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Dolean plantea que la pastoral de la salud mental incluye también un camino espiritual, para adquirir una mayor conciencia de uno mismo y de los demás. Dolean plantea que la pastoral de la salud mental incluye también un camino espiritual, para adquirir una mayor conciencia de uno mismo y de los demás.

Salud mental y pastoral: el obispo de Phoenix llama a unir fe y ciencia

El prelado estadounidense John P. Dolan aborda, en una entrevista con Vatican News, el tema de la salud mental en la sociedad contemporánea, una de las grandes urgencias pastorales de la Iglesia. El prelado subraya la necesidad de una alianza entre la fe y la ciencia para afrontar este desafío.

Paweł Rytel-Andrianik y Karol Darmoros

Hoy en día, muchas familias viven en su seno el problema —a veces dramático— de las enfermedades o los trastornos mentales. En una entrevista con Vatican News, el obispo de Phoenix (Estados Unidos), John P. Dolan, habla de aquellas familias que “tienen que soportar el dolor de perder a un ser querido a causa del suicidio o de verlo morir ante sus propios ojos mientras lucha con problemas de salud mental”. Son situaciones en las que uno se siente impotente y, a menudo, incapaz de ayudar a quienes ama.

Detrás de las reflexiones de monseñor Dolan no hay solo palabras o teorías, sino también una experiencia personal marcada por el dolor: perdió a un hermano, dos hermanas y un cuñado por suicidio. En estas circunstancias —subraya— es fácil caer en la tentación de recurrir a soluciones simplistas. No basta con una simple invitación a retomar las prácticas religiosas ni con limitarse únicamente a la asistencia médica. “¿Deberíamos simplemente decirles que vuelvan a la iglesia? Bueno, no necesariamente funciona. ¿O que debemos llevarlos a un psiquiatra? No es un mal punto de partida, pero tampoco es suficiente”, afirma el obispo, refiriéndose al problema de los llamados “consejos de oro” dirigidos a las personas en crisis.


Alianza entre fe y ciencia

Según el obispo de Phoenix, el acompañamiento pastoral de la salud mental debe abarcar a la persona en su totalidad. “Lo que hemos visto es que, en la pastoral de la salud mental, quisiéramos hacer todo esto, todo lo mencionado”, explica. Esto implica, al mismo tiempo, invitar a la comunidad eclesial a implicarse y fomentar el recurso a la ayuda profesional: es decir, “tratar de invitarlos a venir a la iglesia… y, al mismo tiempo, alentarlos a acudir a consejeros, psiquiatras o psicólogos”.

Monseñor Dolan rechaza con firmeza cualquier contraposición entre fe y ciencia: “No queremos competir; queremos recorrer juntos el mismo camino: fe y ciencia unidas”. La psiquiatría y la psicología afirma- no son una amenaza para la fe, sino aliadas. “Dios nos ha dado el maravilloso don de la ciencia, de la psiquiatría y de la psicología”.

Acompañar en las periferias

Al explicar el significado de su lema episcopal, “Permanezcan en mi amor”, monseñor Dolan se detiene en el símbolo del corazón, que bombea la sangre hacia las periferias del cuerpo. Lo mismo sucede con la pastoral de la salud mental: “La pastoral de la salud mental está llegando a las periferias… al cuerpo más amplio de Cristo y al mundo entero”. Su esencia —aclara— no es “reparar” a una persona, sino estar presente. “Siempre decimos que no diagnosticamos, no prescribimos, no tratamos la enfermedad, sino que acompañamos”.

Subraya además que no se trata de un programa ni de un proyecto pastoral específico: “Es realmente un acto de amor… que nace del Sagrado Corazón de Jesús”.


Tres acciones clave

El obispo desglosa tres líneas de acción especialmente importantes desarrolladas en la diócesis de Phoenix. La primera es la formación —sobre todo del clero— en el ámbito de los llamados primeros auxilios en salud mental, que “ayudan a preparar al sacerdote o al diácono para comprender lo que podría estar sucediendo”, reconociendo las señales de una crisis.

La segunda área es la defensa de los derechos y la presencia en contextos particularmente vulnerables, como las cárceles. La diócesis de Phoenix —explica— está desarrollando programas de apoyo y de “acompañamiento entre iguales en prisión”, conscientes de la importancia de construir relaciones en las duras condiciones del aislamiento.

El tercer paso, muy concreto, se refiere a las medidas de carácter estructural. Monseñor Dolan destaca que en el condado de Maricopa, en Arizona, lograron duplicar el número de camas disponibles para pacientes en crisis mental: “Pasamos de 350 a 600 camas; necesitamos aún más. Fue un esfuerzo costoso, pero necesario”.

Reporte de Radio Vaticana

Crecer en la conciencia de ser hijos amados de Dios

La pastoral de la salud mental —concluye el obispo de Phoenix— incluye también un camino espiritual. “Integramos la pastoral de la salud mental en nuestro seminario, para que vean que no es un tema del que haya que huir, sino algo que debemos abrazar”. El objetivo final es una mayor conciencia de uno mismo y un crecimiento profundo, arraigado en la certeza de ser hijos amados de Dios.

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30 diciembre 2025, 13:14