nuncio Apostólico en el Perú, Monseñor Paolo Rocco, reafirmó que la naturaleza de la Iglesia es sinodal y animó a vivir la corresponsabilidad como un servicio a la humanidad.

Día 3: Misión, anunciar con alegría el Evangelio

El último día estuvo dedicado a la Misión. Monseñor Guillermo Elías, obispo auxiliar de Lima, destacó la necesidad de una conversión pastoral que involucre a todos los miembros de la Iglesia, especialmente en una ciudad tan diversa y compleja como Lima.

Monseñor Guillermo Elías
Monseñor Guillermo Elías

La reflexión final estuvo a cargo del padre Eduardo Arens, quien recordó que la evangelización no se reduce a la transmisión de doctrinas, sino que es, ante todo, el anuncio gozoso de la Buena Noticia de Jesús, vivido desde la cercanía, el servicio y la fraternidad.

Un envío con esperanza

La Asamblea concluyó con la Misa de clausura, presidida por Monseñor Juan José Salaverry, quien animó a mantener la unidad y la concordia en la Iglesia de Lima. Señaló que, aunque cambien los tiempos y las circunstancias, la misión permanece intacta: anunciar y construir el Reino de Dios.

Los frutos de este proceso serán recogidos en un documento final, que se plasmará en una carta pastoral del Cardenal Carlos Castillo. Además, se anunció la creación de grupos de estudio, un equipo de animación sinodal arquidiocesano y nuevas asambleas sinodales especiales dirigidas a colegios, movimientos laicales, hermandades y comunidades religiosas.

La II Asamblea Sinodal Arquidiocesana se cierra así como un signo de esperanza y compromiso, confirmando que la Iglesia de Lima sigue caminando unida, escuchando al Espíritu y respondiendo con fidelidad a los desafíos de la misión.

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12 enero 2026, 14:17