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El Custodio de Tierra Santa durante la homilía de la Misa de la Epifanía en Belén El Custodio de Tierra Santa durante la homilía de la Misa de la Epifanía en Belén

Epifanía en Belén. El padre Ielpo: Emprender “otro camino” como los Reyes Magos

El Custodio de Tierra Santa celebró este martes en la mañana la Misa de la solemnidad de la Epifanía en la parroquia de Santa Catalina, junto a la Basílica de la Natividad. Ielpo: “Celebrar esta fiesta aquí, en Belén, significa dejarse conmover por la esencia misma del misterio que la Iglesia contempla hoy: la manifestación de Cristo como luz para todos los pueblos”

Beatrice Guarrera - Ciudad del Vaticano

“Aquí en Belén, ante el lugar donde la luz eligió hacerse pequeña, pedimos la gracia de convertirnos también nosotros en hombres y mujeres iluminados, capaces de iluminar nuestras decisiones, nuestras relaciones y las heridas de la historia. Como los Reyes Magos, aprendamos a dejarnos guiar, a detenernos en la adoración y a emprender otro camino: el que nace del encuentro con el Señor”. El padre Francesco Ielpo, Custodio de Tierra Santa, elevó esta súplica por toda la Iglesia de Tierra Santa en la solemnidad de la Epifanía del Señor, que celebró este martes con una Misa en la parroquia latina de Santa Catalina, junto a la Basílica de la Natividad en Belén.

Cristo, luz para todos los pueblos

“Celebrar la Epifanía aquí, en Belén -dijo Ielpo-, significa dejarse conmover por la esencia misma del misterio que la Iglesia contempla hoy: la manifestación de Cristo como luz para todos los pueblos. Las lecturas de esta solemnidad presentan dos temas opuestos que se entrelazan continuamente: luz y oscuridad, acogida y rechazo, alegría y miedo. Es el gran drama de la historia humana, que también está ante nuestros ojos hoy”. El Custodio reflexionó a continuación sobre el Evangelio del día, que describe dos ciudades: Belén, la ciudad de David, lugar del cumplimiento de la promesa; y Jerusalén, la ciudad de Herodes, marcada por la inquietud y el miedo a perder el poder. “La búsqueda violenta de Herodes -explicó el padre Custodio- contrasta con la búsqueda confiada de los Reyes Magos; la noche se tiñe de la luz de la estrella; a la pregunta inquieta «¿Dónde está el rey de los judíos?», sigue la sencilla alegría de quienes «vieron al niño con María, su madre». Y al final, los Reyes Magos regresan «por otro camino»: el nuevo camino de quienes han encontrado a Dios y ya no pueden caminar como antes”.

La parroquia latina de Santa Catalina en Belén repleta de fieles
La parroquia latina de Santa Catalina en Belén repleta de fieles

La oscuridad no tiene la última palabra

Por lo tanto, según Ielpo, la Epifanía deja claro que la historia está marcada por una elección: “No hay neutralidad ante Cristo: o se acoge o se rechaza. Mateo nos muestra cómo el rechazo, representado por Herodes, crece progresivamente hasta volverse agresivo y sanguinario”. La oscuridad a menudo parece el aspecto más visible de la historia. Y, sin embargo, “no tiene la última palabra”. Lo que cambia el destino del hombre, de hecho, es siempre esa luz, que es el símbolo de la Navidad y la Epifanía, “que no se puede poseer, no se puede aferrar, pero que nos envuelve, nos ilumina, nos da vida”, precisó el Custodio de Tierra Santa. Asimismo, la estrella de los Reyes Magos es una señal que debe comprenderse con los ojos de la fe. “Una señal luminosa que hay que seguir para alcanzar la luz de Cristo. Una luz que no ciega, sino que sana; que no domina, sino que acompaña; que se adapta incluso a los ojos cansados ​​y heridos del hombre”.

Una profecía que se cumple

El padre Ielpo citó luego a San Agustín, quien recordaba que la Navidad cae en invierno, cuando el sol es más débil, precisamente para indicar la delicadeza de la luz de Cristo hacia nuestra fragilidad. Una delicadeza que alcanza por igual a los pueblos más diversos de la tierra, como recordó con profunda emoción el Custodio de Tierra Santa durante la Misa. “Hoy, al contemplar los rostros de cada uno de ustedes, me di cuenta de que la profecía que escuchamos en la primera lectura y que cantamos en el salmo responsorial aquí en Belén, en la iglesia de Santa Catalina, se cumple cada vez que celebramos la Epifanía”, dijo a los fieles, con la ayuda de la traducción simultánea del padre Raffaele Tayem, párroco de Belén. “Todos los pueblos vendrán a adorarte”, dijo Ielpo, citando la Sagrada Escritura. “Los que estamos aquí hoy representamos a todos los pueblos de la Tierra, y esto es conmovedor. Todos somos diferentes, pero lo que nos une es que vinimos aquí a adorar al Niño Jesús. Este es el milagro del cristianismo”, resaltó.

Los scouts de Belén dan la bienvenida al patriarca greco-ortodoxo Teófilo III en la víspera de Navidad ortodoxa
Los scouts de Belén dan la bienvenida al patriarca greco-ortodoxo Teófilo III en la víspera de Navidad ortodoxa

Navidad de las Iglesias ortodoxas

Mientras se celebraba la solemnidad de la Epifanía en la iglesia latina de Santa Catalina, la plaza de enfrente, las calles de Belén y la Basílica de la Natividad se llenaron de fieles por la víspera del Nacimiento de Jesús. El 7 de enero es, de hecho, el día en que la Iglesia greco-ortodoxa y las demás iglesias que siguen el calendario juliano celebran la Navidad. Así, una vez más, la ciudad donde nació el Salvador volvió a celebrar y orar para que la luz del Niño Jesús llegue verdaderamente a todos los hombres.  

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07 enero 2026, 14:04